sábado, 16 de junio de 2018

¿Adicto al entretenimiento? Desafiantes consejos de san Francisco de Sales

Sus palabras pueden ser difíciles de digerir, pero quizás ofrezcan la clave para una alegría y felicidad duraderas

ST FRANCIS DE SALES,INTRODUCTION TO THE DEVOUT LIFE
Considerado uno de los santos más influyentes de los últimos 500 años, san Francisco de Sales hizo grandes progresos en el siglo XVII como escritor espiritual. Escribió uno de los clásicos espirituales más populares de todos los tiempos, la Introducción a la vida devota. Con esta obra cambió el panorama de la escritura espiritual y ofreció inspiración a incontables almas desde su publicación. Su espíritu amable y sus consejos prácticos hacían de este libro algo aplicable a cualquier edad.
Aquí tenéis cinco citas poderosas de su profundo libro, donde Francisco de Sales desafía al alma a examinar su apego a diversos divertimentos.
Los juegos, los bailes, los festines, las pompas, las comedias no son esencialmente cosas malas, sino indiferentes, y pueden ejecutarse bien o mal.
Aunque sea lícito jugar, bailar, adornarse, asistir a representaciones honestas y a banquetes, si alguien llega a aficionarse a ello, es cosa contraria a la devoción y, en gran manera, peligrosa.
No está el mal en hacerlo, sino en aficionarse.
Los niños corren y se cansan detrás de las mariposas; a nadie parece mal, porque son niños. Pero, ¿no es cosa ridícula y muy lamentable ver cómo hombres hechos se aficionan e impacientan por bagatelas tan indignas, como lo son las cosas que acabo de enumerar, las cuales, además de ser inútiles, nos ponen en peligro de desarreglarnos y desordenarnos, cuando vamos en pos de ellas?
Es un mal sembrar de afectos inútiles y vanos la tierra de nuestro corazón, pues ocupan el lugar de las buenas impresiones e impiden que la savia de nuestra alma sea empleada por las buenas inclinaciones.
Philip Kosloski, aleteia





jueves, 14 de junio de 2018

China: las autoridades destruyen un importante santuario mariano

Después de varios años de amenazas y fuertes presiones de las autoridades comunistas chinas, la demolición del santuario de Nuestra Señora del Monte Carmelo comenzó el martes 5 de junio, informa la agencia de noticias asiática católica Ucanews

CHINA,CATHOLIC
Construido en el pueblo de Tianjiajing, el santuario de Nuestra Señora del Monte Carmelo es un importante lugar de peregrinación de la diócesis de Anyang, en el corazón de la provincia de Henán, situada en el centro-este de China. Edificado a principios del siglo XX por el Pontificio Instituto de Misiones Extranjeras, este santuario mariano es casi el único lugar de peregrinación en toda la región.
Para evitar la presencia de los fieles, las autoridades chinas comenzaron la destrucción durante la noche del 5 al 6 de junio. Atacaron primero el Vía Crucis y las representaciones de Cristo.

Un importante foco cristiano

Esta operación es la primera fase de la demolición del lugar. Una consecuencia de una larga serie de amenazas y represalias ejercidas durante años en el santuario. Mons. Joseph Zhang Yinlin, obispo de la diócesis de Anyang, había sido advertido un mes antes de esta decisión. Sus peticiones a las autoridades regionales para que explicaran las razones de la destrucción quedaron sin respuesta.
Después de una primera destrucción en la década de 1980, el sitio reconstruido luego fue declarado ilegal en 1987. Continuó siendo frecuentado por los fieles a pesar de la creciente persecución. Esta demolición del santuario es una clara señal de la voluntad de evitar la propagación del cristianismo en una provincia donde viven 2’4 millones de cristianos, de los cuales 300.000 son católicos. Esto la convierte en la segunda población cristiana más grande de China después de la provincia de Zhejiang.

 Marzena Wilkanowicz-Devoud, aleteia


miércoles, 13 de junio de 2018

ENÉRGICO Y POÉTICO RECHAZO AL ABORTO

El 17 de mayo, el doctor Abel Albino, pediatra y miembro de la Academia Nacional de Medicina argentina, intervino ante la comisión de la Cámara de Diputados que debate la legalización del aborto. Lo definió como «la claudicación ética más grande de la historia de la humanidad», explicó por qué sin recurrir a un lenguaje atenuante del crimen, y concluyó recitando en homenaje a sus víctimas el célebre poema Piececitos de la poetisa chilena Gabriela Mistral (1889-1957).





domingo, 10 de junio de 2018

Tres pruebas de la datación temprana de los Evangelios que «olvidó» un programa de la TV francesa

Tuvieron que escribirse antes del año 70
Tres pruebas de la datación temprana de los Evangelios que «olvidó» un programa de la TV francesa
James Faulkner (San Pablo) y Jim Caviezel (el evangelista San Lucas) 
en la película de Andrew Hyatt sobre el Apóstol de los Gentiles.

Stéphane Bern es una de las grandes estrellas de la televisión francesa, a la que llegó en 1994 tras pasar por prensa y radio. Experto en casas reales, ha participado en muy diversos formatos televisivos, y desde 2015 es el comentarista del festival de Eurovisión. Uno de los programas que más fama le ha dado es Secrets d'histoire [Secretos de la Historia], diez años ya en antena. Cada programa se centra en una figura histórica y en las riquezas del patrimonio artístico y cultural de la humanidad.

El pasado 5 de mayo el protagonista del programa fue Jesucristo, por segunda vez en cinco años. Se anunció como una continuación del programa de 2013, a la luz de los "nuevos descubrimientos arqueológicos". En realidad no hubo tanto nuevo y sí una reiteración sutil de la idea de una datación tardía de los Evangelios.



"No se atrevieron a decir que se trata de piadosas leyendas, pero eso no ha hecho sino más eficaz el trabajo de demolición", lamenta en Reinformation la profesora Marie Christine Ceruti-Cendrier, licenciada en Filosofía por la Sorbona, quien ha enseñado distintas disciplinas religiosas en los destinos de todo el mundo a donde ha acompañado a su marido diplomático, Giovanni Ceruti. Especialista en la historicidad de los Evangelios, ha consagrado al asunto un libro profundo y divulgativo: Les Évangiles sont des reportages [Los Evangelios son reportajes], significativamente subtitulado Mal que le pese a algunos.



Y ¿quiénes son esos a quienes les pesa? Entre ellos, quienes en Secrets d'histoireretrasaron tanto la fecha de redacción de los Evangelios que su credibilidad como testimonio histórico quedase al nivel de las fábulas o de la recreación de acontecimientos no vividos, solo para alimento de la piedad de las primitivas comunidades cristianas. Esto es, un prejuicio racionalista mucho más viejo que cualquier supuestamente nuevo "descubrimiento arqueológico". La profesora Ceruti-Cendrier responde a ese prejuicio recordando tres hechos capitales que, al contrario, sitúan la composición de los primeros textos evangélicos muy cerca de los acontecimientos.


La profesora Marie Christine Ceruti-Cendrier aporta argumentos que justifican la redacción de los Evangelios bastante antes del año 70, por tanto estando vivos muchos testigos de los hechos.

La destrucción del templo
En el año 70, los romanos destruyeron el Templo de Jerusalén, mataron a buena parte de los habitantes de la ciudad y deportaron a los supervivientes por todo el Imperio, en lo que se llamó la diáspora y selló el final de la gran época histórica del pueblo de Israel.

La destrucción del Templo había sido profetizada por Jesucristo, según los Evangelios. ¿Cómo es que entonces, si fueron escritos mucho tiempo después de esa fecha, no recogen el cumplimiento de la profecía? “Es curioso que el ‘falsario’ que se la habría inventado, o sus discípulos autores de los Evangelios, no hayan sacado todo el partido posible de la mentira, subrayando el cumplimiento de la profecía”, explica la profesora Ceruti-Cendrier.

“¿Veis todo esto? Yo os aseguro: no quedará aquí piedra sobre piedra que no sea derruida” (Mt 24, 2), le dijo Jesús a los Apóstoles señalándoles el Templo. ¿Quién habría escrito estas palabras después del año 70, sin citar su verificación? No uno sino tres lo hacen (Mateo, Marcos y Lucas), señal inequívoca de que su relato es anterior al hecho profetizado.

La lengua semítica de redacción
Precisamente por la dispersión terrible del pueblo judío, continúa Ceruti-Cendrier, “si los Evangelios hubiesen sido escritos después de esta catástrofe, no habría sido en Tierra Santa, y sobre todo no en una lengua semítica”.

Sin embargo, tres de los principales estudiosos de las Sagradas Escrituras en las últimas décadas certifican que lo fueron en hebreo o arameo, las dos lenguas que hablaban los judíos contemporáneos de Jesús.

Se trata del padre Jean Carmignac (1914-1986), que contribuyó decisivamente a descrifrar los manuscritos de Qumrán; Claude Tresmontant (1925-1997), helenista, hebraísta y teólogo de la Sorbona; y Francis Marion, autor de una traducción completa de los Evangelios a partir del texto hebreo.

Incluso San Juan habría escrito su Evangelio antes del año 70, sostiene Tresmontant, no solo por la impronta hebraica de su texto sino porque, como en el caso de los tres sinópticos, no se encuentran en él “afirmaciones destinadas a convertir a los paganos (solo hay un Dios, etc.), sino solamente a los judíos (Jesús es el Mesías esperado y el Hijo de Dios)”. Algo absolutamente inverosímil si los textos evangélicos datasen de tiempos muy posteriores a la diáspora.

Los nombres de los Evangelios
Ceruti-Cendrier añade un tercer argumento que olvidaron los “sabios” del programa de France 2: la naturaleza de los nombres propios que aparecen en los Evangelios.

Peter Williams, de la Universidad de Cambridge, Tal Ilan, profesora de estudios judíos en la Universidad libre de Berlín, y Richard Bauckham, profesor de la Universidad de St Andrews en Escocia, han estudiado los nombres propios más frecuentes en Israel entre los años 330 a.C. y 200 d.C., pero sobre todo entre el siglo I antes de Cristo y el siglo I después de Cristo. Sus fuentes son los escritos de los osarios, textos de Flavio Josefo, los documentos del Mar Muerto, los Evangelios, los Hechos de los Apóstoles, los testimonios encontrados en la fortaleza de Masada y las fuentes rabínicas tanaíticas (de maestros cuyas enseñanzas se incorporaban a la Mishná).

El resultado de la investigación es que estos nombres variaron muy poco durante el periodo, pero los de los judíos de la Diáspora, y en particular los de Egipto, eran muy diferentes.

Pues bien: el análisis estadístico de los nombres contemporáneos de Jesús en Tierra Santa muestra que se parecen enormemente a los citados en los Evangelios: “¿Cómo es que Evangelios escritos lejos de Israel, por personas que no conocieron ni a Jesús ni sus contemporáneos, han podido concretar tan perfectamente los  nombres característicos de ese lugar y tiempo? El porcentaje y la clasificación de esos nombres en los Evangelios se corresponde de forma extraordinaria con los de esa zona en la época de Jesús”.

Y así, los muy comunes, como Simón, Santiago o María llevan un calificativo: Simón el Celote, Santiago hijo de Zebedeo, María de Magdala, etc. Mientras que los menos comunes, como Felipe, no lo llevan. ¿Por qué redactores muy posteriores a la época de Jesús y desconocedores de la zona, habrían incluido esas especificaciones?

Los Evangelios apócrifos, por ejemplo, estos sí escritos en el siglo II, “solo citan (¡si es que citan!) uno o dos nombres propios”. Del mismo modo, los apócrifos, escritos después de la destrucción del Templo, citan muy pocos detalles geográficos, a diferencia de la abundancia y precisión de los que aparecen en los Evangelios.

* * *

Solo con estas tres razones, concluye la profesora Ceruti-Cendrier (“aunque podrían aportarse numerosos argumentos suplementarios”), puede considerarse que los Evangelios son obras históricas escritas por personas (y para personas) contemporáneas de Jesús, que habrían podido desmentir el relato de no haber correspondido con la realidad.

PARA AMPLIAR IDEAS SOBRE LA HISTORICIDAD DE LOS EVANGELIOS
El pasado Martes Santo tuvo lugar en el programa Tiempos Modernos, que dirige Fernando Paz en Intereconomía TV, una tertulia en torno a las pruebas fehacientes de la historicidad de la persona de Jesucristo, asi como del valor documental y testifical de los Evangelios, mayor que cualquier otra fuente historica de la Antigüedad. César BartaGabriel ArizaNicolás Dietl y Luis Antequera completaron una tertulia riquísima en datos. Vale la pena verla entera, pero 


Vea un resumen de los argumentos aportados:
Durante diecisiete siglos nadie puso en duda la historicidad de la persona de Jesucristo. Fue con la Ilustración cuando empezaron a surgir hipótesis que la cuestionaban, no sobre la base de hallazgos o descubrimientos nuevos, sino a modo de re-interpretaciones de los Evangelios que los incorporaban a una teoría general sobre la mitología antigua,  y siempre sobre la base de un prejuicio racionalista que niega la posibilidad de la Revelación.

Sin embargo, las fuentes históricas permiten asegurar con absoluta certeza que existió un hombre en la Palestina del siglo I llamado Jesús de Nazaret, un predicador que hacía milagros y profecías y que se proclamó Dios, y que fue crucificado por orden de Poncio Pilato bajo las presiones del sanedrín.

¿Cuáles son las fuentes históricas que justifican esta afirmación? A ello consagró el pasado Martes Santo un programa especial Tiempos Modernos, el espacio que dirige el historiador Fernando Paz en Intereconomía TV, una tertulia en la que participaron: Luis Antequera, autor de El Cristianismo desvelado y Jesús en el Corán, y bloguero en ReL; César Barta y Nicolás Dietl, ambos físicos y miembros del Centro Español de Sindonología; y Gabriel Ariza, director de Infovaticana y director de la editorial Homo Legens.

Las fuentes judías. Flavio Josefo (c. 37-101), fue un historiador judío que en su Libro de las Antigüedades (año 90) hace dos breves menciones a Jesucristo, una directa de unas ocho líneas y otra tangencial (al referirse a Santiago) de menos de una. La cita directa es un párrafo panegírico que habla bien de Jesús y dice que podría ser una figura divina que hace milagros. Algunos han pretendido quitar valor a esta alusión, alegando que podría ser una interpolación cristiana, pero el caso es que el texto figura así en todas y cada una de las copias que se conocen. También se ha dicho que Flavio Josefo podría ser un cristiano oculto, pero entonces cabe esperar que habría mencionado a Cristo algo más que de pasada y con mayor implicación que una simple referencia contextual.

Las fuentes paganas. PlinioSuetonio y Tácito, todos ellos anteriores al año 120, mencionan mínimamente a un personaje llamado Cristo. No es importante lo que dicen de él, aunque sí que recojan su existencia. Se da además alguna interrelación con las fuentes cristianas. Suetonio habla de la expulsión de los judíos de Roma en tiempos de Claudio, y en las cartas de San Pablo se habla de una pareja de judíos víctimas de esa expulsión.

Abundancia de fuentes. Las fuentes documentales sobre Jesucristo son más abundantes que sobre cualquier otro personaje de la Historia. Hay que tener algunos datos para entender con perspectiva lo que esto significa. Por ejemplo, que el primer manuscrito firmado por su autor que se conserva es de Petrarca (1304-1374). Que de Sócrates, de cuya existencia y pensamiento nadie duda, solo sabemos por Platón. Que la traducción más antigua que se conserva de las obras de Platón es catorce siglos posterior a su redacción (del siglo IX: el filósofo griego vivió en el V antes de Cristo). De La Guerra de las Galias, de Julio César, que nadie cuestiona como fuente histórica, la copia más antigua que se conserva es once siglos posterior a los hechos. De los Evangelios, sin embargo, se conservan más copias que de ningún otro libro de la Antigüedad, más de 40.000 en infinidad de lenguas y prácticamente coincidentes; solamente manuscritos griegos de finales del siglo I y principios del siglo II se conservan 6.000, y están apareciendo copias cada vez más antiguas.

La datación de los Evangelios. Los Evangelios son muy próximos a los hechos narrados en ellos, lo cual refuerza su veracidad. Esto puede deducirse de una mera crítica interna. Con certeza, los sinópticos (Mateo, Marcos y Lucas) están escritos antes del año 70, dado que citan la profecía de Jesús sobre la destrucción del Templo, que tuvo lugar ese año, pero no el hecho mismo. Por lo mismo, los Hechos de los Apóstoles son escritos por Lucas en torno al año 60, que es cuando se separa de Pablo, o bien poco después. Ahora bien, Lucas dedica los Hechos a Teófilo evocándole el Evangelio que ya le ha mandado. Luego el Evangelio de Lucas es como mínimo anterior al año 60-70. Pero, a su vez, tanto Lucas como Mateo beben en Marcos, como se deduce de la crítica interna. Todo esto fue corroborado además por el famoso papiro 7Q5 de Qumrán, en el que el padre O’Callaghan identificó un texto de Marcos 6, 52-53. Ahora bien, los papirólogos datan ese manuscrito en torno al año 50. Pero es que la vasija en la que fueron hallados esos papiros se cree que venía de Roma, esto es, no se trataría de una primera copia, sino de una copia del Evangelio procedente de Roma, donde ya circulaba.

El relato de la Pasión. La Pasión y Muerte de Cristo, tal como la relatan los Evangelios, es por sí misma una prueba de veracidad. Primero, porque el simulacro de proceso se vio condicionado por la presencia en Jerusalén de Poncio Pilato, quien tenía su residencia en Cesarea Marítima; nada habría sido igual sin él allí, lo que aporta una prueba inequívoca de veracidad al relato. Segundo, por la existencia de dos métodos de ejecución, la flagelación y la crucifixión, una singularidad en la Historia porque eran métodos alternativos; de hecho, la muerte de Jesús en la Cruz es muy rápida, tres horas frente a los seis días de agonía que suponía en otros casos; y a él no le parten las piernas para acelerar su muerte, porque su propia debilidad en las piernas ya le está asfixiando.

C.L./ReL

sábado, 9 de junio de 2018

El milagro de la vida

Todos hemos sido concebidos así y hemos llegado así a este mundo: las maravillas de la creación divina para que haya más creaturas para amarlos y para que amándolo a Él y a nuestro prójimo seamos realmente felices


Bienvenido a la Vida


9 momentos en que tu matrimonio es más vulnerable: así puedes prevenirlo y protegerlo adecuadamente

Repasar estas situaciones puede impedir rupturas y crisis
9 momentos en que tu matrimonio es más vulnerable: así puedes prevenirlo y protegerlo adecuadamente
De padres contentos a padres cansados, irritables o asustados...
hay que ir prevenidos

La vida matrimonial es complicada, y más aún en una sociedad que prima los impulsos emotivistas, favorece las rupturas y deserciones y distrae a los esposos con mil tareas y entretenimientos que pueden separarlos, en vez de unirlos. En la revista Hacer Familia señalan 9 momentos en que el matrimonio es especialmente frágil o vulnerable y requiere una atención extra.

1. Cuando, novatos, ¡descubrimos que somos distintos!
Es una de las crisis más frecuentes de los primeros compases de la pareja. Surge al iniciar la convivencia. El enamoramiento que versa sobre los grandes temas posiblemente no se ha parado a mirar en esos detalles mínimos que se perciben en el día a día. Aunque parezca mentira, no son pocas las crisis que los matrimonios tienen que superar por tópicos tan clásicos como la pasta de dientes abierta o si los platos de la cena se recogen o se dejan en la pila. Es entonces cuando descubrimos que cada uno es "de su padre y de su madre". Las educaciones recibidas durante todos los años precedentes son distintas y se nota.

Para enfrentarse a esta situación necesitamos trabajar especialmente la empatía. Es importante ponerse en la piel del otro para juzgar adecuadamente cada situación. La valoración incluye saber si realmente la otra persona es consciente de que determinada actitud nos molesta. En ocasiones, posiblemente, ni sepa que hay otro modo de hacer las cosas porque en casa de sus padres se hacían así. El diálogo tiene que ser muy fluido porque si no se comentan los detalles, se pueden enquistar. Pero al mismo tiempo, nunca se puede perder la perspectiva de que se trata de cuestiones de una importancia solo relativa.



2. Cuando se meten las familias políticas
Aunque ante el altar solo están los novios, no cabe duda de que a la familia llegan también los suegros, los cuñados, los sobrinos y toda una pléyade con la que no contábamos. Si esta situación es habitual en todos los matrimonios, aún más en la cultura española en la que los vínculos familiares son muy potentes y se mantienen a lo largo del tiempo. La injerencia de la familia propia y la política en los asuntos que conciernen al matrimonio puede provocar serias tensiones en determinadas circunstancias. Además, los cónyuges tienen la sensación de estar entre la espada y la pared, puesto que se deben tanto a sus mayores como a su pareja.

En estos casos, el diálogo es el arma más eficaz para solventar los problemas. Pero no se debe entender como un diálogo destinado a que el contrario entienda a la familia política, puesto que es poco probable que ocurra, sino a que el matrimonio acuerde unos principios básicos mínimos que no se podrán transgredir. Como las situaciones son dispares y se presentarán muchas veces a lo largo de la vida, conviene hablar de cada caso en concreto, como las vacaciones, el cuidado de nietos o las fiestas navideñas. En cualquier caso, es imprescindible no atacar nunca al cónyuge por los comportamientos de su familia.

3. Cuando el bebé no llega
Los matrimonios tardíos, el uso excesivo de anovulatorios en la juventud, los ritmos de trabajo y el nivel de estrés están generando una verdadera epidemia de parejas con problemas de fertilidad. Ese deseo por tener hijos en común que es positivo y afianza la relación, se puede convertir en un foco de conflicto cuando, mes tras mes, ese hijo no llega, cuando se frustran los embarazos.

La tristeza se puede hacer presente en la vida de ese matrimonio. Y de esa tristeza surge fácilmente la distancia puesto que, para no provocar más dolor, se evita mencionar un tema que sigue latente en los dos. En ocasiones, deriva en reproches, más o menos explícitos, hacia el otro, y puede acabar incluso con un matrimonio si no se sabe gestionar.

La mejor manera de evitar esta grave crisis matrimonial es no retrasar el momento de la boda y de la paternidad por causas como la necesidad de crecer en el trabajo o de alcanzar un determinado nivel económico. Pero si esa circunstancia ya no se puede soslayar y si el problema persiste, resulta fundamental entender el valor del matrimonio en sí mismo. Aunque los hijos supongan una riqueza para la pareja, el amor de los cónyuges no está supeditado a tener descendencia. Con esta perspectiva en mente, el vínculo matrimonial no flaqueará a pesar de la ausencia de hijos.

No obstante, incluso aunque se haya evitado esa ruptura matrimonial, la búsqueda de un hijo sigue suponiendo una situación de sumo estrés. Un buen orientador familiar nos puede ayudar a superar los estados de ansiedad y vivirlos adecuadamente en el seno del matrimonio. Además, abrirá vías para el diálogo y permitirá trabajar sobre el tema para que no se enquiste y dificulte la relación.

4. Cuando nacen los bebés
La llegada de un hijo suele ser un momento de extrema felicidad para un matrimonio y, sin embargo, también es un momento de tremenda crisis. Lo que pasa es que las parejas suelen adaptarse a los cambios que supone la paternidad con enorme alegría porque para ellos pesan más en la balanza los aspectos positivos. Pero no cabe duda de que supone un cambio radical en la vida de un matrimonio acostumbrado a ser dueño de su tiempo, a tenerse el uno al otro sin interrupciones, a tomar decisiones con bastante libertad. Todo cambia con los niños: ritmos, horas de sueño, planes posibles, tiempo disponible, gastos del hogar, prioridades. Puede que al matrimonio le cueste adaptarse, que tarden en comprender cuáles son sus nuevos roles y que los sincronicen.



Serán necesarias grandes dosis de comprensión por parte del padre y de la madre para que cada uno vaya tomando posiciones en el nuevo escenario. Aunque un niño reclame gran parte de nuestra atención, el matrimonio no debe descuidarse porque será la piedra angular de esa familia que acaba de crecer. Por eso, mirar las cosas desde la perspectiva del otro limará muchas asperezas. Conviene poner distancia sobre los problemas y entender que algunos se van resolviendo solos con el paso de los meses, como la falta de sueño o la atadura que supone la etapa de la lactancia. También es importante dejar de mirar hacia el recuerdo de lo que ya no se puede hacer y centrarse en las posibilidades que ofrece la nueva vida.

5. Cuando hay que decidir cómo educar a los niños
Las parejas mejor avenidas encuentran en muchas ocasiones puntos de fricción en temas que se refieren a la educación de los hijos. Si aquello de proceder "de su padre y de su madre" se hace patente al inicio de la convivencia, la sensación vuelve a escena cuando los problemas con los niños llegan a casa. Como en la educación no existen recetas, cada miembro de la pareja planteará ante cada circunstancia la forma de educar que considere más oportuna. Y tendrá que ver con su experiencia personal, con sus vivencias familiares, con su forma de ser y con otros elementos con los que tenemos que ser particularmente comprensivos.

La comunicación en el seno del matrimonio será la clave para resolver estas crisis puntuales. La negociación permitirá acercar posturas en vías de solución que no son ni buenas ni malas, solo diferentes. Pero lo imprescindible es tener presente en todo momento que los acuerdos son necesarios por el bien de los niños. No se trata solo de pensar en qué opción de las dos es la más beneficiosa sino que, una vez tomada una decisión, los padres deben actuar al unísono para que los hijos tengan un referente moral claro.

6. Cuando escasea el dinero
El dinero no da la felicidad pero la falta de dinero genera más de un quebradero de cabeza. La crisis económica ha atacado gravemente a las familias. En muchos hogares, situaciones como el desempleo de larga duración han servido para unir más a los matrimonios, que buscan juntos soluciones imaginativas para sacar adelante el hogar. Pero no cabe duda de que un cambio radical en el nivel de ingresos supone una crisis a la que hay que hacer frente. Adaptarse a las nuevas circunstancias es complicado y se puede caer en errores comunes tales como comparar los esfuerzos de unos y otros o culpar al otro de la falta de recursos.



Cuando el dinero escasea, mirar hacia lo importante es el paso indispensable. Sin embargo, acto seguido es importante que el matrimonio se ponga a buscar modos de resolver una situación que puede ser coyuntural o alargarse en el tiempo. Aunque la meta pueda estar puesta en recuperar determinado nivel de ingresos, será imprescindible que la pareja sepa adoptar medidas a corto plazo que den un poco de oxígeno a las cuentas y tranquilidad a la familia. Las decisiones en este sentido tienen que ser consensuadas para que ambas partes sientan que están aportando. Si los hijos tienen la edad suficiente, conviene hacerles partícipes, sin alarmismos, de la situación, para que entiendan y colaboren en el programa de ajustes

7. Cuando todo es rutina y el matrimonio se resiente
La conciliación de la vida laboral y familiar sumado al reparto de tareas en el hogar provoca que muchos matrimonios vivan inmersos en una vorágine en el que se comunican con meros mensajes utilitarios y no pasan tiempo juntos. El engranaje funciona, pero los cónyuges viven en soledad incluso aunque pasen buena parte del tiempo acompañados por los hijos o en el trabajo. El matrimonio se va resintiendo porque no se detiene a charlar sobre lo importante sino que se centra únicamente en lo urgente. La vida de pareja se puede convertir en un mero intercambio de anotaciones de tareas en la agenda común.



La pareja necesita tiempo para crecer y fortalecerse,tiempo de calidad que no tiene por qué implicar viajes incosteables o románticas cenas que se salgan del presupuesto familiar. Lo importante es reservarse tiempo para dedicar al otro, para que pueda explayarse contando aquello que le preocupa y no estemos nerviosos intentando saltar a la siguiente tarea, para compartir los temas comunes y debatir sobre los problemas que vislumbramos en el horizonte. Se puede fijar en esa apretada agenda un rato en común, quizá sea solo un café tranquilo los viernes antes de ir a buscar niños al colegio, o una cena casera especial después de que se vayan a la cama. Pero es fundamental no sentirse solo.

8. Cuando nos atrae una tercera persona
Las infidelidades están a la orden del día. El matrimonio avanza por su complicada cotidianidad marcada por los problemas y, de pronto, surge una tercera persona que no genera complicaciones, que no aturde con quejas y que siempre pone buena cara. La tentación existe y muchas veces la salida posible no estriba en huir de ella, puesto que puede tratarse de alguien con quien estamos obligados a tratar.



Si en un matrimonio uno de los cónyuges mira hacia fuera es imprescindible que vuelva la vista hacia dentro para saber dónde está la fuga que no detiene su mirada. Si se deja llevar por un emotivismo que está a flor de piel en nuestra sociedad, es posible que acabe inmerso en una pendiente deslizante con mal final.

Es muy conveniente hacer autocrítica del matrimonio, es decir, analizar qué parte del matrimonio nos corresponde y no estamos haciendo bien y qué parte no hace bien el otro, qué parte no podemos tolerar y qué parte tenemos que aprender a superar. Solo si percibimos que existe un problema estaremos en condiciones de atajarlo. Si no conseguimos atajar el problema o incluso descubrirlo, la ayuda de un experto es la mejor de las opciones antes de que la situación empeore.

Lo importante es no caer en el error de pensar que una atracción física por un tercero significa que el matrimonio esté acabado y que, por tanto, se puede dar rienda suelta al deseo. La tentación es como la señal de alarma que salta en el coche y que nos indica que tiene que pasar por taller. Si se hacen bien las cosas, el matrimonio saldrá fortalecido.

9. Cuando llegan problemas serios
En el camino del matrimonio pueden surgir problemas graves que afecten a la familia en su conjunto. Una enfermedad de alguno de sus miembros, el comportamiento inadecuado de alguno de los hijos, tenerse que hacer cargo de algún mayor, una discapacidad... Son situaciones en las que, aunque la pareja deba permanecer especialmente unida, es probable que los estados de ánimo se vean afectados por los acontecimientos.

Ante estas situaciones hace falta mirar el nuevo escenario desde la distancia, tomar en consideración cuáles son todas las circunstancias, determinar si el cambio de situación va a ser circunstancial o definitivo. Hace falta ser pragmático y buscar soluciones a aquellas cuestiones del día a día que necesitan ser resueltas. De lo contrario, pequeños problemas cotidianos se pueden convertir en cargas inasumibles que acaben por deteriorar el matrimonio. Los esposos tienen que pasar juntos los momentos propios del duelo que implica la aceptación de todo problema. Solo así serán capaces de salir juntos de esa crisis y afrontar la vida tal como viene dada.



ReL