
Durante el embarazo se crea un fuerte vínculo emocional entre el bebé y la madre. Un bebé separado de su madre tras el nacimiento sufre un trauma. Y aunque la mayoría de la gente compadecerá a un recién nacido que ha perdido a su madre a causa de su muerte, sorprendentemente mucha gente acepta la gestación subrogada. Esto es lo que dice la ciencia sobre el desarrollo prenatal del ser humano. Especialmente en lo que se refiere a la creación de vínculos emocionales.
El feto es un participante activo, no un "pasajero" pasivo

Aunque los círculos feministas intentan constantemente tratar al niño en el útero como un simple tejido, desprovisto de rasgos humanos, el dinámico desarrollo de la psicología prenatal demuestra cuánto de lo que somos se forma ya en ese momento. Las competencias lingüísticas, el temperamento, el vínculo con la madre y, en el caso de un embarazo gemelar o múltiple, también con los hermanos.
1La voz de la madre: el primer "ancla de seguridad"
La base de la seguridad del recién nacido es el sonido que mejor conoce. Las innovadoras investigaciones de Anthony DeCasper y William Fifer, realizadas en 1980, demostraron que los bebés, no solo reconocen la voz de su madre, sino que la prefieren a la de una mujer desconocida. En este experimento se les dio a los bebés un chupete conectado a un aparato capaz de reconocer una forma específica de succionar.
Dependiendo de ello, al succionar el chupete, el bebé oía la voz de su madre o la de una mujer desconocida. Los recién nacidos aprendieron rápidamente a controlar la forma de succionar el chupete para activar la grabación de la voz de su madre en lugar de la de una mujer desconocida.
2El cerebro del bebé se desarrolla a través de la música y los sonidos
Durante el periodo prenatal, el cerebro del bebé no percibe las consonantes con claridad, pero es extremadamente sensible a lo que denominamos la "banda sonora emocional" del habla: su ritmo, melodía e entonación. Las investigaciones de DeCasper y Spence (1986) demostraron que el bebé, en la etapa prenatal de su desarrollo, es capaz de memorizar la rítmica de un cuento concreto que se le ha leído regularmente durante las últimas semanas de embarazo. Tras el nacimiento, lo prefiere claramente frente a otros cuentos.
3En el caso de gemelos o un embarazo multiple
¿Es la necesidad de contacto con otras personas algo que aprendemos, o nacemos con ella "programada" en nuestro sistema? La respuesta la aportó el estudio del equipo de Umberto Castiello, titulado significativamente "Wired to be social" (2010). Gracias a la tecnología de ecografía 4D, los científicos observaron que, ya en la semana 14 de gestación, los gemelos comienzan a realizar movimientos dirigidos deliberadamente el uno hacia el otro.
4El estrés de la madre en el desarrollo del bebé

Los trabajos de Vivette Glover (2011) nos aportan mucha información sobre cómo el estrés que sufre la madre afecta a su hijo. El estrés crónico (especialmente en el tercer trimestre, que es un periodo de mayor sensibilidad) hace que los altos niveles de cortisol atraviesen la placenta, lo que provoca que el sistema nervioso del bebé se vuelva más sensible a los estímulos. Los psicólogos evolutivos ven en ello una función adaptativa: una señal neurológica para el bebé que le advierte de que el mundo exterior puede ser difícil o hostil y que le prepara mejor para afrontarlo.
5El vínculo con la madre no es solo de carácter biológico
El bebé en el vientre materno es un pequeño explorador que, mucho antes de nacer, construye su imagen del mundo a partir de sonidos, ritmos y emociones. Reconoce la voz de su madre, reacciona a su tranquilidad y aprende la melodía de su lenguaje. Cada canción que se le canta, cada momento de atención y cada conversación dirigida al bebé construyen en él un vínculo profundo con su madre.
Sabiendo que ese vínculo comienza tan pronto, deberíamos rodear a las mujeres embarazadas de un cuidado especial y proteger a los niños de la peor pesadilla posible y del trauma temprano de la separación de la madre como consecuencia de la llamada "maternidad subrogada", que es, de hecho, la venta del niño a personas ajenas para satisfacer sus necesidades a costa de él.
Bogna Białecka, Aleteia
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