lunes, 13 de abril de 2026

Libre mercado: ¿prosperidad o bien común? Esto dice la Iglesia

Money and Cross

La Doctrina Social de la Iglesia es extensa al enseñar sobre la vida económica. Esto es lo que dice sobre el libre mercado y sus principios morales

La vida económica es uno de los grandes temas de la doctrina social de la Iglesia, al punto de dedicarle todo un capítulo (el séptimo) de su Compendio. El apartado IV trata sobre las instituciones económicas al servicio del hombre y, entre ellas, el libre mercado.

El libre mercado

Toda sociedad genera, naturalmente, sus propias dinámicas e instituciones económicas entre las que destaca el libre mercado. En un mundo globalizado como el nuestro, el mercado se reviste y rige por reglas y dinámicas comunes. Esta institución, toda vez que es natural a la sociedad, es reconocida y valorada por la Iglesia: 

“El libre mercado es una institución socialmente importante por su capacidad de garantizar resultados eficientes en la producción de bienes y servicios. Históricamente, el mercado ha dado prueba de saber iniciar y sostener, a largo plazo, el desarrollo económico. Existen buenas razones para retener que, en muchas circunstancias, ‘el libre mercado sea el instrumento más eficaz para colocar los recursos y responder eficazmente a las necesidades’”

(Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia –CDSI–, n. 347, citando a san Juan Pablo II, Carta enc. Centesimus annus, n. 34).

La existencia del mercado supone la competencia entre agentes económicos. La Iglesia precisa que un mercado competitivo es "un instrumento eficaz para conseguir importantes objetivos de justicia: moderar los excesos de ganancia de las empresas; responder a las exigencias de los consumidores; realizar una mejor utilización y ahorro de los recursos; premiar los esfuerzos empresariales y la habilidad de innovación; hacer circular la información, de modo que realmente se puedan comparar y adquirir los productos en un contexto de sana competencia” (CDSI, n. 347). 

Ahora bien, hablar del libre mercado y de la sana competencia nos lleva a considerar el fin de estas dinámicas económicas.

Fines y valores del libre mercado

La raíz moral del libre mercado, enseña la Iglesia, no es la prosperidad económica en sí misma, sino el bien común que el mercado puede traer. Un mercado así genera auténtico bienestar y desarrollo. Por el contrario, ponderar la utilidad económica por encima del bien común, convierte el mercado en instrumento de opresión que tiraniza a los débiles y protege a los fuertes.

“El libre mercado no puede juzgarse prescindiendo de los fines que persigue y de los valores que transmite a nivel social. El mercado, en efecto, no puede encontrar en sí mismo el principio de la propia legitimación. (...) La utilidad individual del agente económico, aunque legítima, no debe jamás convertirse en el único objetivo. Al lado de ésta, existe otra, igualmente fundamental y superior, la utilidad social, que debe procurarse no en contraste, sino en coherencia con la lógica de mercado”

(CDSI, n. 348).

Principios morales del libre mercado

Considerar los fines y valores del libre mercado pone en evidencia la existencia de principios morales que lo rigen en orden al bien común. 

“Ante el riesgo concreto de una «idolatría» del mercado, la doctrina social de la Iglesia subraya sus límites, fácilmente perceptibles en su comprobada incapacidad de satisfacer importantes exigencias humanas, que requieren bienes que, ‘por su naturaleza, no son ni pueden ser simples mercancías’, bienes no negociables según la regla del ‘intercambio de equivalentes’ y la lógica del contrato, típicas del mercado” (CDSI, n. 349, citando a san Juan Pablo II, Carta enc. Centesimus annus, 40; cf. Catecismo de la Iglesia Católica, 2425).

Marco jurídico del libre mercado

Dado que el mercado es natural a la existencia de la sociedad, es necesario dotarlo de un adecuado andamiaje jurídico que le garanticen su función y utilidad social, en la libertad de sus agentes económicos, que deben ser "efectivamente libres".

“La libertad, en ámbito económico, debe estar regulada por un apropiado marco jurídico, capaz de ponerla al servicio de la libertad humana integral” (CDSI, n. 350)

Los “productos” del mercado

La naturaleza, fines, valores, principios morales y marco jurídico del libre mercado supone la oferta de servicios y la producción, transporte y comercialización de productos lícitos; es decir, de todo aquello que es digno del hombre; que es para su bien propio y social (común).

La existencia de servicios y productos ilícitos (trata de personas, tráfico de drogas, órganos humanos, productos chatarra, armas de uso personal, armamento de destrucción masiva, entre otros) lleva a considerar que su mercado es, igualmente, ilícito; es decir, indigno del hombre ya que no procura su bienestar sino su muerte y destrucción. Estos productos y su mercado debe ser eliminados de raíz y en ello, el Estado y la sociedad están llamados a empeñar sus mejores esfuerzos.

Luis Carlos Frías, Aleteia

Vea también     El cristiano y la actividad económica: Del Compendio de Doctrina social


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