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domingo, 7 de mayo de 2023

El escepticismo de un biólogo ante la «casualidad» del origen de la vida y de la división celular


La energía del sol, la clorofila, el azúcar, el oxígeno, la respiración... Una cadena de mecanismos relacionados que posibilitan la vida y resulta difícil explicar solo por la casualidad.

 

La vida en la Tierra es un milagro biológico que damos por  hecho sin reparar en su enorme improbabilidad.

Umberto Fasol (n. 1959), biólogo y profesor de Ciencias Naturales en un instituto de Verona, ha escrito varios libros y artículos sobre las dificultades de la hipótesis evolucionista. El último, en el número 227 (abril de 2023) del mensual italiano de apologética Il Timone:

"Mi nombre es Luca, soy la primera célula viva"

Se sabe que nuestro peor enemigo es la costumbre, sobre todo cuando alguien se olvida de las cosas hermosas que ha tenido de la vida y se centra solo en las feas. La vida es una maravilla y es el don más grande que hemos recibido, pero nos es tan familiar que no nos damos cuenta. La damos por descontada, o creemos que es algo "fácil" en el mundo y en el universo.

En realidad, basta con salir de la capa de gas atmosférico que envuelve nuestro planeta para registrar una temperatura sumamente baja e inimaginable: -270º C, una temperatura próxima a lo que los físicos llaman "el cero absoluto" (-273º C). En el cero absoluto la materia se aniquila. El universo es un congelador enorme, hostil a cualquier estremecimiento de vida, por mínimo que sea, y con el contrapunto aquí y allá de miles de millones de hornos incandescentes, como son las estrellas. Alrededor de las estrellas hay fragmentos de polvo orbitando, los planetas, en los que debería depositarse algo de moho o alguna bacteria con la esperanza de recibir el calor de alguna estrella que no esté ni demasiado cerca ni demasiado lejos. Este es el escenario.

Y sin embargo, desde hace cientos de miles de millones de años la vida en la Tierra es tan próspera que ha llegado a colonizar cualquier ambiente con formas muy variadas y coloreadas, como las que van de las algas al coral, de la trucha a la ballena, del hilo de hierba al roble y del águila a los seres humanos.

La mitosis, un prodigio

Los evolucionistas afirman que la vida apareció en este pequeño punto caliente del universo por coincidencias fortuitas que se verificaron en el llamado "caldo primordial": según ellos, las descargas eléctricas atmosféricas habrían obligado, tras innumerables intentos, a unos pocos átomos de carbono, hidrógeno, nitrógeno y oxígeno a mezclarse entre sí de manera inédita, dando origen a Luca. Este nombre es el acrónimo de Last Universal Common Ancestor (el último antepasado común universal), es decir, la primera célula.

Sin embargo, toda persona que tenga unas nociones básicas de biología sabe que la célula es un microcosmos en el que se concentran las nanotecnologías naturales más osadas jamás descritas en todo el universo: pensemos en nuestros dos metros de doble hélice de ADN con 3.200 millones de letras que transmiten los mensajes necesarios para construir el cuerpo humano (¡!), una información que es mucho más sofisticada que la de la Divina Comedia.

'Un mundo improbable', del que es coautor Umberto Fasol.

Umberto Fasol es coautor de 'Un mundo improbable', donde se explica el sorprendente 'ajuste fino' de todas las variables que hacen posible que el Universo existe y en él exista la vida.

No es racional confiar a la casualidad la disposición de las letras necesarias para componer la Divina Comedia; sin embargo, admitiendo -sin conceder- que la vida empezó por casualidad, como relatan los libros de texto de nuestros estudiantes, sigue sin respuesta una cuestión fundamental en la historia de la vida sobre la Tierra: la reproducción de Luca.

Si la primera célula no hubiera inventado (sic!) la posibilidad de replicarse, en pocas horas habría vuelto a la nada de la que surgió, deshidratada por el calor y el aire, o destruida por las mismas radiaciones que la crearon. La reproducción celular, llamada "mitosis", es un proceso de una complejidad inaudita que distribuye en dos mitades simétricas tanto el bagaje cromosómico como el contenido del citoplasma. Sin la división celular todo se detiene. Nuestro desarrollo embrionario y fetal es posible gracias al ritmo frenético y armónico de mitosis sucesivas. Cómo -y sobre todo por qué- nació la división celular es un enigma posiblemente aún más grande que el origen de la primera forma de vida. Sobre esto, los evolucionistas callan. 

Una cuna térmica suspendida

Pero esto no es todo. La Tierra es verdaderamente una cuna térmica suspendida en un océano infinito de hielo perenne: un milagro. Su condición es realmente rara, tal vez única: se encuentra a una distancia idónea de una estrella de tamaño medio como el sol -estable, que arde desde al menos cinco mil millones de años, con un régimen de combustión fijo en un determinado valor (1,3 kw/m² es la constante solar)- y la Tierra es un planeta de tipo rocoso, ni demasiado pequeño ni demasiado grande, dotado de fuerza de gravedad para sujetar a los seres vivos, con una atmósfera que les permite respirar, calentarse y protegerse, con abundante agua en estado líquido, necesaria para las reacciones metabólicas.

En los últimos decenios, tanto la NASA como la Agencia Espacial Europea han creado y financiado varios proyectos a fin de localizar en el espacio otros planetas con estructuras morfológicas similares al nuestro. Y cada día se oye un anuncio en este sentido, dictado más por el deseo que por la realidad. Efectivamente, después del anuncio en los periódicos, las revistas especializadas publican un artículo que analiza el descubrimiento, redimensionando las expectativas.

Hay un dato, entre todos, que realmente es impresionante: se trata de la excepcional correspondencia entre la molécula de la clorofila, difundida por doquier en la superficie terrestre, y la radiación electromagnética procedente del sol. Sin la clorofila la radiación solar no tendría ningún efecto sobre la producción del primer e indispensable alimento de la cadena alimentaria, el azúcar. Esta molécula especial, que le da el color "verde" a las hojas, la hierba y los organismos planctónicos que viven en la superficie de los océanos, está hecha de modo tal que puede "captar" un segmento particular de la luz solar que viaja en el espacio. Fue diseñada para este fin. Tras haber capturado un paquete de energía, la clorofila es capaz de excitar dos moléculas inertes presentes en el aire como el anhídrido carbónico y el vapor de agua para transformarlas tanto en azúcar, que permanece en la célula vegetal, como en oxígeno, que es liberado por la respiración de todos los seres vivos.

En la infinidad del universo, en este puntito caliente, pero no demasiado, que es la Tierra, acontece en el silencio el milagro improbable de la transformación de la energía solar en el alimento base que sostiene la vida, primero de los animales herbívoros y, después, de sus depredadores, hombre incluido. Y todo esto sucede, no una vez, no un día, no un año, sino durante ¡miles de millones de años! Sin manutención, sin sustituciones de piezas, sin interrupción de ningún tipo. La Tierra parece haber sido pensada como un jardín para un huésped especial, el hombre, llamado a "tratar de tú a tú al Creador para toda la eternidad" (Benedicto XVI). ¿Acaso sería asombroso que fuese una pieza única en el universo?

Traducido por Helena Faccia Serrano.

ReL

Vea también    La Ciencia y la Fe Frente a Frente - P. Loring sj




























martes, 27 de noviembre de 2018

Ciencia: Todos los hombres descienden de una sola pareja humana

Científicos en Nueva York y Basilea llegaron a la conclusión que todos los humanos vivos actualmente descienden de una sola pareja humana que vivió hace alrededor de 100 000 hasta 200 000 años.  Suena muy conocido, ¿verdad?  Bueno, lea más adelante el artículo de 'Daily Mail'. 





Se estudiaron los 'códigos de barras' genéticos de cinco millones de animales de diferentes especies.
La investigación dedujo que los humanos y los animales surgieron de una sola pareja.
Esto sucedió después de un evento catastrófico mucho tiempo después de la última era glacial.
Todos los humanos modernos descendieron de una pareja solitaria que vivió hace 100,000 a 200,000 años, dicen los científicos.

Los científicos examinaron los "códigos de barras" genéticos de cinco millones de animales, incluidos los humanos, de 100.000 especies diferentes y dedujeron que surgimos de un solo par de adultos después de un evento catastrófico que casi destruyó a la raza humana.

Estos códigos de barras, o fragmentos de ADN que residen fuera del núcleo de las células vivas, sugieren que no solo las personas provienen de un solo par de seres, sino que también nueve de cada 10 especies de animales.


Mark  Stoeckle de la Universidad Rockefeller     David Thaler de la Universidad de Basilea


Stoeckle y Thaler, los científicos que encabezaron el estudio, concluyeron que el noventa por ciento de todas las especies animales vivas hoy en día provienen de padres que comenzaron a dar a luz aproximadamente al mismo tiempo, hace menos de 250 mil años, lo que pone en duda los patrones de la evolución humana. .

"Esta conclusión es muy sorprendente", admitió Thaler, "y luché contra ella tan fuerte como pude".

El nuevo informe de expertos en la Universidad Rockefeller junto con la Universidad de Basilea publicó los resultados extraordinarios en Evolución humana.

La investigación fue dirigida por el investigador principal asociado Mark Stoeckle y el investigador asociado David Thaler de la Universidad de Basilea, Suiza.

Ellos extrajeron las perspectivas de 'big data' de las bases de datos genéticos de rápido crecimiento del mundo y revisaron una extensa literatura sobre teoría evolutiva, incluyendo a Darwin.

El Dr. Stoeckle dijo: "En un momento en que los humanos ponen tanto énfasis en las diferencias individuales y grupales, tal vez deberíamos dedicar más tiempo a las formas en que nos parecemos unos a otros y al resto del reino animal".

Las conclusiones presentan un misterio considerable de por qué la necesidad de que la vida humana comenzara de nuevo  hace relativamente poco tiempo, especialmente desde que la última extinción conocida que conocemos fue durante la época de los dinosaurios hace 65 millones de años.

Esto abre la posibilidad de un proceso evolutivo humano entrañable en el que terminamos y morimos, quedando la necesidad de comenzar desde cero.


ADN mitocondrial


También somos sorprendentemente similares no solo a todos los demás humanos, sino a todas las demás especies.

"Si un marciano aterrizara en la Tierra y se encontrara con una bandada de palomas y una multitud de humanos, uno no aparecería más diverso que el otro según la medida básica del ADN mitocondrial", dijo Jesse Ausubel, Director del Programa para el Medio Ambiente Humano. en la universidad de Rockefeller.

"La cultura, la experiencia de vida y otras cosas pueden hacer que las personas sean muy diferentes, pero en términos de biología básica, somos como los pájaros", agregó el Dr. Stoeckle.

El 'ADN mitocondrial' examinado en la investigación es el que las madres transmiten de generación en generación y mostró la 'ausencia de excepcionalismo humano'.

"Uno podría haber pensado que, debido a su gran número de población y su amplia distribución geográfica, los humanos podrían haber llegado a una mayor diversidad genética que otras especies animales", agregó Stoeckle.

"Al menos para el ADN mitocondrial, los humanos resultan ser muy de tamaño muy reducido en promedio en cuanto a la diversidad genética".

El estudio ha sido mal interpretado por algunos representantes religiosos que pensaron que significaba que todos nacimos en algún evento seminal del Big Bang de hace 100.000, pero esto no es lo que realmente sugieren los hallazgos.


Lo que los hallazgos de Stoeckle y Thaler señalan es que nuestra especie tiene que renovarse con mucha más frecuencia de lo que pensábamos, y lo hacemos al unísono con todos los animales.