sábado, 7 de noviembre de 2026

El arte irlandés de ser amable (y cómo copiarlo)


Irish people

Irlanda tiene motivos oficiales para presumir, ya que ha sido coronada como el país más amigable de Europa. Aquí te presentamos 7 hábitos que tal vez nos convenga copiar


El Condé Nast Traveller ha nombrado a Irlanda el país más acogedor de Europa en sus Premios Readers' Choice 2026, con una puntuación bastante impresionante de 98,39 sobre 100. Y tampoco se trata de un destello puntual del encanto irlandés: después de quedar en segundo lugar los dos años anteriores, Irlanda finalmente se ha hecho con el primer lugar.

Así que, en honor al último título de Irlanda, aquí hay siete formas en las que todos podríamos inyectar un poco más de amabilidad irlandesa en nuestra vida cotidiana.

1Habla con desconocidos

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Zamrznuti tonovi | Shutterstock

Entra solo a un pub irlandés y es muy probable que no te quedes solo por mucho tiempo. Condé Nast Traveller incluso menciona la facilidad con la que los visitantes pueden encontrarse charlando con desconocidos, y es un hábito que vale la pena imitar.

Nos hemos vuelto extraordinariamente buenos para evitarnos unos a otros en público, con la enorme ayuda de los teléfonos, los audífonos y la repentina fascinación que todos desarrollamos por el piso cuando entramos a un elevador. Sin embargo, algunos de los encuentros más agradables de la vida comienzan con algo tan sencillo como un comentario, una pregunta o una sonrisa.

2Haz preguntas… y escucha las respuestas

Lo mejor de una buena charla es que, en realidad, no tienes que ser particularmente interesante. Solo tienes que interesarte por la otra persona.

Pregúntale de dónde es, cómo está su mamá, si le fue bien en el nuevo trabajo o cómo diablos logró hacer ese pastel. Y cuando te responda, resiste la tentación de pasar todo el tiempo preparando la fascinante historia sobre ti mismo que vas a contar a continuación.

3Haz espacio para uno más

La hospitalidad irlandesa no tiene por qué implicar una mesa bellamente puesta, servilletas a juego ni tres días de limpieza frenética antes de que alguien pueda cruzar la puerta principal. A veces, basta con acercar otra silla y poner la tetera al fuego.

Hay una inmensa generosidad en hacer espacio para las personas, ya sea en la mesa, en una salida o en una conversación. Lo importante no es lo que sirvas ni si la casa se ve presentable, sino asegurarte de que la persona que acaba de llegar no se sienta como si estuviera molestando.

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4No te tomes demasiado en serio

Los irlandeses tienen mucho sentido del humor, pero quizás lo más importante es que suelen ser bastante buenos para dirigírselo a sí mismos. Ser capaz de reírte de tus propios desastres, peculiaridades y actos ocasionales de completa estupidez hace que la vida sea más fácil para todos los que te rodean. Además, les ahorra a los demás la agotadora tarea de fingir que no se han dado cuenta.

5Cuenta la historia

La tradición narrativa irlandesa le ha dado al mundo a algunos escritores formidables, pero no hace falta ser uno de ellos para contar una buena historia. Una buena historia ni siquiera necesita un comienzo particularmente prometedor.

6Fíjate en la persona que está al margen

reuniones con amigos

DGLimages | Shutterstock

Ahora bien, tal vez este sea el punto más importante. Es fácil ser amable cuando estamos rodeados de gente que ya conocemos y queremos. Se necesita un poco más de esfuerzo para fijarse en la persona que está sola en una fiesta, en el nuevo colega que se queda al margen de una conversación, en el vecino de edad avanzada al que no has visto desde hace unos días o en el padre o la madre que está en la entrada de la escuela y que parece no tener nunca a nadie con quien hablar.

7En caso de duda, pon la tetera al fuego

Por fin llegamos a una de las grandes soluciones a los problemas humanos: el té. ¿Un mal día? Té. ¿Un visitante inesperado? Té. ¿Una crisis familiar? Definitivamente, té. ¿Alguien acaba de conducir seis horas y dice que no quiere nada? Ignora esa tontería obvia y pon la tetera al fuego.

Y tal vez eso sea lo más bonito que se puede tomar prestado del país recién coronado como el más amigable de Europa. Ser amigable no requiere grandes gestos ni una personalidad excepcionalmente extrovertida.

Cerith Gardiner, Aleteia

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