
Es inconcebible que se haya perdido el sentido de la dignidad de la vida humana, que es sagrada porque Dios hizo al hombre y a la mujer a su imagen y semejanza. Sin embargo, hoy se habla fríamente del aborto como si se tratara de una epidemia a la que se debe combatir, mientras miles de bebés peligran a diario con ser abortados. Por esto, te invitamos a conocer en qué consiste la adopción espiritual.
Las cifras no mienten
La Organización Mundial de la Salud presenta en su página esta escalofriante narrativa:
"Cada año se provocan cerca de 73 millones de abortos en todo el mundo. Seis de cada diez (61 %) de los embarazos imprevistos y tres de cada diez de todos los embarazos (29 %) se interrumpen de forma voluntaria".
¿Hasta dónde hemos llegado en la indolencia? Los cristianos deberíamos estar horrorizados ante esta terrible masacre. Millones de vidas inocentes son eliminadas, ¿qué cuentas daremos a Dios?, por eso, alrededor del mundo, ha surgido una iniciativa derivada de la inquietud: ¿qué podemos hacer para contrarrestar la cultura de la muerte?
En qué consiste adopción espiritual
A mediados del siglo XX, al darse cuenta de la cantidad de abortos que se realizaban en Estados Unidos y de que estos niños no tenían nombre ni tumba, el venerable Fulton J. Sheen - que será beatificado el próximo 26 de septiembre - pidió que cualquier persona que deseara contribuir en la defensa de la vida, adoptara espiritualmente a estas almas, comprometiéndose a rezar por ellas diariamente.
Así surge la adopción espiritual de bebés no nacidos y en peligro de ser abortados, una práctica que actualmente se realiza en muchas diócesis del mundo.
Es propiamente una oración personal que consiste en rezar diariamente y durante nueve meses - tiempo que dura la gestación - con la intención de salvar a un bebé que aún no haya nacido y que pueda estar en riesgo de ser abortado.
La Dimensión de Vida
En México, esta iniciativa, que promueve la Pastoral Familiar a través de la Dimensión de Vida, invita a participar a parroquias, rectorías, colegios y personas en general que desean unirse a la defensa de la vida.
Además de la oración personal, muchas diócesis realizan una misa mensual por la vida con bendición de madres embarazadas y niños. También colocan exhibiciones donde presentan carteles y figuras del desarrollo mensual del bebé en gestación.
Acompañado de una imagen de la Virgen de Guadalupe, la Comisión Episcopal de Pastoral Familiar de México, ha difundido esta información:
La vida terrena de este niño adoptado espiritualmente por usted será conocida solo por Dios, pero en el mundo venidero y por toda la eternidad, tanto usted como el niño, encontrarán la felicidad cada uno en la compañía del otro. Se recomienda decir diariamente la siguiente oración por el periodo de un año:
Nuestra Señora de Guadalupe, Protectora de los niños aún no nacidos
"Santísima Madre de Guadalupe: Cubre con tu manto a todos los bebés que han sido concebidos y están por nacer.
Da a sus papás y a sus mamás la gracia de recibirlos con inmenso amor. Y, a cada uno de nosotros, concédenos siempre hacer cuanto esté a nuestro alcance para protegerlos de todo peligro. Te lo pedimos por Jesús, tu Hijo amado, fruto bendito de tu vientre.
Amén".
Mónica Muñoz, Aleteia
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