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Tomasz Rowiński - publicado
el 14/05/26
Laura Virginia
Fernández Delgado, la nueva presidenta de Costa Rica, inició su mandato
depositando la banda presidencial a los pies de Nuestra Señora de los Ángeles,
patrona del país. Este acto simbólico cumplió una "promesa"
previamente hecha
El
8 de mayo de 2026, en el Estadio Nacional de San José, Laura Fernández asumió
oficialmente el cargo como la 50.ª presidenta de Costa Rica. La ceremonia marcó
dos hitos importantes: Fernández se convirtió en la segunda mujer en ocupar la
presidencia, después de Laura Chinchilla, y la investidura fue realizada por la
presidenta de la Asamblea Legislativa, Yara Jiménez, lo que supuso la primera
vez en la historia del país que una mujer juramentaba a otra mujer como
presidenta. Miles de ciudadanos y numerosas delegaciones internacionales
asistieron a la ceremonia.
Al
día siguiente de su investidura, el 9 de mayo, Fernández y sus colaboradores
más cercanos asistieron a la misa presidida por el obispo Javier Román. En su
homilía, el jerarca destacó que la decisión de iniciar su ministerio con la
Eucaristía es un recordatorio de que "hay decisiones y cargas que no se
pueden sobrellevar solo con las propias fuerzas". También hizo hincapié en
la necesidad de recurrir a Dios diariamente y, orando por "fortaleza para
quienes asumen cargos públicos", recordó que "detrás de cada cargo
hay una persona; un corazón que necesita serenidad y paz para no endurecerse
ante tantas presiones".
¿Quién es
Laura Fernández?
La
politóloga de 39 años, quien anteriormente se desempeñó como Ministra de
Planificación Nacional en el gobierno del presidente saliente Rodrigo Chaves,
ganó las elecciones presidenciales el 1 de febrero de 2026 en la primera
vuelta, obteniendo casi el 48.5 por ciento de los votos. En Costa Rica, ganar
sin segunda vuelta requiere superar el 40 por ciento, hazaña que Fernández
logró por amplio margen. Su principal rival, el socialdemócrata Álvaro Ramos,
obtuvo poco más del 32 por ciento.
Fernández se
postuló por el Partido Soberano Popular (Pueblo Soberano), de centroderecha,
que obtuvo 31 de los 57 escaños de la Asamblea Legislativa, asegurando así la
mayoría parlamentaria. Esta situación es mucho más favorable que la de su
predecesor, Rodrigo Chaves (quien solo contaba con ocho escaños en el
Congreso).
La
participación electoral fue del 70 por ciento, el nivel de abstención más bajo
desde 1998.
Programa: Fe,
Familia, Seguridad
Fernández
es una católica practicante. El día de las elecciones, asistió a misa en la
Basílica de Nuestra Señora de los Ángeles, y tras el anuncio de
los resultados, escribió en redes sociales: "Oré por todos los
costarricenses, por este querido país y por el futuro". Los obispos de
Costa Rica también la felicitaron, asegurándole sus oraciones y acompañamiento
espiritual.
Uno
de los cinco pilares de su programa de gobierno es "la vida, la familia y
los valores que nos definen como nación". Fernández anunció que todas las
políticas públicas estarían "diseñadas y planificadas para proteger la
vida y las familias". Incluso antes de las elecciones, declaró claramente:
"Estoy en contra del aborto; creo en la vida desde la concepción hasta la
muerte natural". La nueva presidenta anuncia la continuación de la línea
conservadora de su predecesor, quien, entre otras cosas, derogó las
regulaciones que permitían el llamado aborto terapéutico en una interpretación
amplia y restringió el uso de banderas LGBT en instituciones públicas.
En
su discurso inaugural, Fernández enfatizó que su victoria representaba un
triunfo para una "nueva forma de hacer política", basada en la
medición de objetivos, resultados y el cumplimiento de promesas. Anunció un
"cambio profundo e irreversible" y una nueva era política en el país.
La lucha
contra el crimen: una prioridad del término
Fernández
ganó gracias a una creciente preocupación pública por el aumento de la
delincuencia. Durante décadas, Costa Rica fue considerada un oasis de
tranquilidad en una región conflictiva, pero ahora enfrenta un aumento
significativo en las tasas de homicidio vinculadas al narcotráfico y la
actividad de pandillas.
Durante
la campaña, la nueva presidente anunció la declaración del estado de emergencia
en las zonas controladas por grupos criminales, así como la finalización de la
construcción de una megaprisión inspirada en la cárcel salvadoreña CECOT,
símbolo de las políticas represivas del presidente Nayib Bukele. La ceremonia
de investidura se celebró en este contexto, como señal de que el nuevo gobierno
combina una profunda religiosidad con una postura firme contra el crimen.
El
presidente saliente, Rodrigo Chaves, deja un país con una situación económica
en mejora: las tasas de desempleo y pobreza han disminuido del 12 por ciento en
2022 al 6,9 por ciento a mediados de 2025. Sin embargo, la seguridad pública
sigue siendo un desafío.
Costa Rica y
su santo patrón
Nuestra
Señora de los Ángeles es la patrona de Costa Rica. Su imagen en
la Basílica de Cartago, a la que cientos de miles de fieles peregrinan cada
año, es el centro de la vida espiritual del país. El gesto de la nueva
presidente —depositar una banda simbólica a los pies de la estatua de Nuestra
Señora antes de asumir el poder— es una referencia a la arraigada tradición de
este país de encomendar asuntos importantes a la protección de la Virgen María.
Tomasz Rowiński, Aleteia
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