jueves, 31 de mayo de 2018

Ania, una «top model» de avión privado y vida «de infierno» que halló a Dios y predica la castidad

Se convirtió en Medjugorje y ha creado Corazones Puros

Ania, una «top model» de avión privado y vida «de infierno» que halló a Dios y predica la castidad
Junto con su marido, Ania se ha consagrado desde hace 7 años a sugerir a los jóvenes
 una vida de respeto a Dios y al cuerpo y alma de su novio o novia.

Corazones Puros no es una comunidad ni un movimiento, "es una iniciativa para los jóvenes y las parejas que deciden respetar a Dios escogiendo la castidad hasta el matrimonio". Así se definen quienes participan y se integran en Cuori Puri bajo el impulso de Ania Goledzinowska, una antigua top model polaca. Nació en Varsovia hace 36 años, muy joven llegó a Italia y allí fraguó su celebridad en las pasarelas, la televisión y las relaciones mediáticas, desde un noble italiano a un cantautor, pasando por un sobrino de Silvio Berlusconi, llegando a cantar en bikini en 2008 en una fiesta de cumpleaños del entonces primer ministro italiano.

Su vida dio un giro radical en 2011, cuando se convirtió. Lo que era "alergia por los sacerdotes y por la Iglesia" se transformó durante un viaje a Medjugorje en un intenso deseo de Dios: "Tenía una vida privilegiada que ya no me gustaba, quería cosas simples, normales, hasta que una mañana llamé a un amigo y le pedí que me ayudara a regresar definitivamente a Medjugorje, de lo contrario me habría arrojado por la ventana. Me fui de Italia con dos maletas y sin decirle nada a nadie".

Ania escribió un libro contando su experiencia, en la que no todo fue agradable: Con occhi da bambina [Con ojos de niña] (Piemme). Ahora ha sido reeditado por la editorial Sugarco con otro título muy expresivo de lo que ha sido su vida, pese a las apariencias de sus años de gloria mundana:  Salvata dall'Inferno [Salvada del infierno]. Con ese motivo fue entrevistada por La Croce:



Desde Polonia hasta Italia pasando por la violencia, la explotación, la desesperación, el secuestro de personas, el éxito como modelo, su noviazgo con el sobrino de Berlusconi, Paolo Enrico Beretta... hasta llegar a la resurrección a través del encuentro con la fe. En el libro se puede leer la dedicatoria de Paolo Brosio, visitante asiduo del santuario de Medjugorje.

Así presentaban las agencias su libro: "Violencia, alcohol, droga, chantajes y la vida de los nightclub. La experiencia que vive Ania, protagonista de la novela-testimonio Salvada del infierno, es la aventura de una mujer que, llegada de Polonia en Italia persiguiendo un sueño, se encuentra afrontando una serie de experiencias muy crudas. Sólo la fe la ayudará a salir de la oscuridad. La autora, Ania Goledzinowska, cuenta con valentía su historia como si fuese 'una especie de terapia' para liberarse de su pasado". "Decidí contar mi historia cuando comprendí que existe un mundo que nosotros ignoramos. Nos damos cuenta de él sólo cuando vemos rastros de vómito, orina y sangre en las calles", dice la modelo polaca a Ign, periódico online del Grupo Adnkronos.

-Quiero empezar preguntándote qué es importante para ti declarar. ¿Por qué has escrito este libro, cuál es tu intención? ¿Qué quieres contar, qué quieres demostrar?
-Mi historia es la historia de muchas mujeres y adolescentes de hoy. Quiero dar voz a esta parte del pueblo, a personas de este tipo. He contado lo que ha sucedido, lo que sucede a gente como yo, como era yo. Personas que se sienten solas, incomprendidas, incapaces, invisibles: nos damos cuenta de que existen, de que existe esa parte del mundo, sólo cuando encontramos rastros de vómito y sangre por la calle; o cuando hay casos como el de Pamela, la chica despedazada, de la que han hablado en todos los telediarios. Antes de esto, a nadie le importaba nada de ella. En cambio, detrás de cada una de estas personas hay una historia, un sufrimiento; hay también sueños y esperanzas, que a veces sofocamos porque pensamos que no las merecemos. Me preguntas cuál es mi intención con este libro. Te respondo: dejar un mensaje a todos: "No nos permitirían nunca soñar si los sueños no fueran realizables". Dios nos creó a nosotros y, también, a los sueños, y si tenemos fe podemos llegar a cualquier parte.

-¿Nos puedes contar brevemente tu historia, desde Polonia a Italia?
-No es simple contarla en pocas palabras, digamos que la vida no me ha ahorrado nada, desde pequeña. De hecho, la historia comienza con una escena violenta, relato de la Polonia comunista. Llego a Italia engañando sobre mi edad real. Encuentro a policías corruptos, verdugos, falsos amigos. Paso de la miseria a la riqueza: primero robaba para comer; luego, acabo viajando en avión privado. Pero me doy cuenta de que la verdadera felicidad consiste en otras cosas. Es una especie de Vía Crucis que el lector hace conmigo.

-¿El hecho principal del libro? ¿El momento en que tu vida cambia? Llegas de Polonia y en Italia no encuentras lo que buscabas. Sufres violaciones y violencia. ¿Cuándo cambia todo?
-Conseguí escapar de mis verdugos, durante tres años utilicé otro nombre, Claudia. He hecho de todo, me casé a los 18 años (por lo civil, pagando a un hombre para que se casara conmigo), para poder quedarme en Italia. Hay toda una serie de momentos dramáticos, pero otros también divertidos. Todo empezó a cambiar cuando, gracias a mi relación de dos años con el cantautor Francesco Baccini, me alejé de las drogas.

-En el libro, además de diversos hechos relacionados con el mundo de la jet set, hay también todo un capítulo dedicado a tu "historia", contada en los periódicos, con Emanuele Filiberto de Saboya.
-Todos, sobre todo las chicas, soñamos con un príncipe azul cuando somos pequeños. Yo he podido vivir este sueño en la realidad. Emanuele es un hombre muy educado y galante. Buscaba mi castillo encantado en todas partes, pero al final descubrí que ese castillo encantado, que a veces buscamos durante muchos años, lo tenemos cerca, en nuestro corazón. Y es aquí donde tenemos que empezar a construir nuestro cuento...


"Bienaventurados los puros de corazón, porque ellos verán a Dios", reza la camiseta que lleva Ania: Cuori Puri se inspira en el Sermón de las Bienaventuranzas.

-Y descubriste la fe...
-El camino de la fe ha sido, para mí, un bellísimo descubrimiento que sigo explorando día tras día; busco continuamente sacar nuevas enseñanzas personales de las lecturas del Evangelio. Me he dado cuenta de que hay mucha gente que necesita creer, pero tienen miedo de salir fuera, porque vivimos en un mundo en el que expresar los sentimientos es algo que nos hace sentir ridículos. Mi primera peregrinación a Medjugorje y, después, mi traslado allí, cambiaron mi vida para siempre. Es algo que no se puede explicar, hay que vivirlo. Cuando estoy allí no quiero volver, pero creo que mi misión es dar testimonio a la gente que necesita creer, no a los que ya creen.


Jóvenes vinculados a Corazones Puros: en el centro, Ania. Los participantes en esta iniciativa llevan un anillo como sello de su compromiso.

-Entonces nació Corazones Puros...
-Sí, porque estoy convencida que mi misión está en el mundo; no se puede ayudar hasta el fondo a jóvenes, novios y esposos si no vives los problemas que viven ellos. El matrimonio no es un cuento de hadas, como quieren hacernos creer. Esta es la razón por la que hoy todo acaba tan deprisa: porque la gente ya no está acostumbrada a arremangarse o a sufrir. En el matrimonio, además de la felicidad y la alegría, hay también mucho sufrimiento, problemas, momentos a veces dolorosos, que hay que intentar superar juntos. Si pensamos sólo en nuestra felicidad, mejor no casarse.

-Conociste a tu marido en Medjugorje...
-Después de leer mi historia en los periódicos, vino aposta desde Italia a la comunidad donde vivía para conocerme. En esa época aún era novia de Paolo. Después, llamémoslo el destino, pero yo diría la Providencia, quiso que me mudara a un convento en la Apulia, en el mismo pueblo donde vivía este hombre. Allí empezó todo. Lo digo con total sinceridad: nos unió la fe. Hemos vivido en castidad hasta el día de nuestra boda, y hoy puedo decir que si no hubiéramos pasado por ese periodo, en el que aprendimos a esperar, probablemente ya nos habríamos dejado. En la vida nunca sabes lo que te puede suceder: uno puede enfermar, o irse a otro lugar durante unos meses por trabajo, o tomar decisiones que te obligan a una separación. Si eres dependiente sólo del sexo, si tu relación se basa sólo en esto, al cabo de un tiempo empiezas a buscar consuelo en brazos de otro. Esta es la razón por la que es tan importante conocerse bien y liberarse de la esclavitud de cosas que nos hacen dependientes. Nosotros, de Corazones Puros, somos hinchas de un Amor libre, pero no libertino.


La boda de Ania con Michele tuvo lugar en 2014.

-Tu historia es muy intensa, de sufrimiento y depresión. Tú, que has superado momentos dificilísimos, ¿qué aconsejarías a quien pasa por un momento difícil?
-Muchas personas me escriben contándome lo que han vivido, pero que nunca habrían tenido la valentía de admitir, que nunca habrían contado sus errores como he hecho yo. Hay siempre quien está peor y quien tiene una historia dramática como la tuya, pero para poder cambiar el mundo debemos empezar por nosotros mismos. Yo, en la fe, he encontrado la serenidad: Juan Pablo II, sus palabras, su persona, han sido para mí un estímulo fortísimo para abordar ciertos temas, para captar esos momentos en que sentimos la necesidad de un contacto más profundo con nosotros mismos y, así, empezar a entrever a Dios. Rezad, éste es mi consejo, no tengáis miedo.

Traducción de Helena Faccia Serrano.





Video: LA CONVERSIÓN DE LA ESPOSA DE SCOTT HAHN

El bestseller mundial Roma, dulce hogar dio a conocer al mundo la historia de Scott Hahn, uno de los grandes apologistas de nuestro tiempo, y de su esposa Kimberly. Pero la historia de ella tiene también especificidades propias, que explicó a Cambio de agujas (HM Televisión), donde cita una preciosa oración que dirigió al Señor: «No sé lo que has hecho en él {Scott}, pero hazlo conmigo». Puedes leer una síntesis de la historia de Kimberly más abajo.



El escritor católico Scott Hahn era antes pastor presbiteriano. Su mujer y sus hijos se convirtieron con él al catolicismo. Pero ella recorrió su propio camino de dudas y dificultades, como ha contado en el programa Cambio de Agujas de EUK Mamie.

Alimentada con guisantes, patatas y Dios 
Kimberly Hahn nació en un hogar presbiteriano en el que la fe formaba parte esencial de la vida de la familia. Su padre, Jerry Kirk, era un pastor protestante que, como ella dice, “me alimentó con la Palabra de Dios a la vez que me daban de comer guisantes y patatas. Teníamos una vida común de oración y fe”.

“Estaba en séptimo grado cuando oí un sermón muy fuerte sobre la cruz. Decía que eran mis pecados los que habían clavado a Jesús en la cruz.  Esto me tocó profundamente", cuenta. "Tuve una conversión profunda, una conversión del corazón”.

Kimberly ardía en deseos de hacer lo mismo que veía hacer a su padre: ser una pastora protestante: “Terminé el instituto con la intención de ir a la universidad y, después, ir al seminario para ser pastora”.


Kimberly Hahn

 Contrarios a la Iglesia Católica
Poco antes de terminar la universidad comenzó a salir con Scott. Kimberly pensaba: "Bueno, no creo que Dios me esté llamando a algo que él no permita, pero todavía puedo ser la esposa de un pastor". La joven pareja era bastante reacia con respecto de la Iglesia católica, de manera especial Scott que, formado en la fe calvinista, estaba convencido de que el Papa era el anticristo y todos los católicos unos idólatras.

En el Seminario Gordon Conway, Kimberly descubrió que la mayor parte de los métodos anticonceptivos son abortivos. Un compañero afirmó que solo los católicos rechazaban la anticoncepción y que lo hacían por dos razones: “Primero: porque el Papa no estaba casado. Y segundo: porque su objetivo era aumentar lo más posible el número de los católicos en el mundo”.

A Kimberly le parecieron razones absurdas, pero su compañero respondió: “Si quieres saber lo que piensan los católicos y por qué, investígalo tú misma. A mí no me interesa para nada”. Kimberly aceptó el reto: “Encontré la Humanae Vitae de Pablo VI y un libro del doctor Kippley llamado El control de la natalidad y la alianza matrimonial".

Argumentos razonables y contundentes
John Kippley, en su libro, daba un montón de argumentos en los que yo nunca había pensado, de por qué los anticonceptivos van en contra del matrimonio y en contra de la vida. En particular, su explicación de la ley natural —que nunca había escuchado antes—creo que es de los argumentos más fuertes que existen”.

Kimberly cayó en la cuenta de que Scott y ella nunca le habían preguntado al Señor su opinión con el tema de los hijos que debían tener, y cuándo tenerlos. Consideraban un deber cristiano usar anticonceptivos.

Kimberly y Scott daban al Señor todo su corazón, pero “cuando se trató de nuestros cuerpos, hicimos esa cosa tan americana de: “Perdóname, Señor. Aquí mando yo”. Y pensé: “¿Dónde queda el señorío de Cristo en mi vida, cuando yo digo que mi fertilidad depende de mí?”.

Scott y Kimberly tomaron la decisión de dejar de usar anticonceptivos. Aparentemente no pensaron más en ello, pero años más tarde, el mismo Scott reconoció: “El abrirnos a la vida y vivir en conformidad con la verdad, algo que solo la Iglesia Católica enseñaba fielmente, tuvo en nosotros un impacto muy fuerte, y nos abrió el corazón”.

Primeros pasos hacia la fe católica
Scott fue profundizando sus estudios sobre liturgia, hasta el punto de plantearse el paso a la Iglesia episcopaliana. Kimberly lloraba. Toda su familia, incluida ella, era presbiteriana. Pero fue aún peor cuando, un año después, Scott le dijo: “Tengo que decirte que, a lo mejor, nos estamos encaminando hacia la Iglesia Católica”.

Kimberly reaccionó al momento: “Yo no estaba de broma cuando le dije: “Por favor, ¿podemos ser episcopalianos?” Porque pensé que no podría soportarlo: “¡Católicos no!” Fue tan traumático. Él empezó a decirme que no son dos sacramentos, que son siete, y empezó a rezar el rosario, lo cual era impensable para mí”.

“Una noche, yo me fui a la cama temprano. Él entró y me dijo: “¿Sabes que ahora mismo estamos rodeados por María y por los santos y por los ángeles?” Y lo único que pude decirle fue: “Ah, no, eso no. ¡En mi habitación no!”.

 El "drama" de la conversión de su marido
Scott comenzó sus estudios de doctorado en la Universidad católica de Marquette. Prometió a Kimberly no hacer cambios rápidos y esperar al menos cuatro años para hacerse católico, si es que de verdad llegaba a entrar en la Iglesia católica. Pero, pocos meses después, Scott y Kimberly tuvieron una trascendental conversación.

“En la siguiente Pascua, diez días antes de la Pascua, vino y me dijo: “No sé qué debo hacer, porque he empezado a asistir a la Misa, por las mañanas, en Marquette, y sé que Jesús está ahí. Sé que esa es la Eucaristía. Siento que estoy pecando contra la luz si no me hago católico”. Y me pidió: “Sé que te prometí esperar cuatro años, pero quiero que reces para ver si me puedes liberar de esa promesa”.

Entonces, entré en nuestra habitación y lloré muchísimo. Lloré delante del Señor, porque sabía que esto iba a ser un cambio gigante para nosotros. Y si él iba a ser católico —aunque yo no lo fuera— no sería nunca la esposa de un pastor. 



Kimberly en compañía de su marido Scott Hahn

Para mí era como matar todos mis sueños. Pero, a la vez, creía en él, y creía que él estaba en una situación donde me necesitaba y yo tenía que dispensarle de la promesa. Entonces, salí y le dije, “Te permito hacerlo, pero quiero que sepas que me estás abandonando”. Él se fue al dormitorio y comencé a escuchar un sonido que ya era familiar: el tintineo de su rosario”.

Un bautizo que la hizo cambiar
Kimberly no sabía a quién acudir. Empezaron cuatro años de mucha lucha. Quedó embarazada de su tercer hijo y comprendió que, si el cabeza de familia era católico, su hijo debía ser bautizado en la fe de su padre: “Tuvimos el bautizo. Yo no estaba preparada para una liturgia tan bonita. (…) Las oraciones eran exactamente lo que yo hubiera deseado rezar sobre mi hija… Era tan bonito que, cuando salimos de la iglesia, yo le dije al Señor en mi corazón: “Yo no sé lo que has hecho en él, pero hazlo conmigo”. Mi corazón se abrió de una manera distinta”.

Curiosamente, fue su padre, el pastor presbiteriano quien le propuso hacer una oración de abandono en Dios, de entrega a su voluntad: “Y como era mi padre —que no quería que yo fuese católica— y no era Scott inventando otra manera de entrar (…) decidí a asumir el reto de mi padre, y pedí la gracia de poder hacer esa oración”.

Apenas comenzó a rezar, Kimberly experimentó una profunda liberación en su corazón:

“Me di cuenta de que había estado todo ese tiempo en una jaula hecha por mí misma. Había puesto todos estos límites a Dios: no estoy dispuesta a leer, no estoy dispuesta a estudiar, no estoy dispuesta a aceptar el reto. Pero ahora comencé a estar motivada a investigar, y tenía alegría. Y había obstáculos, pero la alegría iba aumentando. Pieza por pieza, doctrina por doctrina, muy exigente”.

"¿Por qué no te rindes?" 
“El Miércoles de Ceniza dejé a mis niños con mi hermana y me fui a Steubenville para ver casas, porque Scott iba a trabajar en la Universidad Franciscana. Me gustaba la costumbre de los católicos de abstenerse de algo durante la Cuaresma". 

"Entonces empecé a rezar así: “Señor, ¿qué sacrificio quieres de mí? ¿No tomar dulces, alguna bebida o algo más grande?” Y no escuché una voz, pero percibí que el Señor me estaba diciendo: “¿Por qué no te rindes? ¿Por qué no te niegas a ti misma?” Y cómo no era Scott diciéndomelo —de verdad experimentaba que era el Señor— empecé a considerarlo seriamente”.

Al llegar a casa esa noche, la decisión estaba tomada: “Scott me llamó desde una conferencia en California (…) Le conté lo que me había sucedido durante el viaje, y le dije: “Va a ser esta Pascua.” Él aguantó las lágrimas y me dijo: “Ya había perdido la esperanza de estar unidos como una familia católica”.

Los grandes regalos de ser católica
A veces es difícil explicar la opción católica a los parientes que siguen siendo protestantes.

Ella confiesa: “Es tan agridulce, es tan doloroso no poder compartir las riquezas de la fe, no poder mostrarles lo que les pertenece como cristianos: el magisterio de la iglesia y la paz que esto nos da. Podemos estar en Irlanda, y mis hijos dispersos por los distintos estados, pero escuchamos todos el mismo Evangelio y rezamos las mismas oraciones, a diferencia de mis parientes presbiterianos”.



Uno de los hijos de la familia Hahn en 2016 preparándose para ser sacerdote

Kimberly afirma: “Ser católica me trae tanta alegría. Es una vida tan hermosa la que compartimos. Todos nuestros hijos conocen y quieren al Señor y a la Iglesia. Los tres que están casados, se casaron con unos buenos católicos y están abiertos a la vida".

"De momento tenemos 15 nietos. Dos de nuestros hijos están estudiando para ser sacerdotes y el último hijo, que tiene 18 años, no sé cuál es su vocación, pero sé que su corazón está centrado en el Señor. Somos una familia católica, unida y creciendo, pero nuestros parientes son nuestros hermanos separados. Y me gustaría tener la oportunidad de compartir los tesoros de nuestra fe con ellos. Solo Dios sabe”.




miércoles, 30 de mayo de 2018

Anna quería abortar. Papa Francisco la llama y la convence de que no lo haga

La mujer, divorciada, había quedado embarazada de un hombre que ya tenía familia. El embarazo no deseado empezó a angustiarla...

No quería seguir con el embarazo. Porque el hombre que la había dejado embarazada no iba a reconocer al niño. Ante ella, la única solución que se le ofrecía era el aborto.
Después una llamada, inesperada. Del otro lado del teléfono está el Papa Francisco, que como un buen padre la hace razonar y le explica por qué vale la pena llevar adelante el embarazo. Anna, italiana, recibe en esos días la llamada que cambia para siempre su vida. Acepta el consejo De Francisco y decide no abortar. Un cuento con final feliz.

La petición del hombre

Anna es una mujer divorciada. Cuenta Credere (21 mayo), que tras haber perdido el trabajo, decide trasladarse de Roma a Toscana. Aquí descubre que está embarazada, pero de un hombre que ya tiene una familia. Y no quiere reconocer al niño. Él la presiona, ella es débil, y cede a su pedido: abortar.
Antes de hacerlo, sin embargo, decide escribir una carta a una persona especial. Pone su historia en blanco y negro; en el sobre la dirección es clara: “Santo Padre Papa Francisco, Ciudad de Vaticano, Roma”. Echa al correo la carta sin pensar demasiado. Luego, pocos días después el teléfono comienza a sonar.

“He leído su carta”

En el teléfono aparece un número desconocido, con el prefijo de Roma. Responde y queda petrificada: “Hola Anna, soy el papa Francisco. He leído tu carta. Nosotros cristianos no debemos perder la esperanza, un niño es un don de Dios, un signo de la Providencia”.
“Sus palabras llenaron mi corazón de alegría, cuenta Anna. Me dijo que había sido muy valiente y fuerte por mi hijo”.
En esos largos minutos al teléfono con el papa Francisco, Anna advirtió que su voluntad no es matar la vida que lleva en el vientre. Expresa a Francisco su verdadero deseo, es decir, no interrumpir el embarazo, y luego le dice que tiene la intención de bautizar a ese hijo que llega, pero que tiene miedo de que no sea posible porque es divorciada.

“Que sepas que yo estoy siempre”

El Papa le responde con la sencillez de un auténtico pastor: “Estoy convencido que no tendrás problemas en encontrar a un padre espiritual y luego – añadió – en caso contrario, que sepas que siempre estoy yo”.
Y así concluyó la llamada telefónica que cambió para siempre la vida de Anna.

Gelsomino del Guercio, aleteia



martes, 29 de mayo de 2018

EL CUÁNDO Y EL POR QUÉ DEL FEMINISMO RADICAL



Fernando Paz y Carlos Esteban conversaron en Tiempos Modernos (Intereconomía TV) sobre la evolución del feminismo, su incorporación de la dialéctica marxista y la creación de una neolengua destinada a manipular conceptos y voluntades.






7 cosas a ignorar para ser feliz en tu matrimonio

Y no será tan difícil...

HAPPY COUPLE
El matrimonio es como un baile, requiere que dos personas practiquen y trabajen juntas. A veces uno u otro tropezará a lo largo del camino y es importante perdonar esos pasos en falso para que el baile final sea un bello reflejo del amor del uno por el otro.
Como fundadora de marriage.com, tuve la oportunidad de trabajar con consejeros especializados en ayudar a parejas a construir relaciones más fuertes.
Mary Kay Cocharo, una terapeuta de relaciones licenciada que trabaja con parejas y familias desde hace más de 25 años, me dijo que, para construir un vínculo más fuerte, es necesario abandonar algunas nociones preconcebidas sobre el matrimonio.
Curiosa, le pedí que compartiera las siete cosas que ella siempre pide a las parejas que ignoren.
Tu matrimonio se puede volver más fuerte si sigues estos consejos.

COUPLE TALKING
Shutterstock

1. La idea del compañero perfecto

¿Realmente crees que tu compañero o compañera perfecta existe? Si es sí, ¿qué es lo que te hace pensar que él o ella quisiera estar contigo?
“A veces, pienso que la mujer, en particular, se casa con el hombre de sus sueños y, enseguida, lo coloca en un programa de “rehabilitación” para hacer que él se transforme en el hombre que ella proyectó desde el principio. Eso, como te puedes imaginar, confunde e incomoda al hombre”, dice Cocharo.
Entonces, ¿cómo es el marido o la esposa ideal? Pregunta a 10 personas y recibirás 10 respuestas diferentes.
Trish*, de Los Ángeles, dijo que su compañero perfecto sería alguien que hiciera pequeñas cosas por ella. Su marido, Al, piensa que la compañera perfecta sería alguien que fuera muy amorosa. Ambos necesitan ser amados, cada uno a su manera. Ninguno estaba en lo cierto o equivocado.
Deja de lado la idea de querer “arreglar” o “cambiar” a tu cónyuge.
Gasta tu energía celebrando lo que amas en la persona que está frente a ti, haciendo lo mejor que ella o él puede.

COUPLE
forma82 - Shutterstock

2. Comparar tu matrimonio con otros

Al mirar los bancos de la iglesia, Mike no puede dejar de reparar en otras parejas. Una de ellas estaba siempre abrazándose o de la mano. Otra pareja era amigable y extrovertida, siempre invitando a otros a salir juntos. Y había otra pareja que parecía tener todo: buenos trabajos, tiempo para hacer ejercicio, etc. A veces él se giraba hacia su esposa Nina y se preguntaba por qué ellos no se parecían a ninguna de esas parejas.
Es difícil no comparar tu relación con la de otros. Pero, si quieres un matrimonio feliz, necesitas abandonar las comparaciones. Lo que Mike no sabía era que la pareja que se daba la mano estaba trabajando su falta de intimidad, la pareja que invitaba amigos para salir tenía problemas de comunicación y la pareja que “tenía todo” estaba realmente hundiéndose en deudas y estrés.
Recuerda que la hierba del vecino no siempre es más verde que la tuya. Tú y tu esposo son únicos y tu relación es especial. Deja de mirar hacia afuera de tu relación: céntrate sólo en tu marido o esposa, y ahí no tendrás necesidad de hacer comparaciones.

EGOIZM W MAŁŻEŃSTWIE
Shutterstock

3. Necesidad de tener siempre razón

Jacob y Sarah están casados desde hace más de 12 años. Durante ese tiempo, ellos han discutido si deben o no tener una televisión en el cuarto. Él quiere tenerla porque le gusta relajarse y ver un programa antes de dormir. Ella odia la idea, pues piensa que el cuarto debería ser una zona libre de distracciones.
¿Quién tiene razón? La respuesta es: ambos y ninguno de los dos. Este es uno de esos problemas que no tiene una respuesta correcta o equivocada.
Tú descubrirás que el matrimonio está lleno de esos escenarios de respuestas inadecuadas. Aún así, Sarah le mostró a Jacob estudios sobre cómo una televisión en el cuarto afecta la relación, con el objetivo de probar que ella tenía razón. Pero lo que ella realmente necesitaba hacer era oír al marido.
Existen algunos valores no negociables que debemos defender, pero en un matrimonio debes considerar a la otra persona.
Pregúntate: ¿Es más importante tener “razón” o estar felizmente casada? ¿Eso en particular significa mucho para mí? ¿O poco? ¿Lo que estás discutiendo es realmente importante?

LOVE
George Rudy - Shutterstock

4. El pasado hiere

Los matrimonios simplemente no pueden avanzar si uno de los compañeros se apega a las transgresiones pasadas. Ese fue un gran problema en el matrimonio de May y Alex. Ella simplemente no lograba perdonar un gran error que él había cometido en el pasado, y eso estaba impidiendo que el matrimonio de ellos evolucionara.
Si no logras olvidar y perdonar peleas o incidentes del pasado, sería importante buscar consejo para descubrir cómo superar eso.
Cocharo observa: “Si estás enfrentando conflictos, eso no significa que hayas escogido a la persona equivocada para casarte. Simplemente no es verdad. El conflicto en las relaciones es el crecimiento que intenta suceder. Es una invitación para que te vuelvas un compañero(a) mejor”.

COUPLE
wavebreakmedia - Shutterstock

5. Pensar sólo en ti

A Hillary le gusta salir y hacer ejercicio, pero el marido de ella, Paul, con quien ella se casó hace seis años, prefiere quedarse en casa, leyendo o viendo videos. Los primeros años de matrimonio, ella le imploró a Paul que la acompañara a caminar o hacer deportes – y él estuvo de acuerdo, porque la amaba y quería pasar tiempo con ella. Después de un tiempo, sin embargo, ella se dio cuenta que a él no le estaban gustando mucho los paseos.
Entonces ella encontró una amiga a quien también le gustaba caminar y empezó a ir con ella. Hillary también se matriculó a una academia y asiste regularmente a las clases. Paul la anima a hacer ejercicio, y se siente feliz al saludarla cuando ella llega a casa. Hoy en día, ellos pasan tiempo juntos en el cine o saliendo a cenar.
No es porque están casados que tienen que hacer todo juntos. En realidad, sacar un tiempo para cada uno contribuirá a una experiencia más rica luego, cuando ellos estén juntos.

PARA W ŁÓŻKU
Shutterstock

6. Creer que el sexo siempre será fantástico

Cocharo aconseja: “Tú necesitas dejar de lado la idea de que el sexo siempre será tan bueno como al principio … pero ten en cuenta que todavía podrás tener una relación afectiva y emocionalmente unida …”

Por Dragon Images/Shutterstock

7. Pensar que tener hijos mejorará la relación

“Deja de lado la idea de que los hijos mejorarán tu relación”, sugiere Cocharo. “No me mal entiendas, quedarás absolutamente vinculado al amor y al compromiso con tu bebé. Pero, muy probablemente, ustedes también perderán noches de sueño, estarán irritados y sin tanto tiempo para su matrimonio como antes”.
Entonces, ¿qué tienen que hacer los papás?
“Este es un buen momento para simplificar tu calendario social y mirar la relación. Saca algún tiempo de calidad sólo para ustedes dos, aunque sea un paseo de 20 minutos o un abrazo de 10 minutos. Los niños aceptan y merecen un gran compromiso de tiempo entre sus padres. Pero no te olvides que la base de la familia es tu relación”.
*Los nombres son ficticios


Malini Bhatia, aleteia


domingo, 27 de mayo de 2018

El Papa: El matrimonio es la cosa más bella que Dios ha creado

Homilía  en Casa Santa Marta

MIŁOŚĆ
Papa Francisco habló de la belleza del matrimonio, durante la Misa en Casa Santa Marta, en la que participaron, entre otras, siete parejas que celebraban sus bodas de plata y de oro.
El pasaje del evangelio al que el Papa se refiere hoy habla de la intención de los fariseos de poner a prueba a Jesús, planteándole una pregunta que el Papa llama “casuística”, esas preguntas de la fe, explica, que se resumen en un “se puede o no se puede”, y donde la fe se reduce a un sí o a un no”.
No el gran ‘sí’ o el gran ‘no’ de los que hemos oido hablar, que es Dios. No: se puede o no se puede. Y la vida cristiana, la vida según Dios, según esta gente, está siempre en el ‘se puede’ y ‘no se puede’.
La pregunta se refiere al matrimonio, quieren saber si es lícito o no a un marido repudiar a su esposa. Pero, dice Francisco, Jesús va más allá, va arriba y “llega hasta la Creación, y habla del matrimonio que es quizás la cosa más bella” que el Señor creo en esos siete días.
“Desde el principio de la creación [Dios] los hizo hombre y mujer; por esto el hombre dejará a su padre y a su madre y se unirá a su mujer, y los dos serán una sola carne’. “Es fuerte lo que dice el Señor”, comenta el Papa, habla de “una carne” que no se puede dividir. Jesús “deja el problema de la separación y va a la belleza de la pareja” que tiene que ser uno.
Y el Papa recomienda: “No debemos detenernos, como estos doctores, en un ‘se puede’, o ‘no se puede’ separar un matrimonio. Esto es… a veces se da la desgracia de que no funciona y es mejor separarse para evitar una guerra mundial, pero esto es una desgracia. Vamos a ver lo positivo”.
El Papa cuenta de cuando se encontró con una pareja que festejaba sus 60 años de matrimonio, y les preguntó: “¿Son felices?”, los dos se miraron y sus ojos se llenaron de lágrimas de emoción, y le respondieron: “¡Estamos enamorados!”.
Es verdad que hay momentos de dificultad, hay problemas con los hijos o en la misma pareja, discusiones, peleas… pero lo importante es que la carne siga siendo una y se superan, se superan, se superan. Y esto no es solo un sacramento para ellos, sino también para la Iglesia, como si fuese un sacramento que llama la atención: “¡Miren, el amor es posible!”. Y el amor es capaz de hacernos vivir enamorados toda la vida: en la alegría y en el dolor con el problema de los hijos y el problema de ellos… pero ir siempre adelante. En la salud y en la enfermedad, pero siempre adelante. Esta es la belleza.
El hombre y la mujer fueron creados a imagen y semejanza de Dios, y el mismo matrimonio se convierte así en Su imagen, por esto dice el Papa,  es tan bello:  “El matrimonio es una predicación silenciosa a todos los demás, una predicación de todos los días”.
Es doloroso cuando esto no es noticia: los periódicos, los telediarios no lo consideran noticia. Esta pareja, tantos años junta… no es noticia. Sí, noticia es el escándalo, el divorcio, o estos que se separan – a veces tienen que separarse, como dije, para evitar un mal mayor… Pero la imagen de Dios no es noticia. Y esta es la belleza del matrimonio. Son imagen y semejanza de Dios. Y esta es nuestra noticia, la noticia cristiana.
Francisco repite que no es fácil la vida matrimonial y de familia, y cita la Primera Lectura tomada de la carta de Santiago apóstol, que habla de la paciencia. Dice que es “quizás la virtud más importante en la pareja – tanto del hombre como de la mujer” y concluye con una oración al Señor “para que de a la Iglesia y a la sociedad una conciencia más profunda, más bella del matrimonio, que todos logremos comprender que en el matrimonio está la imagen y la semejanza de Dios”.
 Vatican Media



viernes, 25 de mayo de 2018

CARDENAL JOHN HENRY NEWMAN: IRRADIANDO A CRISTO



 irradiando a Cristo de John Henry Newman


Amado Señor,
ayúdame a esparcir tu fragancia donde quiera que vaya.
Inunda mi alma de espíritu y vida.
Penetra y posee todo mi ser hasta tal punto
que toda mi vida solo sea una emanación de la tuya.
Brilla a través de mí, y mora en mí de tal manera
que todas las almas que entren en contacto conmigo
puedan sentir tu presencia en mi alma.
Haz que me miren y ya no me vean a mí sino solamente a ti, oh Señor.
Quédate conmigo y entonces comenzaré a brillar como brillas Tú;
a brillar para servir de luz a los demás a través de mí.
La luz, oh Señor, irradiará toda de Ti; no de mí;
serás Tú quien ilumine a los demás a través de mí.
Permíteme pues alabarte de la manera que más te gusta,
brillando para quienes me rodean.
Haz que predique sin predicar, no con palabras sino con mi ejemplo,
por la fuerza contagiosa, por la influencia de lo que hago,
por la evidente plenitud del amor que te tiene mi corazón.
Amén.

El Cardenal John Henry Newman fue autor de esta oración. Las Misioneras de la Caridad rezan esta oración todos los días después de la Misa, como lo hizo la Madre Teresa.

John Henry Newman








¿Te obsesiona el problema del dinero y sientes que tienes una relación poco sana con él?

Yo sí la tenía, también mis hijos, y así es como intentamos arreglarlo

CHILD COUNTING MONEY
Nunca he sido mucho de ir de compras. En realidad no disfruto comprando, es más una tarea obligada que otra cosa y siempre intento gastar el menor tiempo posible haciéndolas. Sin embargo, siendo sincera, mucho de mi desagrado por las compras deriva de infortunios monetarios y frustración financiera.
Como muchos milenials, tenemos una deuda altísima por nuestro préstamo estudiantil que tardaremos una eternidad en pagar, así que el dinero siempre escasea.
Por desgracia, no es que yo haya hecho un excelente trabajo sacando el estrés financiero de nuestra vida diaria, así que los niños saben que el dinero es una fuente de preocupación constante.
No sabía hasta qué punto sentían ese estrés hasta que me percaté de que empezaban a desarrollar algunos comportamientos  y hábitos poco sanos en relación al dinero, en concreto sobre cómo se gana o se gasta.
Uno de mis hijos empezó a convertirse en una especie de acaparador de dinero, ahorrando cada céntimo que ganaba o recibía con una devoción casi religiosa y contándolo con frecuencia, a veces a diario.
Una de mis hijas dejó de traerme el cambiocuando la mandaba a comprar leche a la tienda —concretamente si la enviaba con algún amigo— y en vez de eso empezó a traer compras superfluas, como chicles, dulces o juguetitos.
Explica Casey Bond en un artículo publicado en The Huffington Post que este apego insano al dinero y a gastar, aunque por el momento tenga una dimensión infantil, puede causar problemáticas consecuencias en la edad adulta.
“He trabajado con muchas personas que tienen estrés financiero”, afirmó Ryan Howes, psicólogo clínico de Pasadena, California. Explicó que algunos de sus clientes están tan consumidos por sus finanzas que su cuenta bancaria es lo primero que comprueban al levantarse por la mañana y lo último que miran antes de acostarse.
“Eso les arrebata toda la alegría de vivir y crea más estrés”, afirmó Howes. “Su dinero se convierte en equivalente de su valía personal (…), sienten culpa al tener una deuda en su tarjeta de crédito o cuando no tener suficiente dinero en sus cuentas”.
Quienes tienen una intensa vida social, tienden a sufrir del “miedo a perderse algo” o FOMO [fear of missing out, como se conoce en inglés] al tener que rechazar ciertos planes por no tener dinero suficiente: desde vacaciones caras a cenar fuera, salir de fiesta los fines de semana…
El FOMO empieza a menudo como un simple deseo de ser aceptado. Sin embargo, puede escalar fácilmente hasta ser un problemaen especial si te avergüenza demasiado admitir que no puedes permitirte gastar el dinero.
Yo sabía que tenía que manejar la relación de mis hijos con el dinero y, como siempre pasa con esto de la educación, sabía que el primer paso era empezar conmigo misma.
Empecé por recordarme que el dinero es una herramienta y cambié la forma en que hablo (y pienso) sobre él. Ya no me dejo estresar y atrapar por mi situación económica. En vez de eso, cuando empiezo a sentir ansiedad y desesperanza, me recuerdo que he sido bendecida con un sistema que me apoya, una educación, una buena cabeza sobre mis hombros, un cuerpo sano y un trabajo que me encanta.
Nuestras vidas no cambiarán (ni nuestras finanzas) de la noche a la mañana, pero de aquí a tres años estaremos en una situación muy diferente… siempre que sea paciente y persistente.
Cuando los niños piden algo que no puedo permitirme, no miento, pero tampoco desespero como antes. Simplemente digo, “ahora no podemos permitírnoslo, pero estamos trabajando muy duro para poder permitirnos cosas importantes para nuestro futuro. Mientras tanto, ¿qué podemos hacer en su lugar?”.
Te puede interesar: ¿Es bueno decir no a los hijos?
No es una solución perfecta, pero está teniendo resultados. En vez de suplicar cosas, han empezado a hacer planes para pasar el verano buscando formas de ganar dinero para pagarlas.
Mi pequeño recaudador gastó sus últimos dólares en un regalo por el Día de la Madre y está ayudando a su hermana con entusiasmo con su ambicioso proyecto de un puesto de limonada y magdalenas.
Mi derrochadora social decidió ahorrar una cantidad bastante significativa de dinero que había ganado hace poco haciendo de canguro y la ha metido en una cuenta bancaria.
Poco a poco, vamos haciendo retroceder nuestras actitudes insanas con el dinero y poniendo el dinero donde debe estar en nuestras vidas: como una herramienta que podemos controlar y no una herramienta que nos controle.
Calah Alexander, aleteia



jueves, 24 de mayo de 2018

Aquí una solución simple para no distraerte cuando rezas

Si ves que tu mente se pone a divagar durante la oración, prueba con esto

Young girl praying at home
A menudo, rezar puede ser difícil, en especial cuando rezamos en casa. Hay innumerables cosas que pueden distraer nuestra atención y que nos dejan con la duda de si nuestro tiempo de oración ha merecido la pena.
Hay muchos tipos diferentes de distracciones durante la oración y cada uno necesita su propia solución. Por ejemplo, mientras que algunas distracciones pueden ser de inspiración divina, otras son simplemente distracciones humanas y requieren cierta atención para desecharlas fácilmente.
En particular, una forma en que podemos reducir las distracciones durante la oración es colocarnos en un lugar que fomente la oración.
Al lugar en que rezamos se le conoce a menudo como ‘oratorio’. La palabra ‘oratorio’ viene del latín ‘orare’, que significa ‘rezar’ y se utiliza más habitualmente en referencia a una capilla pequeña.
La localización más común de un laico para rezar es en su hogar. La mayoría no tenemos una iglesia o una capilla al otro lado de la calle o no podemos darnos el lujo de detenernos diariamente en una iglesia. Esto implica que la oración personal se realiza con más frecuencia en el hogar.
Los principales desafíos de rezar en el hogar son permanecer concentrados y entrar en una disposición de oración. No es fácil rezar estando sentado en el sofá y mirando a la televisión apagada o con los juguetes de los niños esparcidos por todo el suelo alrededor de ti.
Por eso es importante dedicar una parte de tu casa, apartamento o habitación a la oración. Lo más común es que se le denomine “rincón de oración” e incluso el Catecismo de la Iglesia Católica recomienda esta práctica.
Para la oración personal, el lugar favorable puede ser un “rincón de oración”, con las Sagradas Escrituras e imágenes, para estar “en lo secreto” ante nuestro Padre (cf Mt 6, 6). En una familia cristiana este tipo de pequeño oratorio favorece la oración en común.  (CIC 2691)
Un “rincón de oración” puede ubicarse físicamente en un rincón de una de tus habitaciones o simplemente un lugar que de algún modo esté algo más separado del ajetreo de la vida hogareña. En realidad, las opciones son interminables y la única limitación es nuestra creatividad.
Los cristianos orientales mantienen esta tradición creando un “rincón de los iconos” en su hogar para la oración privada y familiar. Colocan varios iconos en un rincón de la casa, creando así un espacio sagrado en cualquier habitación donde se encuentre.
Cuando se planea dedicar una parte concreta de tu casa a la oración, es apropiado llenarla de varios artículos religiosos. Podrían ser varias piezas de tu obra de arte religiosa favorita, velas que enciendas cada vez que reces o incluso incienso que llene la casa de un aroma espiritual.
Sea como sea, lo fundamental es poner intención. Piensa en ello como una manera de invitar a Dios a tu hogar y dedicar una parte específica de tu casa a la oración con Él. De este modo, puedes reducir algunas de las distracciones que experimentes mientras reces y centrarte en Dios, en vez de en la pila de colada delante de ti.
 Philip Kosloski, aleteia