lunes, 20 de noviembre de 2017

Las estrategias del demonio para apartarnos de la fe

Estas son las ocho estrategias preferidas del demonio para apartarnos de nuestra fe. Él es el padre de la mentira, y por ello no es de extrañarse que en un momento hayas caído en alguna de ellas. ¡Conócelas!

 Demonio padre de la mentira


1. El demonio calumnia a Dios

Él habla como lo que es: el “padre de la mentira”. En el comienzo mismo de la historia, lo primero que hizo fue calumniar a Dios: “¿Así que Dios les ha dicho que no coman del fruto de ningún árbol del jardín?” (Génesis 3,1) De la misma forma, ahora quiere presentar la virtud como imposible, y el pecado como fácil. Pero ante eso, Cristo nos alerta: “Entren por la puerta estrecha, porque ancha es la puerta y amplia es la senda que lleva a la perdición” (Mateo 7,13).

2. Trata de convencer a todos de que él mismo no existe

Tal vez el primero en decirlo expresamente fue Charles Baudelaire: “La mayor astucia del demonio es hacernos creer que no existe.” Ese pensamiento lo han ratificado teólogos serios como José Antonio Sayés, y expertos sobre exorcismos como Valter Cascioli. En su Audiencia del 15 de noviembre de 1972, el Papa Pablo VI afirmó lo que hoy todavía niegan incluso algunos sacerdotes. 

3. Hace creer que la felicidad radica en el tener 

Raíz del pecado original, fue que el demonio provocó la desobediencia a Dios bajo la tentación del poder. El pecado original fue el primero que se cometió, y de él surgieron muchos otros. En ese sentido, San Pablo destaca: “Hagan, pues, morir todo lo que hay de terrenal en ustedes: que nadie cometa inmoralidades sexuales, ni haga cosas impuras, ni siga sus pasiones y malos deseos, ni se deje llevar por la avaricia” (Colosenses 3,5).  

4. Busca mantenernos distraídos, superficiales, cómodos, egoístas y frágiles

Cristo advierte de este peligro en la Parábola del Sembrador: “La semilla sembrada entre espinos representa a los que oyen el mensaje, pero los negocios de esta vida les preocupan demasiado y el amor por las riquezas los engaña. Todo esto ahoga el mensaje y no lo deja dar fruto en ellos” (Mateo 13,22). Al respecto, el Papa Francisco señala que en todos los momentos de la historia, en el ser humano ha estado presente la búsqueda enfermiza de sí mismo, el egoísmo y la concupiscencia, por lo que tenemos que aprender de los santos que nos precedieron y enfrentaron las dificultades de su época.  

5. El demonio trata de quebrarnos mediante el relativismo de valores

Los valores morales no pueden estar sujetos a lo que dicten las mayorías o los grupos en el poder. Cuando era Prefecto para la Doctrina de la Fe, el Card. Joseph Ratzinger aseguró que aceptar el subjetivismo, tanto en el ámbito de la religión como en lo referente a las cuestiones morales, lleva a la destrucción de la sociedad. “Si compete a las mayorías definir las reglas morales, una mayoría podrá imponer mañana reglas contrarias a las de ayer”. 

6. Intenta que perdamos el sentido de la verdad 

A lo largo de la historia, individuos, grupos y organizaciones se han dedicado a cultivar y difundir la mentira, proponiendo que Dios no es la fuente del amor caritativo. El Papa Benedicto XVI aseguraba que un cristianismo que practica la caridad, pero sin hacer de su centro la Verdad, puede confundirse con un conjunto de buenos sentimientos, provechosos para la convivencia social, pero marginales; y de este modo en el mundo no habría un lugar específico para Dios. Así, el amor mismo quedaría reducido a sentimiento, emoción, pasión o capricho, y Dios se convertiría en un simple pensamiento o gusto para consumo privado. 

7. El demonio intenta que pongamos nuestra fe en el progreso y no en Dios

Para Francis Bacon, con el descubrimiento de América y el perfeccionamiento de la técnica, surgió una nueva época, basada en la correlación entre ciencia y praxis, que establece el dominio del hombre sobre la creación. Según esta visión, si bien antes la recuperación de lo que el hombre había perdido al ser expulsado del paraíso se esperaba en la fe en Jesucristo, ahora la “redención” se espera de la correlación entre ciencia y praxis. Esta perspectiva ha influido en la crisis actual de la fe, en una crisis de la esperanza cristiana, como también lo ha señalado el Papa Emérito Benedicto VI.

Y si todo lo anterior fallara…

8. Intentará asustarnos con muestras de persecución 

La persecución abierta es la que ejerce el grupo terrorista autodenominado Estado Islámico, un intento de exclusión forzada de la fe, que, por temor, impide a los padres educar a sus hijos según sus creencias y convicciones. Otro tipo de persecución es aquélla que empieza por normalizar el crimen, como en el caso del aborto; y en cambio criminaliza a quien pretenda impedirlo, relegándolo al aislamiento, persecución que amenaza con demandas y multas, que trata de estandarizar a los jóvenes por la vía de la presión social de alejarse del ridículo; y que por supuesto, ha incluido el secuestro, la tortura,  y la muerte de laicos, sacerdotes y obispos que defienden la vida desde su concepción hasta la muerte natural.

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Por qué es bueno dejar que tus hijos se peleen



Pero quizás quieras esperar hasta que sean lo bastante mayores como para entender las normas de una pelea justa.

Si me dieran un dólar cada vez que digo “Niños, por favor, ¡podéis parar de pelear!”, probablemente podría pagar mis préstamos universitarios. En serio, mis hijos se pelean constantemente.
La mayoría de las veces no se pelean por algo real, sino por alguna grosería imaginaria o la percepción de una agresión. “Es que me está mirando” es un recurrente inicio de discusión, al igual que “¡Me tocaba hablar a mí y ha empezado él!”.
Si tuviera tiempo y espacio para analizar sus discusiones, estoy segura de que descubriría que, en realidad, luchan por algo real, como el desarrollo de sus nociones de justicia o su floreciente autonomía o cosas así. Pero no tengo tiempo ni espacio. Tengo cinco hijos. Así que les suplico que dejen de pelearse porque no puedo manejarlo de otra forma.
Por suerte (¿o por desgracia?) para mí, según parece, la tensión y la discusión son habilidades esenciales para fomentar la creatividad. Sí, en serio. Véase el testimonio de Adam Grant, de The New York Times, en su artículo Dejen pelear a los niños, cuyo título ya despierta el temor en los corazones de madres de todo el mundo:
“Presenciar discusiones y participar en ellas nos vuelve más resistentes. Desarrollamos la voluntad de pelear batallas a contracorriente y nos da la habilidad de ganarlas, así como la resiliencia de perder una batalla hoy sin perder nuestra determinación a futuro. (…)
Si nadie discutiera jamás, muy probablemente no renunciaríamos a viejas formas de hacer las cosas, y ni hablar de intentar probar nuevas. Los desacuerdos son el antídoto para el pensamiento grupal. Cuando estamos fuera de sincronía estamos en nuestro punto más imaginativo. No hay mejor momento que la niñez para aprender a repartir palos y a recibirlos”.
Fíjate tú. Vale, lo entiendo. Entiendo que los hermanos Wright diseñaran su doble hélice pionera después de semanas de contiendas a voces, pero os garantizo que su madre no estaba en la misma habitación durante esas peleas intentando pagar facturas o hablar por teléfono. Segurísimo que no. Porque si hubiera estado, ese avión nunca se habría diseñado y todos estaríamos usando trenes bala en vez de aviones nocturnos.
Entiendo que la creatividad florece en medio del conflicto, que la resiliencia se aprende a través de los conflictos y de su resolución, y que el pensamiento de grupo es algo malísimo.
Por un lado, me encanta la idea de enseñar a mis hijos a tener desacuerdos saludables. De hecho me encantan las reglas que se establecen en el artículo para esos desacuerdos:
  • considera la discusión como un debate, no un conflicto
  • argumenta como si estuvieras en lo correcto, pero escucha como si estuvieras equivocado
  • interpreta la perspectiva del otro de la manera más respetuosa
  • reconoce los puntos en los que coincides con tus críticos y lo que has aprendido de ellos.
Por otro lado, solo imaginar la aplicación práctica de estas reglas me da acidez de estómago. Daré por supuesto, a pesar de la imagen que encabeza este artículo, que el público infantil objetivo es algo mayor de 5 años, por el bien de mi cordura (y la de los lectores). Pero para niños mayores esto suena estupendo.
Con un niño en el umbral de la adolescencia, me parece que poner por escrito estas normas en nuestra cocina es una forma magnífica de arbitrar nuestras discusiones antes de que se desmadren. Es una norma externa a la que todos podemos acudir en el calor del momento y que quizás evite que las discusiones desciendan a acusaciones e ira.
Y si mis hijos me salen súpercreativos y resilientes, pues eso que aplicamos.
Este artí­culo fue publicado originalmente en la edición inglesa de Aleteia , y ha sido traducido y / o adaptado aquí­ para lectores de habla española.
Calah Alexander, aleteia


domingo, 19 de noviembre de 2017

“La iglesia es un centro de amor y misericordia”


Siguiendo el pedido del Papa Francisco con motivo de la I Jornada Mundial
 de los Pobres que se celebró este domingo 19 de noviembre en toda la Iglesia en
el mundo, el Cardenal Juan Luis Cipriani, Arzobispo de Lima y Primado
del Perú, compartió un almuerzo especial con más de 500 hermanos que sufren
 pobreza material.

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“La Iglesia, más que ser un centro de beneficencia, es un centro de amor, de
misericordia y a través de la acción de Cáritas Lima que es la mano que la Iglesia
tiende a los niños, a los ancianos, a los enfermos, a los pobres, para hacerles ver:
Tu dignidad y la mía es la misma”.

Luego de compartir la Santa Misa en la Catedral de Lima, las más de 500 personas
que llegaron desde Manchay, El Agustino, del Comedor de las Nazarenas, del
Hogar de la Paz, del Hogar Gladys y de la pastoral de la calle, fueron invitadas a
pasar al gran comedor que se armó en la parte lateral de la Iglesia Primada
para un almuerzo de confraternidad. En el evento, el Arzobispo de Lima recordó
la labor que todos los cristianos debemos tener con los pobres.

“La Iglesia no se encarga de resolver el problema político, económico o social;
 la Iglesia hoy quiere sembrar en el corazón de todos: ¿qué has hecho por tu
hermano?, ¿cómo ayudas en la salud, en la educación, en la soledad, en la
 ancianidad? Esta no es una tarea sólo de la Iglesia, es de toda la humanidad.
 Por eso, el Papa al final del Jubileo de la Misericordia ha querido que hoy
meditemos en esa Jornada Mundial de los Pobres, para que en todo el
mundo las comunidades cristianas se conviertan cada vez más y mejor en un
signo del amor de Cristo por los últimos y más necesitados”.

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Al finalizar el almuerzo, con el apoyo del grupo de voluntarios de la arquidiócesis
 de Lima y de la Hermandad del Señor de los Milagros de Nazarenas el Cardenal
Juan Luis entregó canastas con víveres a todas estas personas.
Esta jornada es una manera de ir preparando nuestro corazón para el gran
encuentro con el Papa Francisco en enero próximo y es organizada por la
Vicaría de la Caridad – Cáritas Lima, que durante el año realiza diferentes obras
 sociales en diferentes lugares de nuestra arquidiócesis de Lima.


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Arzobispado de Lima

¿Por qué Maduro vocifera contra Cáritas-Venezuela?

Ha acusado a la organización de “conspiración”

Lo que está a la vista no necesita anteojos. Es un dicho muy común entre los venezolanos cuando refiere a algo que resulta obvio. El trabajo de Cáritas se refleja en cifras y en resultados. No sólo en Venezuela sino en el mundo entero. Si un organismo merece credibilidad, es confiable y admirado más allá de fronteras e ideologías, es Cáritas.
En todo el territorio venezolano prestan asistencia. Con las uñas, por los momentos, pues el gobierno de Maduro ha dedicado no pocos esfuerzos a entorpecer su labor. Sufren constantes y sospechosos asaltos a sus oficinas dejándolos sin computadoras y otros implementos de trabajo. Confiscan lo que intentan ingresar al país para socorrer a la población necesitada. Han llegado al extremo de bloquear sus conexiones, tanto telefónicas como vía internet. Dificultan cualquier intento de labor humanitaria que pretendan llevar adelante. No obstante, Cáritas es la institución que logra ofrecer cifras a un país sin estadísticas.
No publicar estadísticas es una estrategia que el gobierno viene aplicando desde hace años. Mantener la ignorancia o la duda acerca del desastre social que vive la nación es el medio que han encontrado para intentar silenciar a cualquier medio, organización o vocero responsable que quiera apoyar sus denuncias en las evidencias arrojadas por las mediciones de los indicadores sociales. Sin embargo, Cáritas se las ha arreglado para contar con los más reconocidos expertos en los temas sociales y económicos que impactan la vida de las familias, a fin de mantener el flujo de información. Producen los informes mejor sustentados. Eso irrita al régimen.
No es extraño, entonces, que Maduro arremetiera contra Cáritas Venezuela en la entrevista que hace pocos días aceptara conceder –ningún periodista independiente, ni venezolano ni extranjero lo consigue- al programa Salvadosque transmite La Sexta (España).
Cuando al periodista Jordi Evole se le ocurrió preguntar sobre el hambre que pasan los venezolanos y citó a Cáritas, el mandatario reaccionó acusando a la organización de “conspiración”.
Para cualquier mortal en el exterior estas expresiones del presidente venezolano pueden sorprender. Para nosotros, los venezolanos, son el pan nuestro de cada día, a falta de otro tipo de pan. Y no es precisamente el que alimenta el espíritu sino el que lo envenena, muy a pesar de lo que el jefe del Estado disparó en esa entrevista: «Puede que Cáritas sea una organización confiable en España…En Venezuela todo lo vinculado a la Iglesia católica está contaminado, envenenado por una visión contrarrevolucionaria y de conspiración permanente» (Cita textual).
El asunto dejó al propio Evole, de reputación irreverente y nada conservadora, estupefacto e incrédulo, ripostando al entrevistado: “Oiga, pero se trata de Cáritas, estamos hablando de un organismo bastante confiable!”. Y es que hay atrevimientos que desconciertan, no por lo contundentes sino precisamente por lo imprudentes e irreflexivos.
La extrañeza de Evole se justifica: Cáritas-España no solo recibe el respaldo de millones de españoles –sin importar si son ateos creyentes- y la marcan para el beneficio derivado del impuesto sobre la renta, sino que de allí parte ayuda hacia medio mundo.
Maduro igualmente desacreditó a Transparencia Internacional –que mide los índices de corrupción- y al Foro Penal Venezolano, un grupo de competentes jóvenes penalistas dedicados, de manera voluntaria, animados por una auténtica solidaridad y compromiso cristianos, a defender ante tribunales imposibles a los presos políticos venezolanos que aún no bajan de la centena.
Lo que sucede a Cáritas en Venezuela, no tiene precedentes. Hasta los países en guerra agradecen su gestión y no se conoce de gobernante alguno que la emprenda de esa manera tan desconsiderada contra sus representantes o se atreva a poner en duda su reputación y credibilidad. Sólo Maduro.-
Macky Arenas, aleteia



SIN BRAZOS NI PIERNAS, CON JESÚS Y ALEGRÍA



Zuly Sanguino fue desahuciada al nacer a causa de su enfermedad, la focomelia, una rara patología por la cual las extremidades carecen de huesos y músculos. Su vida es un ejemplo del trabajo de la gracia y de la voluntad para salir adelante y ver el futuro con fe y optimismo, como cuenta ella misma en declaraciones a La Contra TV.



sábado, 18 de noviembre de 2017

¿Cuál es el pecado predilecto del diablo?

La respuesta, dada por un exorcista de Barcelona, puede sorprender a mucha gente


Con cierta frecuencia, recibimos preguntas de lectores que quieren saber más sobre el exorcismo y sobre la información que un exorcista logra obtener del diablo durante esos rituales.
Entre las preguntas, veo una muy específica:
¿”Cuál es el pecado predilecto del diablo”?
Esta misma pregunta se la hicieron al sacerdote Juan José Gallego, sacerdote dominicano que ejerce su ministerio como exorcista en Barcelona.
En una entrevista al diario español El Mundoen agosto de 2015, el sacerdote respondió que el pecado que más le gusta al demonio es la soberbia.
La respuesta puede parecer sorprendente para muchos, pero hace mucho sentido.
La soberbia, al final, fue el pecado del propio Lucifer que, al haber sido creado por Dios como un ángel puro, se rebeló contra el Creador, se rehusó a obedecerlo y, con plena consciencia, con total libertad y de modo irreversible, escogió pasar toda la eternidad literalmente en el infierno.
La soberbia es, de hecho, el pecado que nos lleva a considerarnos más de lo que somos, alejándonos peligrosamente de la verdad sobre nosotros mismos. Al alejarnos de la verdad, nos alejamos de Dios, que es la Verdad.
A propósito, santa Teresa de Ávila solía decir, muy sabiamente, que la “humildad es andar en verdad”. ¿Revelador, no?



Aleteia Brasil

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jueves, 16 de noviembre de 2017

Si aplicas estas 12 ideas, aprovecharás el tiempo

Intentamos no perder el tiempo pero es como si nuestro barco tuviera grietas por todas partes. Aquí van algunas propuestas para salir airosas en el día a día.

Estamos en la “sociedad líquida” y vivimos con muy pocas certezas pero, desde luego, una de ellas es que cada día de nuestra vida tiene 24 horas, ni una más ni una menos. ¿Dicen algunos que todo es relativo? Si mañana es el último día para pagar los impuestos y no lo hago, les aseguro que nada es tan absoluto como la multa que me llegará a casa (y en breve). ¿Todo depende de mi opinión? Pues miren, no. El tiempo de cocción de un huevo duro es el que es. Si no llego, me tomo el huevo poché y si me paso, a lo mejor incendio la cocina.
Digo esto porque, nos guste o no, la condición humana está sometida al tiempo y al espacio. Y el tiempo son horas de 60 minutos y semanas de 7 días. Transcurre ni lento ni rápido, pero unas veces nos da la sensación de que vuela y otras de que el reloj se ha parado. Sin embargo, no hay sensación peor que la de haber perdido el tiempo. Es el regusto amargo que deja algo que ya no vas a poder cambiar. ¿Perdiste la mañana? Pues no hay cómo recuperarla. ¿Perdiste el fin de semana? Será mejor que comiences a pensar cómo no perder el siguiente.



Hartwig HKD-(CC BY-ND 2.0)

Vale, todos hemos perdido el tiempo alguna vez. Incluso lo hemos perdido de manera consciente. ¿No te ha ocurrido nunca que entraste en unos grandes almacenes a por una compra de 5 minutos y saliste a las dos horas? ¿Y no te ha pasado jamás que un sábado querías dejar la casa como los chorros del oro y al acostarte el domingo pides a Peter Pan que exista y al menos te ponga una lavadora? Cuando una lleva tiempo observándose y comentando la jugada con amigos, llega la auténtica liberación: ¡no soy la única! Eso le pasa al 101 por ciento de la población. Eso sí, hace el propósito de intentar que no vuelva a suceder.
Y aquí me tienen, intentando pergeñar una lista de buenos hábitos, que nos sirvan a partir de mañana. Si les parece, vamos a hacer esto como un juego: yo comienzo la frase y cada una que la acabe según se adapte a su estilo de vida, ¿ok?
Comenzamos por la casilla de partida:
1. La noche anterior. Qué previsora te vas a sentir si a última hora de la noche das un vistazo a las tareas de mañana. No vale agobiarse: si te agobian, revisa la lista y tacha las que exceden tus posibilidades. Al revisar la tareas, podrás preparar material, chequear horarios de transporte, asegurarte de que tienes los billetes de viaje en el bolso, etc.
2. Al despertar. Levantarse. Sí. Levantarse. No mirar el despertador y cambiar la hora para que suene 10 minutos más tarde. ¿Has pensado cuánto tiempo de tu vida pierdes dando media vuelta en la cama? Echa cuentas: a lo largo de tu vida podrías haber llegado a perder ¡cuatro meses y medio! Sé que este punto es especialmente duro para las personas que, como yo, somos más de noche. Por algo se le llama “el minuto heroico”. Ánimo y a por él. Una recomendación personal: ponte una buena razón para levantarte de la cama sin negociar.



Loren Kerns-(CC BY 2.0)

3. A primera hora de la mañana. Echa un ojo a tu lista de tareas. Revisa qué has de hacer y si hay algún inconveniente (si llueve y entonces no puedes programar una visita de obras o una sesión de fotografías en la casa del cliente). Piensa de nuevo en el material que necesitas para que no tengas que volver a casa innecesariamente: llaves de todos los sitios donde vas a estar, carnés, documentos médicos y oficiales, instrumentos de trabajo, prenda de vestir, otros zapatos, ropa de deporte, el vestido que hay que devolver a la tienda… En el coche siempre llevo bolsa de compras reciclable y bolsa de congelados, por ejemplo. Puedes hacerque tu maletero sea un gran aliado.
4. Durante el día, encaja piezasUnas caben dentro de otras, posiblemente. Si recuerdas que tienes que llamar a tu amiga justo cuando estás trabajando, toma nota y aprovecha el descanso del almuerzo o el tiempo del metro de vuelta a casa para hacer esa llamada. Si vas en auto, puedes aprovecharpara pasar por la tintorería antes de entrar en el trabajo y recoger la prenda al salir de vuelta a casa (eso lo aprendí en una conferencia de Mar Raventós, presidenta del Grupo Codorníu y madre de 6 hijos). Aprovecha la hora del almuerzo para conversar con esa tía anciana que vive sola y a la que sabes que le debes una visita.
5. Siempre. Rompe tu dependencia del celular. Si notas que tu vida sin teléfono móvil sería… no, imposible, no sería porque no quieres ni imaginar que tu celular desaparece más de dos segundos de tu vista; entonces necesitas un programa de desconexión. La firma de cosmética Natura Bissé ofrece 2 horas de spa libre de tecnología y tratamiento regenerador por unos 300 euros. Mi propuesta es más económica: comienza por cerrar el celular a la hora de las comidas (almuerzo y cena). Y dedica ese rato a convertirlas en un acto social: con la familia, con los colegas, con amigos… Vas a ver lo que te perdías cuando no hablabas con ellos y simplemente mirabas la bandeja de entrada del mail o el twitter. Poco a poco podrás ponerte al día de lo que les ocurre, de lo que podéis hacer juntos… Vas a ver cómo se aprovecha el tiempo conversando con la familia y los amigos.



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6. Controla tu sed de redes sociales. Cada quien sabe lo que necesita y para qué usa Facebook, Twitter, Instagram, Whatsapp, Snapchat… Pero una puede escarmentar en cabeza ajena. La directora creativa y fotógrafa Berta Bernad cerró este año su cuenta de Instagram por ansiedad. También lo hizo la subdirectora de una revista de moda. Berta tenía 95.000 seguidores. Quizá no tienes tantos, pero la sensación de “no me quiero perder nada” es algo que te asalta desde el primer minuto en una red social. ¿Cómo acertar en tu caso personal? Una solución muy sencilla: antes de meterte, di cuántos minutos vas a dedicarle y sé inflexible contigo misma.
7. ¿Sabes en qué empleas tu tiempo? Claro que lo sabes, me dirás, pero me refiero a si puedes rellenar esos tiempos que quedan algo “muertos”: una sala de espera en el médico o el dentista, el traslado en el metro o el autobús, el viaje en coche hasta otro punto de la ciudad o hasta otra localidad, el rato de running… Rellena ese tiempo no de cualquier cosa sino de una actividad para la que difícilmente encontrarías minutos: estudiar un idioma, leer literatura, actualizar conocimientos de tu profesión. Los audiolibros ayudan desde los años 90 a incrementar el índice de lectura en Estados Unidos: se difundieron entre los conductores que tardaban más de dos horas al día en llegar a casa o al trabajo. Además, Random House tuvo la gran idea de lanzar una colección de clásicos nada menos que con la voz de actores y actrices famosos. “Mujercitas” en la voz deJulia Roberts: sugerente, ¿verdad?



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8. Por la noche. Deja el móvil fuera del radio de alcance de tu mano. No en la mesilla de noche. Y no lo digo porque las ondas nos vayan a producir un tumor en el cerebro, que del todo no está comprobado científicamente todavía. Lo digo porque la de horas de sueño que nos robamos con el uso del móvil cuando ya estamos acostados es infinita. En el Infierno de la “Divina Comedia” de Dante no se habla de eso porque en el siglo XV no existían los móviles, que si no… Pero dice que el infierno está empedrado de buenas intenciones. Ahí lo dejo.
Otras razones: 1) La luz de la pantalla activa el cerebro y produce insomnio, con lo que cual al día siguiente vamos más cansados y rendimos menos, otra forma absurda de perder el tiempo. 2) Como a esas horas la voluntad está más débil, ya no somos capaces ni de querer cerrar el móvil para dormir y seguimos leyendo el Facebook o páginas web en una especie de letargo. 3) Podemos llegar a hacer llamadas inconvenientes porque nos dormimos y se pulsó una tecla sin querer: ¿a alguien le gusta que su colega de trabajo le oiga roncar? Pues puede ocurrir, señores.
Recuerda: dormir es una excelente forma de aprovechar el tiempo.
9. Lleva tu agenda. Es el clásico consejo, pero es que funciona. Da igual si está en Google o si es de papel de arroz, pero el caso es que ayuda. Cada uno tenemos nuestra estructura mental y nuestro orden, y vale la pena encontrar una agenda donde quede reflejado nuestro día, el que está por venir y el que hemos cumplido. Ahí podemos tachar, mover de día u hora y también examinar. Nos servirá para hacer una valoración de cómo aprovechamos cada jornada y si realmente hicimos lo más importante.



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10. Determinación. Anota lo que vas a hacer y no cambies el plan. ¿Tan rígido hay que ser? Por supuesto que la vida está llena de imprevistos. La vida ordinaria suele estar llena de extraordinarios. Pero eso no quita que queramos regirnos por una escala de valores. Al decidir qué hacer, piensa qué es lo más importante. Atención: no lo más urgente sino lo más importante. Lo más urgente puede esperar, lo más importante no debe esperar. ¿Habrá cambios de planes? A montones, y serás tú quien deba juzgar a qué categoría pertenecen.
11. Dirige tu horario al fin que te habías propuesto y no te vayas por las ramas. Al preparar los exámenes en la escuela y en la Universidad, no era raro el día en que descubría que un cajón no estaba del todo ordenado o que las cosas del armario podían estar mejor colocadas. ¿A quién no le ha dado por querer cambiar los muebles de su habitación en plena preparación de oposiciones? Cuando te pase, haz como Ulises con las sirenas: se ató al mástil y las oyó cantar hasta que el barco pasó de largo. Sigue estudiando y recuerda que las sirenas no eran mujeres bellísimas y encantadoras: eran solo medio cuerpo de mujer y el otro medio era un monstruo que devoraba. Eso es lo que harías con tu tiempo si dejaras de concentrarte en el estudio.



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12. ¿Te surgen ideas nuevas? Espléndido. Anótalas. Si eres creativa, eso es bueno, pero hay que encauzar las propuestas de la imaginación. Si te están interrumpiendo otra tarea, anótalas y al acabar lo que estás haciendo ya decidirás cuándo les pones patas. Pero ojo, no dejes de ser nunca un volcán de ideas. Solo es cuestión de encauzar la lava…
Dolors Massot, aleteia