viernes, 21 de abril de 2017

Sencilla oración para pedir paz en la familia

“Revístenos de sentimientos de misericordia, de bondad, de humildad, de dulzura y de paciencia”

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Señor, Dios nuestro, nos elegiste para ser santos. Revístenos de sentimientos de misericordia, de bondad, de humildad, de dulzura y de paciencia.
Ayúdanos a perdonarnos los unos a los otros, así como Tú, Señor, nos has perdonado. Sobre todo, danos caridad, que es el vínculo de la perfección, y que la paz de Cristo brille en nuestros corazones. Esa paz que debe reinar siempre entre los que confían en Ti.
Que todo lo que hagamos, en palabras y obras, sea en nombre del Señor Jesús, a quien damos gracias, Dios Padre y Señor nuestro.
Amén.

jueves, 20 de abril de 2017

Venezuela: La protesta cívica es un derecho, reclaman los obispos



Venezuela: La protesta cívica es un derecho, reclaman los obispos

Recuerdan que esa acción pacífica no es un delito previendo ataques de los colectivos oficialistas

Ramón Antonio Pérez, aleteia
La Conferencia Episcopal de Venezuela dio a conocer un comunicado con motivo de las marchas convocadas para este miércoles 19 de abril, en las que la oposición aspira a concentrarse frente a la Defensoría del Pueblo tras partir en caminata desde veintiséis zonas de Caracas, en rechazo al golpe de Estado contra la Asamblea Nacional.
El comunicado firmado por el presidente de la CEV, Diego Padrón Sánchez, precisa que defender “los derechos humanos fundamentales, la vida, la libertad, la salud … y los demás derechos de los ciudadanos, es un deber de todo ser humano”. “Es un derecho y un deber de la Iglesia y de todos los creyentes, pues lo derechos humanos y civiles no pertenecen exclusivamente al ámbito de lo sociopolítico sino también al religioso”.
La oposición llamó a esta concentración luego de una serie de protestas que fueron reprimidas con violencia por los cuerpos de seguridad del Estado. Hasta la fecha, 6 personas han fallecido y más de 500 fueron detenidas.
“Al menos 32 han sido privadas de la libertad formalmente”, dijo Alfredo Romero, director del Foro Penal Venezolano, sosteniendo que en abril los “presos políticos” aumentaron a 146.
Como un gesto de poderío, el presidente Nicolás Maduro realizó el lunes 17 una concentración de “Milicianos”, a quienes ofreció entregar “500.000 fusiles para defender la revolución”, acto considerado fuera de la Constitución por la oposición.
Igualmente generó una movilización de las Fuerzas Armadas Nacionales militarizando las principales ciudades del país, especialmente Caracas, cuyas cuatro entradas -La Guaira, Los Teques, Guarenas y Los Valles del Tuy- han sido restringidas.
Adicionalmente, el oficialismo ha convocado una contra marcha, temiéndose que en algún momento se cruce con la oposición, pero el temor más latente son los grupos colectivos que han amenazado salir armados para combatir a los sectores democráticos.
En ese sentido cobra importancia el comunicado de la CEV que alienta el derecho cívico a realizar sus marchas “sin más restricciones que las que se derivan del deber de respetar la vida, la propiedad y el bien común”. Por ello, exige al Gobierno “respetar en sus actuaciones la dignidad de las personas y el derecho a la libre expresión de la protesta y manifestaciones pacíficas y democráticas”.

COMUNICADO 
“Los venezolanos exigimos el respeto a nuestros derechos civiles y a todos nuestros derechos”.
  1. En estos momentos de gran confrontación política, la Presidencia de la Conferencia Episcopal Venezolana hace a todos los venezolanos un llamado a rechazar cualquier manifestación de violencia y a respetar los derechos de todos y cada uno de los ciudadanos.
  1. La democracia se caracteriza, ante todo, por el respeto y protección de los derechos de los ciudadanos. Cuando el Estado (o el Gobierno) los desconoce o irrespeta, deja de ser un Estado democrático, pierde legitimidad en su desempeño, pues su función es la defensa de todos los ciudadanos independientemente de su ideología política. Los ciudadanos conservan sus derechos, pero los ven disminuidos o anulados. Hay otros factores que niegan la democracia, como es la concentración de los poderes públicos en manos de un solo poder. Esta es la situación actual de Venezuela.
  1. Defender los derechos humanos fundamentales, la vida, la libertad, la salud….y los demás derechos de los ciudadanos, es un deber de todo ser humano. Es también un derecho y un deber de la Iglesia y de todos los creyentes, pues lo derechos humanos y civiles no pertenecen exclusivamente al ámbito de lo sociopolítico sino también al religioso. Para los creyentes, en efecto, Dios es el autor de la vida y su protector. El mandato divino “No matarás” es una defensa de la vida. En esta misma línea se inscribe el mandato de proteger la creación y promover una ecología integral.
  1. Para los creyentes en Cristo, el mandato va más allá del “No matarás”. En el Evangelio, Jesucristo nos manda: Amen a sus enemigos, recen por los que los persiguen (Mt 5,46).El cristianismo es el primero y fundamental humanismo, fundamentado en la voluntad de Dios, lo que Él quiere para la humanidad, y en su palabra.
  1. La protesta cívica y pacífica no es un delito. ¡Es un derecho! Su control no puede ser una represión desmedida. La Constitución Nacional la garantiza, las leyes la amparan. La sociedad la reclama y la protege. La Iglesia acompaña y exhorta a los ciudadanos para que sea pacífica. Las marchas cívicas deben ser libres sin más restricciones que las que se derivan del deber de respetar la vida, la propiedad y el bien común.
  2. La Conferencia Episcopal Venezolana respalda en todos sus aspectos las declaraciones y actuaciones de los Señores Cardenales Jorge Urosa Savino, Arzobispo de Caracas, y Baltazar Porras, Arzobispo de Mérida, y de otros pastores de nuestra Iglesia.
  1. La Conferencia Episcopal Venezolana pide a todos los ciudadanos, a los creyentes en Cristo y a los hombres y mujeres de buena voluntad, actuar según la recta conciencia, los principios democráticos y las leyes del país, así como ejercer el derecho a la manifestación y protesta pública de manera respetuosa con las personas y propiedades y de modo responsable y pacífico. Cristo Resucitado llama a todos a compartir gestos de reconciliación y a “la búsqueda de válidas soluciones pacíficas antes las controversias, para el progreso y la consolidación de las instituciones democráticas, en el pleno respeto del estado de derecho” (PAPA FRANCISCO, Bendición Urbi et orbi, 16.04.2017)
  1. La Conferencia Episcopal Venezolana exige al Gobierno, particularmente al Ministerio Popular para las Relaciones Interiores, Justicia y Paz, a la Guardia Nacional y a los Organismos Policiales respetar en sus actuaciones la dignidad de las personas y el derecho a la libre expresión de la protesta y manifestaciones pacíficas y democráticas.
  1. Que Jesucristo Resucitado y su Santísima Madre nos alcancen del Padre Celestial la iluminación para celebrar el histórico 19 de Abril con dignidad, respeto y paz.
Caracas, 18 de Abril de 2017
† Diego Padrón
Arzobispo de Cumaná Presidente de la CEV


miércoles, 19 de abril de 2017

Las 9 señales de alerta en la vida de pareja: hay que detectarlas para evitar que dañen la relación


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P,J. Ginés ReL
Rino Ventriglia, neurólogo y psicoterapeuta, ha trabajado con muchas parejas y matrimonios 
que atravesaban momentos duros, y constata que “hoy, como nunca, la pareja y la familia pueden gritar al mundo que el Amor existe, que el ‘para siempre’ es una realidad posible”.

Para ello, y en base a su experiencia en terapias de pareja, es clave estar atento a las “señales de alerta”, rasgos que indican que hay un problema de pareja, detectarlas y empezar a trabajar para prevenir e impedir que crezcan más y más. Es necesario reconocerlas en voz alta y nombrarlas y saber que nacen de problemas, y entender que se puede mejorar mucho. 

 Rino Ventriglia, neurólogo y terapeuta de pareja

Al final, siempre es necesario “hablarlo”: con uno mismo, con la pareja, con el terapeuta… Las personas que se niegan a hablar de estos problemas, que los ocultan, los que ni siquiera lo consideran como “un problema”, o los que no tienen esperanza de que nada cambie ni mejore, y los que dejan que se vaya enquistando y empeorando, se encaminan al fracaso de su relación de pareja, con todo el daño que significará para su vida y la de sus seres queridos. 

Por el contrario, en el momento en que se empieza a hablar, a verbalizar con serenidad dónde está el problema, empieza la solución. Pero eso implica entender que ambos miembros de la pareja están implicados: ambos son vulnerables, ambos tienen sus heridas, ambos necesitan ser reconocidos, amados y afirmados. 



Las 9 señales de alerta
Rino Ventriglia enumera estos síntomas en su libro “Señales de Alerta: lo que no hay que hacer en la vida de pareja” (Ciudad Nueva). 

1.    “Ya no siento nada… ¿me habré equivocado?”
2.    La familia-empresa: cuando la pareja solo habla de cosas que hay que hacer
3.    Los que van “acumulando puntos”… hasta que estallan
4.    Zonas de sombra, lo que no se habla en pareja: “total, no me va a entender…”
5.    Cuando el deseo sexual disminuye o desaparece… ¿qué hay detrás?
6.    Cuando el esposo y la esposa pasan a ser papá y mamá
7.    “Siempre peleando… ¿cuándo tendremos paz?”
8.    Vidas paralelas: cuando en casa es un infierno pero en lo social parece ir bien
9.    Los que se vuelcan en otras cosas como “escape”: adicciones, redes sociales, trabajo… o terceras personas

Detectada la "señal de alerta", hay que detectar la causa y trabajar para evitar más daño: ese trabajo mejorará la relación. 
 


Entender que el otro también es falible y débil
A menudo, hay que tomar conciencia de que aquella persona maravillosa y fascinante que nos enamoró... es falible y débil, como cualquier ser humano. 

No tiene sentido enfadarse y pelearse con el cónyuge por no ser el personaje de fantasía que nos habíamos creído. Tampoco tiene sentido abandonarlo pensando que se encontrará en otro lugar un supermán o una superwoman: solo existen los seres humanos sin superpoderes.

Los cónyuges deben aprender a apreciarse el uno al otro tal como realmente son, mientras aprenden también herramientas para mejorar en su camino juntos. 



No contentarse con lo gris: la mejoría, la luz, es posible
A veces, la clave del problema es que ni siquiera se ve que sea un problema. Por ejemplo, muchos piensan que lo que están viviendo, aunque es triste o gris, es "lo que hay": no poder hablar de sentimientos, por ejemplo, no poder expresar deseos, anhelos, ver convertido lo que empezó como una historia de amor en una serie de "tareas". Pero los terapeutas -y la experiencia de Ventriglia e infinidad de parejas- es que la mejoría es siempre posible. 

Ventriglia habla del amor de pareja como un cuadrado de cuatro vértices necesarios: 

1. Apreciar al otro: apreciar lo que el otro vive, y lo que siente, y cuidarlo, "como nos recuerda Franco Battiato en su espléndida canción El Cuidado". 

2. Interesarse por el otro: "tener deseos de dialogar, de conocer su perspectiva, su modo de pensar, sus ideas, su visión de las cosas..."

3. El placer y la alegría de estar juntos: es disfrutar juntos, con el sexo, con actividades que se disfrutan, con aficiones, con el comer, el dormir, el estar juntos a gusto...

4. Los valores compartidos: afiliarse juntos por una causa, una militancia, un servicio que ambos creen que es valioso, compartir algunos ideales...

Pero la clave está, insiste Ventriglia, en que hay que trabajar los 4 vértices para que el amor sea equlibrado, y no sólo algunos de ellos.

Si no hay actividades para disfrutar juntos, por ejemplo, y lo que se comparte son solo actividades de militancia o voluntariado, la pareja se resentirá, habrá un vacío dañino.

"Señales de alerta" es un librito sencillo, de 110 páginas, con numerosos testimonios y casos prácticos, que insisten una y otra vez en mostrar que es posible el amor para toda la vida si se trabaja con inteligencia y realismo en esa línea, que los problemas pueden ser superados y que siempre hay más amor y alegría accesible en el camino compartido del matrimonio. 


 Vídeo de aficionado con la canción "El cuidado" en español, un éxito de 1996 de Franco Battiato que Ventriglia recomienda; puede aplicarse al amor, humano o divino, y también a la fe o la esperanza

martes, 18 de abril de 2017

¿Por qué los católicos se hacen la señal de la cruz antes de rezar?


 Señal de la cruz

¿Es una especie de superstición medieval?

Cuando se reúne para rezar un grupo de cristianos de diferentes denominaciones, es sencillo averiguar quién es (o era) católico. En vez de meterse de lleno en la oración y dirigirse a Dios Padre, el católico utiliza su mano para dibujar una cruz sobre su cuerpo o sobre su frente.

Pero ¿por qué? ¿Es alguna especie de ritual supersticioso?

Empecemos indagando en la historia detrás de este gesto.

Según escritos que se remontan al siglo III, los cristianos llevan haciendo esta señal de la cruz sobre su cuerpo desde el principio. El apologista cristiano Tertuliano escribió por entonces que “nosotros los cristianos tenemos la frente gastada con la señal de la cruz”.
Luego añadió: “En todos nuestros viajes y movimientos, en todas nuestras salidas y llegadas, al ponernos nuestros zapatos, al tomar un baño, en la mesa, al prender nuestras velas, al acostarnos, al sentarnos, en cualquiera de las tareas en que nos ocupemos, marcamos nuestras frentes con el signo de la cruz.”

San Cirilo de Jerusalén, que vivió en el siglo IV, señaló en su Catequesis: “No nos avergoncemos, pues, de confesar al Crucificado. Sea la cruz nuestro sello, hecha con audacia con los dedos sobre nuestra frente y en todo; sobre el pan que comemos y las copas en que bebemos, en nuestras idas y venidas; antes de dormir, cuando nos acostamos y cuando nos despertamos; cuando estamos de viaje y cuando estamos en reposo”.

Se cree que esta tradición temprana de marcar en el cuerpo la señal de la cruz se inspiró en un pasaje del libro de Ezequiel, donde dice: “Y Yahveh le dijo: “Pasa por la ciudad, por Jerusalén, y marca una cruz en la frente de los hombres que gimen y lloran por todas las abominaciones que se cometen en medio de ella” (Ezequiel 9:4).

En algunas traducciones, el pasaje dice “marca con una T [o una Tau] en la frente”. La Tau es una letra del alfabeto griego que se escribe como una T, así que los primeros cristianos vieron en ella el signo de la cruz. Consideraban que la señal de la cruz les distinguía y les “marcaba” como un pueblo elegido perteneciente al único Dios verdadero.

La señal de la cruz que los católicos hacen antes de rezar o de hacer cualquier actividad no debiera ser un acto supersticioso, sino una manifestación externa de fe. 

Según explica el Catecismo de Baltimore, “la señal de la cruz es una profesión de fe en los misterios principales de nuestra religión porque expresa los misterios de la Unidad y la Trinidad de Dios y de la Encarnación y la muerte de nuestro Señor (…); expresa el misterio de la Encarnación al recordarnos que el Hijo de Dios, tras convertirse en hombre, sufrió la muerte en la cruz”.

El Catecismo de la Iglesia Católica añade: “El cristiano comienza su jornada, sus oraciones y sus acciones con la señal de la cruz, ‘en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén’. El bautizado consagra la jornada a la gloria de Dios e invoca la gracia del Señor que le permite actuar en el Espíritu como hijo del Padre. La señal de la cruz nos fortalece en las tentaciones y en las dificultades” (2157).

La cruz está en el mismísimo centro de nuestra fe, por lo que santiguarnos se supone ha de ser un recordatorio constante del precio que Jesús pagó por nuestros pecados. Es tanto una manifestación de fe como una sencilla oración de grandísimo poder.

Según san Juan Crisóstomo, los demonios huyen de allí donde vieran la señal de la cruz y la temen “como un bastón con el que están siendo abatidos”.

En resumidas cuentas, la señal de la cruz es un gesto sencillo con raíces antiguas y bíblicas. Aunque pudiera parecer que algunos católicos se santiguan con superstición, la intención de santiguarse nunca fue supersticiosa. Es un recordatorio del profundo sacrificio de Jesús hace dos mil años y es un llamamiento activo a Su intervención para ayudarnos en nuestra necesidad.






 Señal de la cruz





lunes, 17 de abril de 2017

«Jesús, llamado el Mesías»: historiadores antiguos y paganos acreditan así la existencia de Cristo

 existencia de Cristo comprobada historicamente


La Iglesia ha celebrado estos días la Pasión de Cristo y ahora su Resurrección. Los Evangelios y otros textos del Nuevo Testamento hablan de estos acontecimientos y además los colocan en un contexto histórico ofreciendo bastantes datos al respecto.  Aun así, existen todavía voces que niegan la existencia de Cristo pese a que cualquier historiador especializado en esta época afirma de manera tajante la existencia de Jesús de Nazaret así como su muerte crucificado.

Estos expertos se basan en los textos de historiadores del siglo I y II completamente independientes y que no eran seguidores de Jesús. Sus crónicas hablaban de Jesús y de sus hechos portentosos y que “padeció bajo el poder de Poncio Pilato”, tal y como se recita en el Credo.

La muerte en la cruz, un dato histórico
El catedrático de Nuevo Testamento de la Facultad de Teología de la Universidad Pontificia de Salamanca, Santiago Guijarro,  asegura en un reportaje que publica ABC sobre este asunto que “la muerte en cruz es el hecho histórico mejor atestiguado de la biografía de Jesús”.

Y en esta línea coinciden importantes historiadores como el ya fallecido Michael Grant, que afirmaba que hay más evidencia de que existió Jesús que la que hay de importantes personajes históricos paganos. Además, indicaba que “Jesús sí existió y sabemos más de él que de cualquier palestino judío antes del 70 d.C”.

Igualmente, F.F. Bruce, también fallecido, y autor de la obra ¿Son fidedignos los documentos del Nuevo Testamento?  indicaba de manera contundente que “para un historiador imparcial, la historicidad de Cristo es tan axiomática como la historicidad de Julio César”.

Flavio Josefo es el historiador que acredita de 
manera más clara la existencia de Jesús 

Los datos de Flavio Josefo
Y es que los historiadores de su época y que siguieron a su muerte acreditaron la existencia de Jesús aunque fuera con datos puntuales. Guijarro recuerda que “ninguno de los historiadores no cristianos se propuso escribir una historia de los comienzos del cristianismo, y por esta razón sólo mencionan los acontecimientos que tenían alguna relevancia para la historia que estaban contando. Sin embargo, el valor de estos datos puntuales es muy grande”.

De entre estos historiadores destaca sobre todo Flavio Josefo, judío romanizado que vivió del 37 al 110 y que hizo crónicas muy detalladas de lo ocurrido en Palestina.

En su texto conocido como Testimonium flavianum de su libro Antigüedades judías (91-94) aparecen referencias a Jesús como esta:

“En aquel tiempo apareció Jesús, un hombre sabio, (si es lícito llamarlo hombre); porque fue autor de hechos asombrosos, maestro de gente que recibe con gusto la verdad. Y atrajo a muchos judíos y a muchos de origen griego. (Él era el Mesías) Y cuando Pilato, a causa de una acusación hecha por los principales de entre nosotros lo condenó a la cruz, los que antes le habían amado, no dejaron de hacerlo. (Porque él se les apareció al tercer día de nuevo vivo: los profestas habían anunciado éste y mil otros hechos maravillosos acerca de él) Y hasta este mismo día la tribu de los cristianos, llamados así a causa de él, no ha desaparecido”.



Entre paréntesis aparecen los fragmentos que los expertos debaten si pudieron ser o no añadidos posteriormente. Pero la esencia y en lo que hay consenso sobre su autenticidad es que Jesús existió siendo la figura que mostraron los Evangelios.

"Jesús, que es llamado Mesias"
En otra parte de su obra, Josefo explica el martirio de Santiago haciendo referencia a “Jesús, que es llamado Mesías”.

Otro importante historiador que habla de Jesús y que los expertos de la actualidad dan total credibilidad es Tácito (56-118 d.C.). El historiador romano menciona a “Cristo” en su obra Anales ya al final de su vida cuando habla del incendio de Roma en el año 64 en tiempos del emperador Nerón.

Tácito recoge que Jesús fue ejecutado por Poncio Pilato
Tácito informa de las sospechas existentes acerca de que había sido el propio Nerón el que habría ordenado prender fuego a la ciudad y recoge cómo “para acallar el rumor, Nerón creó chivos expiatorios y sometió a las torturas más refinadas a aquellos a los que el vulgo llamaba ‘crestianos’, [un grupo] odiado por sus abominables crímenes. Su nombre proviene de Cristo, quien bajo el reinado de Tiberio, fue ejecutado por el procurador Poncio Pilato.  Sofocada momentáneamente, la nociva superstición se extendió de nuevo, no sólo en Judea, la tierra que originó este mal, sino también en la ciudad de Roma, donde convergen y se cultivan fervientemente prácticas horrendas y vergonzosas de todas clases y de todas partes del mundo”.


Estos historiadores confirman que Jesús "padeció bajo el poder de Poncio Pilatos"

Aunque Josefo y Tácito son las fuentes más claras también existen otras antiguas que citan a Cristo, como Plinio, el joven (112 d.C) que siendo procónsul en Bitinia escribió una carta al emperador Trajano, y que se conserva en la actualidad, para preguntarle que debía hacer con los cristianos. Hasta tres veces aparece la palabra “Cristo” en su escrito.

Plinio el Joven cita varias veces a Cristo
Esto decía en su carta a Trajano:

“Decidí dejar marcharse a los que negasen haber sido cristianos, cuando repitieron conmigo una fórmula invocando a los dioses e hicieron la ofrenda de vino e incienso a tu imagen, que a este efecto y por orden mía había sido traída al tribunal junto con las imágenes de los dioses, y cuando renegaron de Cristo (Christo male dicere). Otras gentes cuyos nombres me fueron comunicados por delatores dijeron primero que eran cristianos y luego lo negaron. Dijeron que habían dejado de ser cristianos dos o tres años antes, y algunos más de veinte. Todos ellos adoraron tu imagen y las imágenes de los dioses lo mismo que los otros y renegaron de Cristo. Mantenían que la sustancia de su culpa consistía sólo en lo siguiente: haberse reunido regularmente antes de la aurora en un día determinado y haber cantado antifonalmente un himno a Cristo como a un dios. Carmenque Christo quasi deo dicere secum invicem. Hacían voto también no de crímenes, sino de guardarse del robo, la violencia y el adulterio, de no romper ninguna promesa, y de no retener un depósito cuando se lo reclamen”.

Por su parte, Trajano contestó a Plinio diciéndole que no buscara a los cristianos pero cuando se les acusara debían ser castigados a no ser que se retractaran.

Suetonio también habla de los cristianos en Roma
Otra fuente que habla de Jesús es Suetonio, un historiador romano que vivió del 70 al año 140. En su libro Sobre la vida de los césares menciona la expulsión de los judíos de Roma ordenada por el emperador Claudio, que “andaban siempre organizando tumultos por instigación de un tal Chrestus”.

Para la gran mayoría de los historiadores contemporáneos este “Chrestus” es Cristo puesto que era frecuente que los paganos confundieran a Christus y Chrestus y porque no existe ninguna constancia ni testimonio sobre ningún Chrestus agitador.

Por ejemplo, los Hechos de los Apóstoles recogen este acontecimiento histórico cuando se cuenta que Aquila y Priscila “acababan de llegar (a Corinto) desde Italia por haber decretado Claudio que todos los judíos saliesen de Roma”.

"El crucificado" en Palestina
El también escritor griego Luciano de Samosata escribió en el año 165 una sátira sobre los cristianos en su obra La muerte de Peregrino. “Consideraron a Peregrino un dios, un legislador y le escogieron como patrón…, sólo inferior al hombre de Palestina que fue crucificado por haber introducido esta nueva religión en la vida de los hombres (...) Su primer legislador les convenció de que eran inmortales y que serían todos hermanos si negaban los dioses griegos y daban culto a aquel sofista crucificado, viviendo según sus leyes”, escribía el griego