
Hay que dejarse llevar por la magia de la narrativa. Leer libros regularmente con los hijos más pequeños tiene un efecto positivo en ellos. Para ello, es necesario que los padres tengan el interés por leer con sus hijos pequeños. No necesariamente tiene que ser una recomendación de la profesora. Te presentarnos algunos senderos que conducen a este mundo maravilloso.
1Parentalidad responsiva y lectura de libros
Existe un marco teórico en educación familiar que se denomina parentalidad responsiva. Suena raro pero tiene mucha profundidad. Hay que leerle al hijo, a los hijos, libros con parentalidad responsiva porque es la mejor forma de hacerlo. Ser un padre responsivo significa que hay que actuar con calidez, con aceptación, con atención y de un modo consistente.
2exigencia

Los padres responsivos han de ser cariñosos pero firmes. Es más: cuanto más cariñosos sean los padres más sencillo le parecerá al hijo entender que hay reglas de obligado cumplimiento. Y le gustará ser obediente porque sus padres se han ganado que su hijo les ofrezca esa buena conducta.
3Empezar a bucear en la persona del hijo
En esta lectura dialógica los padres conocerán mejor a sus hijos. Descubrirán sus emociones y sus expresiones más comunes, se harán cargo de su personalidad y quizá se animarán a seguir aumentando el interés por conocerlos más y mejor. Es fácil que los padres, que la madre o el padre, pasen de una inicial lectura un poco fría y literal, sin diálogo más allá de las palabras y las imágenes, a otra más al estilo de la maestra: expresiva, cariñosa, elocuente y sabia.
4Atentos en la lectura compartida con los niños
En estas lecturas los niños necesitan la mirada de aprobación de los padres para prosperar en el diálogo, a menudo no verbal, y así crecer en interacciones que suponen aprendizaje lingüístico, social, comportamental. Y como estamos pensando en niños entre los 2 y los 7 años debemos hablar de prelectura al principio y más adelante de lectura lenta, y progresivamente de lectura más fluida.
5Educando el gusto por la lectura
El niño que es acompañado en casa desde la prelectura hasta la lectura por sus padres está siendo orientado hacia el gusto por las letras, por las palabras, por los relatos. Dicho brevemente: se le está reforzando en el amor por los libros. Insistiremos en ello. Unos libros que son tan protagonistas en la vida escolar y, desde luego, a lo largo de toda la vida.
6Lectura comprensiva y educación primaria
Estamos ante lo que se denomina la lectura dialógica. Una lectura a dos en la que el niño experimenta con su propio lenguaje y prospera en su conocimiento sobre el mundo. Un conocimiento de la ficción y de la realidad que es guiado, en preguntas y respuestas, por un padre, una madre que se dedican a aclarar conceptos, ideas, expresiones lingüísticas.
7Los regalos de la lectura compartida
El placer por estar al tanto de lo que pasa en el mundo y, permítanme que lo diga con solemnidad, por acostumbrarse a pensar por uno mismo y, con los años, a hacerlo con sentido crítico. El niño cada vez estará más atento, más concentrado. Y ese interés por la lectura durará: ya no sólo en Primaria, sino en Secundaria y en el día a día.
8Lectura, reconocimiento: de lo concreto a lo abstracto

Pero volvamos a los niños de 5, 6, 7 años: leer con los padres es todo un reconocimiento para el niño. Y si se siente reconocido ensayará más palabras y reducirá sus explicaciones no verbales. Y se irá expresando progresivamente mejor si la madre, el padre, se enorgullece de la progresiva competencia comunicativa del hijo, mejorando también su expresión oral.
9La tenacidad y los competidores de la lectura dialógica
Lo importante es no cansarse y disfrutar. Y ser regulares. También en esquivar competidores como el móvil, las tabletas y la televisión. Porque estos artilugios, muy útiles muy a menudo, no pueden competir con la interacción lingüística entre los humanos.
Ignasi de Bofarull, Aleteia
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