
"Aveces tengo la sensación de ser la ama de llaves o la asistente personal de Jacques. Tengo que recordárselo todo y buscarlo todo por él", suspira Nathalie, de 40 años, casada desde hace trece con un informático al que le diagnosticaron TDAH tardíamente, al mismo tiempo que a su hijo León.
En México no se tiene una cifra de adultos viviendo con TDAH, sin embargo, se sabe que 1,600,000 menores de entre 6 y 16 años viven con el diagnóstico. En América Latina hay alrededor de 36 millones de personas con esta condición, y menos de una cuarta parte recibe el tratamiento adecuado. A nivel mundial, se estima que el 6.8% de los adultos tienen TDAH sintomático.
Como explica a Aleteia Olivier Revol, psiquiatra infantil especialista en TDAH, "el cerebro de una persona con TDAH funciona bien, incluso muy bien, salvo una parte: la región frontal, que sirve para reflexionar antes de actuar, fijar la atención y evitar las distracciones".
Entre olvidos y recordatorios ingeniosos

"Tanto los niños como los adultos tienden a olvidar sus cosas; un niño va a ordenar su habitación y, de repente, se encuentra con un libro y se pone a leerlo, o bien le piden que traiga sal y vuelve con azúcar… Su cerebro va muy rápido, tienen muchas ideas". El impacto de este trastorno es inmediato en el entorno de la persona que lo padece.
Anne, de 35 años, ya no puede más con los olvidos de su marido. "Nunca sé si reír o llorar cuando me mira con los ojos muy abiertos cuando le recuerdo que es él quien tiene que recoger a nuestra hija de la guardería los martes por la tarde, como viene siendo habitual desde hace meses. Y situaciones como esta, tengo decenas a lo largo de la semana… Desde las llaves de casa perdidas hasta las citas olvidadas. He acabado poniéndole post-its por toda la casa: en su despacho, en la nevera de la cocina e incluso en la puerta de entrada..."
Pierre también está viviendo la amarga experiencia de este problema en su pareja: "Vanessa siempre empieza mil cosas a la vez, lo que a menudo nos lleva a cenar comida quemada. Por no hablar de los numerosos cursos que empieza y nunca termina".
"Nuestro equilibrio se basa en la paciencia, la capacidad de escuchar y la comprensión del otro".
El efecto domino en el TDAH
"Cuando se suman una memoria de trabajo deficiente, que se traduce en olvidos frecuentes, una incapacidad para escuchar al otro hasta que haya terminado de hablar y reacciones impulsivas, se dan los ingredientes suficientes para que se encadenen las secuencias —nefastas— y se produzca lo que se denomina el "efecto dominó", escribe Olivier Revol en Felices con un TDAH (ed. Albin Michel), una obra coescrita con Michel Cymes.
Situaciones que a menudo crean conflictos entre los cónyuges porque, como precisa el especialista, mientras que quien padece el trastorno solo ve un simple olvido, su pareja se siente herida. "Al principio de nuestra relación, pensaba que a Jacques no le importaba nada de mí, de lo descuidado que era. Por ejemplo, podía olvidarse de comprarme mi regalo de cumpleaños, acordarse el mismo día a las 17:00 y proponerme ir a buscarlo juntos", recuerda Nathalie.
Con el tiempo, comprendió que no era a propósito y desarrolló algunas técnicas para darle sutiles recordatorios a su marido. "Nuestro equilibrio se basa en la paciencia, la escucha y la comprensión del otro", confiesa hoy.
Saber escuchar al otro

"El TDAH siempre ha existido. Cuando tenías TDAH en la prehistoria, eras cazador. Tenías la capacidad de asumir riesgos, de moverte, de sentir ganas de novedades. Y luego estaban también los recolectores, personas más organizadas, más estructuradas. Lo mismo ocurre hoy en día en las parejas. Una persona con TDAH suele tener una pareja "recolectora" que está ahí para recordarle ciertas cosas y ayudarle a controlar su trastorno", explica Olivier Revol.
Para poder convivir con una pareja con TDAH, hay que convertirse en un "recolector". Pero hay que tener cuidado de darse algunos respiros.
La pareja no debe cargar sola con este peso. Es la persona con TDAH quien debe desarrollar sus propias técnicas para lidiar con su trastorno. Olivier Revol sugiere algunas, como anticiparse a las cosas y multiplicar las señales de aviso. "Decidir anotar sistemáticamente una cita es una medida preventiva que ha demostrado su eficacia", advierte. Otro consejo: "Decir que entiendes el dolor o la ira de tu pareja lo desactiva casi siempre y evita caer en el enfrentamiento".
Así, vivir con una pareja con TDAH requiere paciencia, organización y saber escuchar, pero también es una escuela de comprensión. Y cuando cada uno encuentra sus estrategias, la pareja puede transformar los retos en momentos de complicidad y fuerza compartida.
Anna Ashkova, Aleteia
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