sábado, 3 de febrero de 2018

Novena por la Pureza 8

 entrega a Dios

¡Gloria a Jesucristo!

Hoy, reflexionamos sobre la auto-entrega, y lo hacemos al pedirle a Jesús que nos conceda la gracia de la auto-entrega.

"Para vivir castamente, el hombre y la mujer necesitan la iluminación continua del Espíritu Santo" (La Verdad y el Significado de la Sexualidad Humana: Pautas para la Educación en la Familia, n. ° 21).

Que nuestro Señor se asegure de que entreguemos a Dios nada menos que toda nuestra vida.

Día 8 - Novena para la Pureza

En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.

Querido Jesús, sé que cada regalo perfecto, y especialmente el de la castidad, depende del poder de tu providencia. Sin ti, una simple criatura no puede hacer nada. Por lo tanto, te ruego que defiendas con Tu gracia la castidad y la pureza de mi cuerpo y de mi alma. Y si alguna vez he imaginado o consentido algo que pueda manchar mi castidad y pureza, bórralo, Señor Supremo, de mi ser, para que pueda avanzar con un corazón puro en Tu amor y servicio, ofreciéndome en el altar purísimo de Tu divinidad todos los días de mi vida.

En un estado completo de vulnerabilidad e intimidad, Señor, te ofrezco ... (Menciona tus intenciones).

Escritura para recordar:

"Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu" (Lucas 23:46).

Confío las intenciones de este día a la intercesión de la Santísima Virgen María y de Santo Tomás de Aquino, mientras rezo:

Dios te salve María llena eres de gracia, el Señor es contigo. Bendita tú eres entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén. 

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo. Como era en el principio  ahora y siempre por los siglos de los siglos. Amén.

Lirio escogido de inocencia, Santo Tomás puro, que mantuviste casta la túnica del bautismo y te convertiste en un ángel en la carne después de ser guiado por dos ángeles, te imploro que me recomiendes a Jesús, el Cordero sin mancha, y a María, la Reina de las Vírgenes. Buen protector de mi pureza, pídeles que también pueda compartir tu pureza, y que después de imitarte en la tierra, al fin pueda ser coronado contigo entre los ángeles. Amén.

En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.

¡Gracias por orar con nosotros!

Dios te bendiga,


 (cfr.Confraternidad de Guerra Angelical)

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