
El "Viejo mundo", como se le conoció a Europa, fue el continente desde donde partió la evangelización a los demás continentes, especialmente hacia América. La realidad que encontraron los misioneros requirió de una "inculturación d ela fe", que, tal parece, se requiere nuevamente en el mundo actual.
La riqueza del Bautismo
El papa Francisco escribió en su exhortación apostólica Evangelii Gaudium, reconociendo los valores cristianos y la acción del Espíritu Santo sobre los pueblos que han recibido el Bautismo que:
"Una cultura popular evangelizada contiene valores de fe y de solidaridad que pueden provocar el desarrollo de una sociedad más justa y creyente, y posee una sabiduría peculiar que hay que saber reconocer con una mirada agradecida".
(no. 68).
La evangelización de todas las naciones
Pero también advertía que es necesaria la evangelización en todas las naciones:
"Es imperiosa la necesidad de evangelizar las culturas para inculturar el Evangelio. En los países de tradición católica se tratará de acompañar, cuidar y fortalecer la riqueza que ya existe, y en los países de otras tradiciones religiosas o profundamente secularizados se tratará de procurar nuevos procesos de evangelización de la cultura, aunque supongan proyectos a muy largo plazo".
(no. 69).
La purificación y maduración
Una realidad actual que destaca el papa Francisco es la necesidad de purificación de debilidades que necesitan sanarse con el Evangelio:
"Toda cultura y todo grupo social necesitan purificación y maduración. En el caso de las culturas populares de pueblos católicos, podemos reconocer algunas debilidades que todavía deben ser sanadas por el Evangelio: el machismo, el alcoholismo, la violencia doméstica, una escasa participación en la Eucaristía, creencias fatalistas o supersticiosas que hacen recurrir a la brujería, etc. Pero es precisamente la piedad popular el mejor punto de partida para sanarlas y liberarlas "
(no. 69).
En cuanto a la piedad popular, el papa alerta mas bien sobre otro tipo de creencias que se han filtrado entre los cristianos, impulsadas por el afán de obtener beneficios económicos:
"También es cierto que a veces el acento, más que en el impulso de la piedad cristiana, se coloca en formas exteriores de tradiciones de ciertos grupos, o en supuestas revelaciones privadas que se absolutizan. Hay cierto cristianismo de devociones, propio de una vivencia individual y sentimental de la fe, que en realidad no responde a una auténtica «piedad popular». Algunos promueven estas expresiones sin preocuparse por la promoción social y la formación de los fieles, y en ciertos casos lo hacen para obtener beneficios económicos o algún poder sobre los demás"
(no. 70).
La transmisión generacional de la fe
Urge, además, sobre la pérdida del compromiso de los padres hacia los hijos
"Tampoco podemos ignorar que en las últimas décadas se ha producido una ruptura en la transmisión generacional de la fe cristiana en el pueblo católico. Es innegable que muchos se sienten desencantados y dejan de identificarse con la tradición católica, que son más los padres que no bautizan a sus hijos y no les enseñan a rezar, y que hay un cierto éxodo hacia otras comunidades de fe"
(no. 70).
Y destaca algunas causas que han motivado que no se transmita la fe de padres a hijos:
"Algunas causas de esta ruptura son: la falta de espacios de diálogo familiar, la influencia de los medios de comunicación, el subjetivismo relativista, el consumismo desenfrenado que alienta el mercado, la falta de acompañamiento pastoral a los más pobres, la ausencia de una acogida cordial en nuestras instituciones, y nuestra dificultad para recrear la adhesión mística de la fe en un escenario religioso plural".
Ojalá que estos puntos que hemos reflexionado nos ayuden a recuperar el Evangelio en nuestras vidas.
Mónica Muñoz, Aleteia
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