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martes, 21 de enero de 2020

Cómo enseñar a los niños a enfrentarse a las burlas

Técnicas para enseñar a los niños a enfrentarse a las burlas


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Las niñas y los niños que son molestados en el entorno  escolar frecuentemente no quieren ir al colegio. Las burlas pueden ocurrir en cualquier parte (calle, autobús, clase, pasillos, patio, lugares de reunión infanto-juveniles…) y es difícil prevenirlas a pesar de los esfuerzos de familia y centros educativos para crear un buen clima de cooperación. La mayoría de niñas y niños pequeños se enfadan automáticamente si les llaman por un mote o tratan de ridiculizarlos de alguna forma. Los padres no siempre pueden proteger a sus hijas y/o hijos de estas situaciones dolorosas pero pueden enseñarles estrategias útiles para ayudarles a afrontarlas. Si se aprenden estos mecanismos a temprana edad, estarán mejor preparados para afrontar retos sociales y conflictos más trascendentes antes, durante y después de la adolescencia. Es importante tener en cuenta que el conflicto es inherente a la relación humana y que no todos los conflictos generan o terminan en problemas.
¿POR QUÉ SE BURLAN LOS NIÑOS, NIÑAS Y ADOLESCENTES?
Se pueden burlar por diferentes razones:
Por llamar la atención. Burlarse es una manera efectiva de recibir atención negativa. Téngase en cuenta que recibir atención negativa es mejor que no recibir ninguna atención, que ser ignorado.
Por imitación. Algunos niños o niñas modelan o imitan lo que sucede con ellos en la familia, o en otros ambientes, actuando de la misma forma con compañeros o compañeras de la escuela o del barrio. Puede tratarse de chicos o chicas que viven algún tipo de molestia, agresión o violencia en su medio familiar o en su entorno cercano.
Por tener sentimientos de superioridad y poder. Muchos niñas o niños burlones se sienten superiores cuando intimidan a otros, o podrían sentirse poderosos cuando la burla enfurece a otras personas (Olweus, 1993).
Para ser aceptados en su grupoLa necesidad de pertenencia puede ser tan fuerte que haga que se burle de otros para ser aceptado por los niños o niñas considerados más populares.
Por no aceptar las diferencias. La falta de entendimiento de diferencias podría ser el factor fundamental en algunas burlas. A veces no están familiarizados o no entienden diferencias de cualquier tipo, culturales, físicas, de carácter, étnicas…. En algunos casos, una persona con un problema físico o de aprendizaje podría ser el objeto de las burlas en lugar de recibir ayuda o, simplemente comprensión y aceptación por el hecho de ser diferente.
Por influencia de los medios de comunicación masiva. Las niñas y los niños están frecuentemente expuestos a burlas, comentarios vejatorios, sarcasmo y a falta de respeto en muchos de los programas de televisión dirigidos a ellos e Internet.

Para que los demás identifiquen que hay personas que fallan en las mismas cosas en las que fallan ellos pero de forma más torpe o evidente.

CÓMO PUEDEN AYUDAR PADRE Y MADRE
 Cuando su hijo/a es objeto de burlas, es importante:
Ver el problema desde el punto de vista del niño o niña, sentarse y escucharle atentamente y sin juzgar. Escuche mientras describe cómo lo están molestando, dónde ocurre y quién lo está molestando. Entienda y valide los sentimientos de su hija o hijo. No se apresure a dar consejos, a lanzar críticas, deje que primero hable tranquilamente. Las siguientes estrategias pueden servir de ayuda:
  • La reacción no debe ser exagerada. Cuando padre o madre reaccionan con exageración, pueden influir en la reacción exagerada del niño o niña, pueden hacer que la chica o chico vea el problema como fuera de sus posibilidades de resolución, y que pierda capacidad de afrontamiento. Podría ocurrir también que dejara de contar cosas en el futuro para evitar un disgusto a su padre o madre.
  • Darle capacidad de resolución con frases como «tú puedes manejarlo, te voy a ayudar” “¿Qué cosas se te ocurren que puedes hacer para que esto se resuelva?”
  • Invitar al niño/a a seleccionar sus amistades entre la gente que lo trate bien. Gente que le haga sentirse bien.
  • Revisar su propio comportamiento con su hijo o hija. Padre y madre son un modelo de comportamiento. Hay que revisar si en las relaciones familiares se producen situaciones en las que las burlas son frecuentes.
  • Ayudar al hijo o la hija a distinguir cuando una broma es una broma (todos nos reímos juntos y lo pasamos bien) a una “pasada” (Nos reímos algunos y no todos lo pasamos bien. Nos reímos de alguien). La gran diferencia está en reírnos con alguien o reírnos de alguien.

Cómo Superar las Burlas – Las Burlas no me Afectan

Pautas para padres

  • Los padres deben tener en cuenta que tarde o temprano casi todos los niños serán víctimas de alguna burla.
    • Para prevenir el sufrimiento:
      • Refuerce su seguridad con amor.
      • Inculque a sus hijos sentido del humor desde pequeños.
      • Practique a menudo el arte del chiste.
      • Procure aumentar en sus hijos la capacidad de reírse de sí mismos.
      • Enséñeles a no tener miedo al “qué dirán”. Y en casos de niños muy sensibles, o si las burlas ocurren por un período de tiempo excesivo, la intervención de los padres es aconsejable.
    • Para ayudar a superar las burlas:
      Lo mejor que los padres pueden hacer para ayudar a sus hijos cuando se burlan de ellos es enseñarles maneras apropiadas para responder a las burlas. A continuación se ofrecen algunas pautas que los padres pueden hacer para ayudar a sus hijos con las burlas.

    Busque información

    Los padres deben averiguar detalles de las burlas por medio de sus hijos. Por ejemplo, deben averiguar la razón de las burlas, donde ocurren, como han reaccionado sus hijos, y qué sucede después de la ocurrencia. Los padres deben tratar de llevar una cuenta de esta información durante unos días para conocer la causa que provoca las burlas, si sus niños hacen cosas que las provocan, y si suceden regularmente.

    Enseñe respuestas apropiadas

    Hay muchas cosas que los niños pueden hacer para responder a las burlas sin burlarse de otros:

    Ignorarlas

    Muchos niños burlones se dan pronto por vencidos cuando se dan cuenta que no tienen audiencia. Los padres pueden enseñar a sus hijos a ignorar las burlas dándose media vuelta y retirándose sin decir nada. También pueden enseñar a ignorarlas replicando con un viejo refrán castellano “A palabras necias, oídos sordos”. Los padres deben asegurarse de que sus niños sean firmes en este comportamiento, ya que al principio el niño burlón tratará más de hacer que el niño vulnerable reaccione, por esto es importante que sean firmes y no reaccionen. No tardará mucho tiempo hasta que el niño burlón se dé por vencido.

    Aprender respuestas rápidas

    Algunas veces una respuesta rápida confundirá al niño burlón. Pero es importante que esta respuesta no sea en forma de burla o decirle al otro niño un insulto. Si las burlas son a menudo iguales, los padres pueden enseñar a sus hijos respuestas específicas. Por ejemplo, a la broma “Tu usas botas de soldado,” el niño puede responder “¡Claro¡ porque soy valiente¡.” O si las bromas son diferentes los niños pueden decir, “Yo sé que quieres que me enfade, pero no me importa lo que dices, no te va a funcionar.”

    Jugar a las burlas

    Es importante que los padres practiquen jugando con sus hijos cualquier respuesta que se les ocurra. Pueden actuar ciertas situaciones. Ridiculizando en casa al niño burlón. Los padres pueden interpretar el papel, diciendo las cosas a sus hijos de la manera en que un niño burlón lo haría, y hacer que sus hijos practiquen las respuestas. Esto no solo ayudará a que los niños superen las burlas. Como resultado de este juego, las burlas seran menos efectivas. También ayudará a que los niños desarrollen maneras apropiadas de responder a las burlas. Cuanto más practiquen jugando respuestas apropiadas, mayor es la probabilidad de vencer al niño burlón.

    Proporcione mucho amor y comprensión

    Una vez que los niños han explicado en casa su problema comente de con frecuencia: “cuando yo era pequeño también había en clase un niño que me llamaba…y yo le decía….”. Con sus comentarios procure que su hijo se sienta no sólo amado sino también comprendido. Tiene que encontrar un método que funcione, busque con esfuerzo historias de burlas con final feliz. Los padres deben sobretodo asegurarse de que sus hijos comprenden bien cuán orgullosos se sienten de ellos cada vez que tratan de resolver situaciones burlonas difíciles.
    Si las burlas suceden en la escuela o en la guardería, hable con el maestro o la persona encargada de los niños. El o ella también deben ayudar.
    Pautas que pueden realizar los profesores:
  • Hablar en clase sobre el significado de las burlas. Porque no sólo sufre el niño vulnerable, el niño burlón también sufre -y mucho- en su psiquis con este mal comportamiento.
  • Contar cuentos donde las burlas sean superadas..Por ejemplo “El patito feo”
  • Poner películas donde el comportamiento de las burlas se afee o salga mal parado. Por ejemplo en “Dumbo” los compañeros se ríen al principio de las grandes orejas que tiene el elefantito.
  • Jugar a las burlas entre compañeros. Cada niño tiene que hacer una gracia del siguiente, y el último del profesor o profesora.
  • Corregir al burlón en público.
  • En casos graves consultar con el psicólogo de la escuela.

ACRBIO, Imageneseducativas.com


martes, 18 de diciembre de 2018

El bullying crónico afecta la forma y el volumen cerebral de los adolescentes



Cómo afecta el bullying.
El bullying (acoso) ha llegado a convertirse en una de las principales preocupaciones de los padres con respecto a sus hijos,  pues las estadísticas mundiales indican que casi un tercio de los adolescentes ha sido víctima recientemente de acoso escolar, según datos publicados por el Instituto de Estadística de la UNESCO (IEU).
Estos datos muestran que el bullying afecta a jóvenes de todas partes, aunque en general, se ha visto que los niños están más expuestos, al evidenciar índices ligeramente superiores de acoso en comparación a las niñas, pero en aquellos países donde es es más frecuente, la situación se revierte.
Se ha visto que una situación de inferioridad socio económica es el principal indicador predictivo para saber si un joven que vive en un país desarrollado padecerá bullying en la escuela. Además, en estos países, los jóvenes inmigrantes son más propensos a sufrir acoso escolar que sus pares oriundos del país.
Sin embargo, este daño va más allá de un daño psicológico con miras a ser superado a medida que el niño/adolescente vaya creciendo, sino que puede persistir durante la vida adulta, con graves y variadas manifestaciones en la vida emocional y consecuencias a nivel cerebral.

Estudiando el daño del bullying

Si bien existen estudios que indican una relación entre bullying y enfermedades mentales, nuevos hallazgos -publicados en la revista Molecular Psychiatry– aportan nueva información con respecto a este preocupante tema.
La investigadora Erin Burke Quinlan y sus colegas del King’s College London analizaron cuestionarios, datos y escáneres cerebrales de 682 jóvenes participantes, provenientes de Inglaterra, Irlanda, Francia y Alemania, que formaron parte del proyecto a largo plazo llamado IMAGEN, que evaluó el desarrollo cerebral y la salud mental de estos adolescentes.
Dentro de los análisis a los que se sometieron, se les realizó escaneos cerebrales de alta resolución a las edades de 14 y 19 años. Además, cuando tenían 14, 16 y 19 años, debían completar cuestionarios sobre si habían sufrido de bullying ​​y en qué medida. Los resultados indicaron que un total de 36 jóvenes habían reportado  ser objeto de acoso crónico durante esos años.
Los datos obtenidos se compararon con los de los jóvenes que habían experimentado una intimidación de menor cronicidad y gravedad. Se analizaron aspectos físicos como los cambios en el volumen cerebral, así como manifestaciones psicológicas relacionadas con los niveles de depresión, ansiedad e hiperactividad a la edad de 19 años.

Efectos físicos del bullying en el cerebro

 El estudio encontró que el constante acoso en la escuela secundaria- además de ocasionar traumas psicológicos- podía ser causante de un daño real y permanente en los cerebros en desarrollo, pues cuando los investigadores compararon los cerebros pertenecientes a los participantes que sufrieron de bullying más agresivo ​​con aquellos que fueron víctimas de una intimidación menos intensa, observaron que estos órganos tenían marcados cambios estructurales.
En el transcurso del estudio, ciertas regiones de los cerebros de los jóvenes que sufrieron bullying parecían haber tenido una disminución de tamaño- las llamadas putamen y caudado, hallazgo que recuerda a los adultos que han experimentado estrés en la vida temprana, como en el maltrato infantil.
Esta conexión establecida por el equipo de investigadores se ve avalada por estudios previos de Resonancia magnética de imagen (RMI) funcionales, que encontraron diferencias en la conectividad y la activación del caudado y del putamen en aquellos individuos que experimentan cuadros de ansiedad.
Como explica la autora principal Erin Burke: “Aunque no se considera clásicamente relevante para la ansiedad, la importancia de los cambios estructurales en el putamen y el caudado para el desarrollo de la ansiedad probablemente se encuentra en su contribución a los comportamientos relacionados, como la sensibilidad de recompensa, la motivación, el condicionamiento, la atención y el procesamiento emocional”.

Importancia de este estudio

Si bien numerosos trabajos anteriores  han establecido una relación entre el bullying de niños y adolescentes con enfermedades mentales, este es el primer estudio que pone en evidencia que la victimización constante puede deteriorar la salud mental de un joven al ocasionar cambios morfológicos y funcionales a nivel cerebral que se manifiesten, por ejemplo en niveles de depresión y ansiedad muy elevados a la edad de los 19 años.
Dado que el período de la adolescencia reviste un papel extremadamente importante y formativo en la vida de un individuo, este tipo de cambios implican una enorme carga negativa con repercusiones a largo plazo, ya que incluso, los autores sospechan que a medida que estas personas vayan envejeciendo, sus cerebros podrían experimentar una mayor reducción de volumen.
Dadas las graves consecuencias que el acoso puede causar en el desarrollo emocional y cerebral de los jóvenes, se recomienda redoblar los esfuerzos para limitar el bullying, al priorizar e incrementar las campañas efectivas de concientización “antibullying” en la población general e informar a los padres que tienen hijos pequeños, para evitar que las consecuencias de esta práctica llegue a afectar a las personas en su vida adulta. 
 , nacionfarma.com

miércoles, 10 de mayo de 2017

Las 5 habilidades que propone el Foro de la Familia para combatir el bullying o acoso escolar


Las 5 habilidades que propone el Foro de la Familia para combatir el bullying o acoso escolar


El Foro de la Familia (www.forofamilia.org) ha publicado una reflexión sobre el acoso en la escuela y en otras instituciones, proponiendo 5 habilidades que pueden ayudar a reducir y prevenir estos comportamientos dañinos.

"El  o acoso escolar es una forma de agresión verbal, física o escrita que genera un daño en otra persona", recuerda el texto. "Suele presentarse en el aula, en la calle, en las redes sociales y otros ámbitos externos a las propias instituciones, y nunca debemos olvidar que es una situación que puede traer graves consecuencias psicológicas y físicas tanto en las víctimas como en los que incurren en este tipo de abusos".

Las 5 habilidades que propone el Foro de la Familia para combatir el bullying o acoso escolar

A veces este acoso es directo y físico: peleas, palizas, golpes... Otras veces es indirecto, de tipo psicológico: pretende el aislamiento social del agredido mediante la propagación de difamaciones, amenazas o críticas que aluden a rasgos o limitaciones físicas, además del chantaje. 

"Desde el Foro de la Familia lo primero en lo que trabajamos es en generar conciencia del problema y así poder trabajar para evitar a toda costa el maltrato en los colegios y Universidades de España (del Perú y en todas partes).  Esta problemática hoy supone un desafío para padres, docentes y educadores, ya que a menudo puede escaparse a la vista del más observador y parecer una lucha imposible de ganar", añade la plataforma de entidades familiares.

Las 5 habilidades que propone el Foro son estas:

1. Reconocer el problema. 
"Es fundamental que los docentes formen a estudiantes y padres en la importancia de tomar en serio esta problemática y cómo reconocerla. Además, debe existir un plan de acción conocido por todos para responder a los maltratos que pudieran detectarse por nimios que parezcan. No es admisible, de ninguna manera, recomendar a la víctima de los agravios que no sea tan sensibles o que se esfuercen por hacer amigos: esto no hace más que estigmatizar y culpabilizarlo por lo que le está sucediendo".

2. Involucrar a los estudiantes.
"Una estrategia muy recomendable es fomentar un diálogo abierto con los estudiantes acerca del acoso y la intolerancia mediante asambleas o foros “anti-bullying” y dejar que ellos propongan ideas y discutan soluciones a los problemas. De esta manera, ningún alumno se sentirá ajeno a la problemática".

3. Convertir a los estudiantes pasivos en activos. 
"Al participar en una discusión abierta sobre el tema, los estudiantes que no son víctimas ni victimarios directos del bullying, los “observadores”, tendrán más herramientas para sentirse involucrados y convertirse en agentes activos en contra de los maltratos. Realizar juegos de rol explicándoles a los alumnos cómo ponerse en el lugar del otro y ayudarse mutuamente a alzar la voz en contra del abuso de sus compañeros".

Las 5 habilidades que propone el Foro de la Familia para combatir el bullying o acoso escolar

4. Inculcar valores como la tolerancia y el respeto.
"Promover y cultivar día a día una vida basada en valores como la tolerancia, el respeto y, sobre todo, valores que nos lleven a crear un ambiente inclusivo, seguro y tolerante en el que los alumnos sientan que su identidad es respetada y valorada. Es fundamental fomentar en los alumnos valores como responsabilidad, cooperación, respeto, solidaridad, humildad…

5. Mostrar una actitud abierta a los estudiantes, tanto víctimas como agresores.
"La víctima ha de poder entender que puede confiar en el adulto, en el profesor o en la familia, en situaciones de acoso o violencia. De la misma manera que las víctimas, los agresores deben recibir atención y ayuda para disminuir su conducta agresiva. A menudo, atacar y sentir la necesidad de dominar a los compañeros responde a inseguridades propias e incluso a situaciones de violencia experimentadas en el hogar. Ignorar al agresor y solo enfocarse en la víctima es incompatible con una verdadera resolución del problema a largo plazo".