sábado, 25 de febrero de 2017

Hizo una novena - recuperó su familia


Hace un tiempo me encontré con un hermano taxista medio deprimido. Él y su esposa estaban hablando de que sería mejor divorciarse, y eso que convivían años y años. Se le aconsejó que no pierda la esperanza. Que los católicos hacemos una novena cuando queremos pedir una cosa importante. Se llevó  una estampita de Nuestra Señora del Sagrado Corazón de Jesús, abogada de las causas difíciles y desesperadas,





La estampita lleva en el dorso la siguiente oración:

Acuérdate Nuestra Señora del Sagrado Corazón,
de las maravillas que Dios hizo en ti.
Te escogió como Madre de su Hijo
a quien seguiste hasta la cruz.
Te glorificó con Él, escuchando con agrado
tus plegarias por todos los hombres.
Llenos confianza en el amor del Señor
y en tu intercesión, venimos contigo
a las fuentes de su corazón 
de donde brotan para la vida del mundo,
la esperanza y el perdón,
la fidelidad y la salvación.
Nuestra Señora del Sagrado Corazón:
Tú conoces nuestras necesidades,
habla al Señor por nosotros y por todos
los hombres.
Ayúdanos a vivir en su amor,
para eso, alcánzanos las gracias
que le pedimos
y las que necesitamos.
Tu petición de Madre es poderosa:
Que Dios responda a nuestra esperanza.Amén

Al encontrarnos nuevamente me dijo con alegría: "¡He recuperado mi familia!". Había hecho la novena rezando a nuestra Señora del Sagrado Corazón y el séptimo o noveno día, no se acuerda exactamente, su esposa le dijo: "¡No nos divorciemos! Yo te amo".


Recemos por ellos para que sea un matrimonio santo.

sábado, 18 de febrero de 2017

«No renegaré de Cristo», así murió un cristiano indio tras ser arrojado a un estanque congelado


 India persecución de cristianos



Muchos cristianos siguen hoy dando su vida por Cristo. El mismo Papa Francisco afirmaba recientemente que ahora hay más mártires que en los primeros siglos. Uno de ellos es el cristiano indio Bartu Urawan, que prefirió la muerte a renegar de su fe.

Ayuda a la Iglesia Necesitada relata el testimonio de este hombre de 50 años, que vivía en el pueblo indio de Kubuaa. Un grupo de quince vecinos que profesan el culto a Sarna le atacaron y le arrojaron a un estanque congelado. Para que le dejaran salir de él, le exigieron que apostatara de su fe, a lo que este cristiano respondió: “No renegaré de Cristo. Continuaré creyendo en Él hasta mi último suspiro”.

El hombre, un cristiano de Jhakhand, murió como mártir a causa de los repetidos paros cardíacos tras haber pasado 17 horas sumergido en el agua. En  Kubuaa, en el distrito de Palamu, Bartu Urawn residía con su esposa y su hijo Beneswar. Fue este último quien denunció el último episodio de violencia de los radicales hindúes contra un miembro de la minoría cristiana en la India, donde la Constitución- que es violada cada vez con mayor frecuencia- garantiza la libertad de culto.

Bartu y su familia se habían convertido al cristianismo hace unos diez años. Junto a ellos, también se convirtieron otras 9 familias del pueblo, de las cuales 7 fueron obligadas a volver a su religión originaria. La elección de la familia Urawn jamás fue aceptada por los otros habitantes del pueblo, pertenecientes a grupos tribales que profesan el culto a “Sarna”, o sea “la religión de los árboles sagrados”. Se trata de un ritual de antiguos orígenes, comunes a la mitología hindú, budista y jaina, que también prevé el sacrificio de animales.

Cristianos en la India
Beneswar narró que sus padres hace tiempo se habían convertido en blanco de los indígenas hindúes, contrarios a la conversión. Por esto, en un intento extremo por hacerles renegar de su fe, un grupo de 15 personas los ató y los arrojó al agua congelada. Allí permanecieron durante toda la noche, mientras el joven era obligado a asistir a la tortura de sus padres.  Mientras que la madre logró sobrevivir, Bartu murió pero se mantuvo fiel a Jesucristo.

Como parte de la tortura, el cristiano indio fue obligado a comer carne ofrecida en sacrificio y a consumir bebidas alcohólicas, mientras que el hijo fue obligado a beber agua contaminada.

Según el Informe Libertad Religiosa en el Mundo 2016, en la India los derechos de las minorías están seriamente amenazados, por lo que muchos son perseguidos a causa de la fe.



 India persecución de cristianos

Si quiere ayudar a los cristianos perseguidos puede hacerlo a través de Ayuda a la Iglesia Necesitada pinchando AQUÍ

jueves, 16 de febrero de 2017

Nomofobia, like adiction o vamping: nuevas adicciones en los adolescentes provocadas por los móviles

Nomofobia, like adiction o vamping: nuevas adicciones en los adolescentes provocadas por los móviles

ReL

El debate sobre el uso de móviles y otros dispositivos como las tablets por parte de los menores está encima de la mesa. La preocupación de los padres es cada vez mayor ante los efectos que está produciendo.

En una entrevista para Religión en Libertad, el prestigioso neuropsicólogo infantil, Nacho Calderón ya alertaba del "grave perjuicio" que se hace a los niños y citaba algunas consecuencias de las pantallas: agresividad, déficit de atención, hiperactividad, mal humor...También el juez de menores Emilio Calatayud nos indicaba los casos que están llegando a su juzgado por menores adictos a los móviles por lo que pidió limitar la edad de acceso y su uso.

Según la encuesta del Instituto Nacional de Estadística sobre Equipamiento y Uso de Tecnologías de Información y Comunicación en los Hogares, cerca del 30% de niños menores de 10 años tiene móvil; porcentaje que se dispara hasta casi el 80% hasta los 13 años, y al 90% a los 15 años.

Por su parte, el 95% de los adolescentes de entre 10 y 15 años utiliza ordenador, y el 93% accede a Internet. Aunque el dato más revelador lo aportó un estudio realizado por investigadores de la ONG Common Sense Media, con la participación de más de 1.200 adolescentes, entre los 12 y los 18 años, y sus padres. El 50% de ellos se consideraba adicto al móvil, una cifra que los padres elevaron al 60%. 


Ahora, la web Ella Hoy habla de estas "adicciones sin droga" pero que están generando graves trastornos en los más jóvenes. Algunos de estos nuevos términos están irremediablemente unidos a los adolescentes y a cada vez más adultos:

Like adiction
Todo por un like (me gusta) o un retuit en las redes sociales. Tener un perfil actualizado, mostrarse activo subiendo fotos, comentarios, poner likes en otras publicaciones, sumar amigos… Según los expertos, la obsesión por el like desvela una necesidad de lograr aprobación o de ser legitimado en público, y no olvidemos que la adolescencia es una etapa de búsqueda de la identidad. Cuando no se logra la interacción esperada, aparece la frustración.

Vamping
Pasarse la noche sin dormir y pegado a la pantalla del móvil o del ordenador chateando o navegando por las redes sociales. Es lo que se conoce como vamping, y además de romper la rutina del sueño (esencial para estar al cien por cien al día siguiente), trae consigo cansancio, fatiga durante el día, pérdida de concentración, bajo rendimiento, irritabilidad y cambios de humor. En España también se utiliza el término phonbies para definir a los adolescentes que roban horas al sueño para estar conectados a la pantalla del móvil o tablet.


Nomofobia
Quizá sea el fenómeno más extendido y más conocido. La nomofobia (abreviatura de la expresión inglesa ‘no-mobile-phone phobia’) define la fobia o el miedo incontrolable a perder el teléfono móvil o a salir de casa sin él. Hay otros síntomas que pueden aparecer, como ansiedad, malestar general, irritabilidad, negación, sentimiento de culpa y baja autoestima.


martes, 7 de febrero de 2017

Del divorcio al cielo: Así reconstruimos nuestro matrimonio desde las cenizas

Mi marido murió a todo rencor que pudiera tener contra mí para volverme a dar vida

Del divorcio al cielo: Así reconstruimos nuestro matrimonio desde las cenizas

Lejos de pretender ser ejemplo para nadie, mi único fin al compartir mi alegría es llevar esperanza… Quien no crea en los milagros ¡Este es uno! Tuve que pisar el infierno, conocer y convivir con sus habitantes para valorar el cielo y el ángel que tú eras en mi vida.

Pasaban los días, luego semanas y esas semanas se convirtieron en años y tú, esposo mío, seguías esperándome, fiel al amor que hoy hace 19 años juraste ante Dios tenerme. Y yo seguía con mi corazón ciego y negado a recibirte por miedo a fracasar.

Sin embargo, con toda mi fe puesta en descubrir la voluntad de Dios para nosotros, nunca dejé de rogar por un milagro, el de rescatar mi matrimonio y por ende mi familia.

Con perseverancia, día con día le rogaba a Dios me abriera el corazón y la razón. En mi oración diaria siempre pedía: “Señor, quítame eso que no te he sabido entregar y dame aquello que no te he sabido pedir. Aparta de mí lo que me aparte de Ti y nunca permitas que ningún amor humano me separe de tu corazón“.

El reencuentro de nuestros corazones, la fusión de nuestras almas fue fruto de un inmenso dolor mas hoy tiene su recompensa: tú y yo juntos nuevamente escribiendo una nueva historia de amor, la de 2 adolescentes que un día se conocieron, se amaron, se casaron, tuvieron hijos, fueron muy felices y luego se odiaron; se divorciaron, tocaron el infierno al estar separados y hoy Dios les permite reencontrase más maduros, sólidos y fuertes que nunca para ahora sí terminar la vida juntos y reconstruir un matrimonio desde los escombros y con nuevos cimientos.

Hoy puedo gritar a los cuatro vientos con enorme júbilo y hasta al llanto de la emoción que las páginas del libro de nuestra relación están en blanco y comenzamos de cero, sin rencores, sin nada que perdonarnos pues ya todo fue sanado por Obra y Gracia de Dios y por tu voluntad y la mía.
Yo te prometo que cada lágrima, cada dolor y cada sufrimiento que te pude haber causado, los haré desaparecer de tu memoria con mi amor incondicional, mis cuidados, mi cariño, mi respeto, mi lealtad y fidelidad. Elegí amarte a ti y solo a ti de una manera sana y libre: quiero quererte.

Hoy sé que puedo vivir sin ti, no te necesito para ser feliz (ni tú a mí), mas elijo no hacerlo y regresar a ti. No siento mariposas volando ni un amor desenfrenado, esta vez te quiero conmigo de manera consciente y racional pues tu ejemplo de vida me hace ser mejor persona. Voy con todo para lograrlo, en especial con la Gracia de Dios para cumplirlo.

No deseo otra cosa más que permanecer en tus brazos y en tu corazón latente, no pienso buscar la felicidad fuera de ti. Nunca más me dejes salir de ahí. No te voy a decir que daría mi vida por ti pues a esta, días le faltarían para poderte amar de la manera que deseo y que tú mereces.
Gracias por nunca dejar de creer en este amor, fruto de un sacramento bendito. Tú, yo y este matrimonio rescatado de entre las cenizas y donde el asco se transformó en deseo y las lágrimas en bendiciones, son un MILAGRO fehaciente de lo que una vida de oración y fe, junto con una vida de sacramentos puede lograr.
Gracias, Dios, por quitarme la venda de los ojos y de mi corazón; por permitir que volviera a creer y por sembrar en mí esa pequeñísima semilla de voluntad, que fue la que me dio el último empujón para decir: sí quiero intentarlo y hacer que funcione. 

Gracias, vida; gracias y PERDÓN a nuestros hijos. Gracias a todos los que nos acompañaron en este proceso y en la toma de decisiones. En especial a ti, MI JESÚS SACRAMENTADO, y a mi Santísima Madre, la Virgen María, pues por su Gracia y Milagro hoy estoy de regreso.


23 de septiembre de 1995 – 23 de septiembre de 2014 / 19 años.


Un año después…
Hoy 23 de septiembre 2015, 20 años de matrimonio y primer año de la segunda vuelta y ¿qué creen? ¡Sí se pudo! ¡Si se puede! ¡Sí se podrá! 

Cuando mi esposo y yo volvimos, no lo hicimos para “intentarlo”, volvimos con la certeza de que lo haríamos funcionar y cada día mejor. Dios y la intercesión de su Santísima Madre, nos hizo “el milagro” de volver y salvar esta familia, Sabemos que Él lleva el timón y que con su Gracia no le podemos fallar.

La pregunta que más escucho: “¿Te arrepientes de haberte divorciado?” La respuesta aquí…

Hace poco mi esposo y yo tuvimos una cenita con mis 2 hijos. Ahí expresamos cómo nos sentimos con ese “infierno” vivido cuando el divorcio y del cual sus padres fuimos responsables. Todos con llanto y muchísima pena escuchábamos a mis hijos cómo expresaban aquel dolor que vivieron.

Nos decían cómo nosotros éramos su paz, su estabilidad y su seguridad y de repente nada de eso existía y su mundo se volvió inseguridad, inestable y triste.

Yo no me cansaba de pedirles perdón y ellos, con ese amor puro y sincero que solo los hijos pueden dar, me decían: “Mamá, no guardamos ningún rencor. Aunque seguimos en el proceso de sanación, hoy estamos bien porque vemos que ustedes están bien. Dios nos ha mostrado su existencia real a cada instante. Ya pasó todo…“.

Solo puedo decir que el mejor regalo de amor que pude haber hecho a mis hijos después de darles vida es haber vuelto con su padre y devolverles esa familia unida desde el amor que un día fuimos. No somos un matrimonio perfecto, mas sí hemos decidido hacer de nuestro matrimonio imperfecto, un matrimonio feliz. Dios hace la diferencia…

23 de septiembre 2015


2 años después…
Hoy 23 de septiembre del 2016
21 años de casados; 2 años de la segunda vuelta; 1 año de una profunda renovación de votos matrimoniales y cada día más dispuesta y agradecida con Dios por ese hombre que creó para mí para que juntos llegáramos a Él.

Cuanto más amo a Dios, más siento amar y admirar a mi esposo. Verle y sentirle junto a mí… Reconocer en lo que he logrado transformarme gracias a él y a todo lo que me inspira. Toda una vida no me basta para agradecerle a Dios por tanto.

Casi imposible compartir por aquí a detalle lo que ha sido nuestra historia como matrimonio, su comienzo, todo lo que provocó su caída hasta el momento de su absoluta restauración.

Sin embargo, por justicia a Dios y a mi esposo, me gustaría compartir algunos detalles los cuales deseo que sean útiles para aquellos que lo necesiten, sobre todo, porque hoy en día es mucho más alto el número de mujeres abandonando el hogar como yo lo hice, engañada creyendo que esa era la solución y dejando hijos huérfanos de padres vivos.
Hace unos días en Guadalajara pudimos compartir “por primera vez nuestro testimonio matrimonial completo”. Tres maravillosas horas donde yo comencé hablando así: “Si comparan mi currículum profesional con el de mi marido se darán cuenta de que el mío es mucho más amplio. Sin embargo, siendo el de él más corto, es de mayor peso porque yo le agregaría lo siguiente: hombre de Dios que rescató a su mujer del infierno y su trabajo profesional es hacerla feliz”. Estas fueron mis palabras y son reales, eso fue lo que hizo y sigue haciendo.

Un poco de historia y de aprendizaje vivido en nuestro divorcio…

Como Pablo de Tarso yo fui saqueada y despojada de todo lo que a una persona se le puede privar, hasta de una vocación cristiana -a la que aún hoy amo- y que con mucho dolor también tuve que entregar. Se me arrebató todo (y cuando digo todo es todo) para darme cuenta que Dios era el único a quien verdaderamente pertenecía y lo único de valor en mí.
Pasaban los años y perdía todos los soportes y apoyos que le daban algún sentido a mi vida, que me daban sentido de pertenecia, seguridad y algo de fuerza para no morir de dolor y desesperación.
¿Y qué le queda al que todo ha perdido? Aferrarse a la cruz y el poder del Espíritu, ese que hoy me hace hablar. Así regresé con mi esposo, desnuda de todo, mas abrazada a la Cruz de mi Señor. En mi corazón claramente entendí sus palabras: “Tú no eres de nadie ni necesitas pertenecerle a nadie más que a mí, eres solo mía. Tú no necesitas de nada solo de mí y para llegar a mí es por él, tu esposo”.

¿Pero, fue Dios quien me quitó todo? No, no fue Él y no voy a entrar en esos detalles porque hasta escalofrío me da (sabemos qué sucede cuando alguien no está en obediencia a Dios). Digamos que lo permitió porque había un plan de salvación perfecto para mí detrás de todos esos eventos porque vaya que yo estaba ciega y necia.

Ahora me doy cuenta de que Dios permitió que yo fuera despojada de absolutamente todo, ni siquiera tuve la ayuda de un grupo que me apoyara para salvar mi matrimonio, para únicamente voltear mis ojos a Él y que, a través del sacramento de la Eucaristía diaria, yo me diera cuenta que no hay más sanación que a través de Él y de su Madre.
Dicen las Sagradas Escrituras en la Carta a los Efesios 5, 25: “Esposos, amen a sus esposas como Cristo amó a su Iglesia y se entregó a sí mismo por ella”. Y justo eso hizo mi esposo por mí. Creyó en mí cuando ni yo misma creía en mí y me recibió cuando todas las puertas posibles se me habían cerrado.

Regresé a él hecha un guiñapo, enferma, herida, ultrajada, sucia y lejos de burlarse o de tener palabras de desprecio hacia mí, hizo vida estas palabras del Evangelio, murió a él, murió a su ego, a todo rencor que pudiera tener contra mí para volverme a dar vida.

El fracaso en un matrimonio no sucede de la noche a la mañana; sin embargo, el perdón y la restauración sí se puede experimentar así de rápido. Solo se necesita desatarle las manos a Dios y con plena confianza y obediencia permitirle actuar. Así es, la obediencia es clave.

Yo no volví con Tomás porque “sentía” amor por él, es más, sentía todo lo contrario. Sin embargo, volví por OBEDIENCIA a Dios, a una promesa hecha a Él. Dejé el “sentir” por el “querer ser obediente” y fue entonces que los milagros comenzaron a suceder.

Hoy puedo asegurar que después de Dios él es lo más importante en mi vida y el amor más grande de mi corazón, por encima del amor a mis hijos. Aún hay mucho por contar.
Solo deseo terminar con esta afirmación, a la cual doy mi vida por sostenerla: un matrimonio en crisis bajo el vínculo sacramental siempre tiene solución porque es Cristo quien sana mientras ambos cónyuges se lo permitan.

Hay cosas que para la razón humana no tienen sentido ni solución mas para Dios nada es imposible. E insisto, el divorcio es la mismísima puerta al infierno y nunca será la solución para los problemas matrimoniales.

Y esta historia se seguirá escribiendo con la Gracia de Dios.

sábado, 4 de febrero de 2017

La más bella e inspiradora historia provida que leerás hoy

A veces lo mejor que puedes hacer para la causa provida es sólo "sonreír y salir al mundo"  

sonrisa que salva vidas

 SHERRY ANTONETTI, aleteia
He ido a manifestaciones; he rezado en clínicas. He escrito artículos y cartas al director. Y tengo 10 hijos. Y aun así, mi mayor testimonio a la causa provida fue cuando no intentaba hacer otra cosa que encontrar una forma de no sentirme sola.

Allá por 1993, me convertí en madre y sentí los muros del mundo asfixiándome. Así que salí al exterior, salí en busca de conexiones y conversaciones adultas o cualquier cosa que me ayudara a distinguir un día del siguiente mientras me esforzaba en recuperarme del embarazo y me adaptaba a ser mamá a tiempo completo.

Un día, me encontré con la recepcionista de nuestro apartamento y parecía que había estado llorando. Le pregunté que qué pasaba y me respondió: “Tú”.

No entendí nada, pero me invitó a sentarme a hablar con ella. Resultaba que acababa de romper con su novio y después descubrió que estaba embarazada. Dos amigas ya se habían ofrecido para acompañarla a abortar, pero ella decía que como me veía con mi hijo todos los días y lo veía sonreír y patalear en mis brazos, no podía hacerlo. Sencillamente no podía.
Su reacción conmigo me recordó a mi propia reacción con otra persona: me convertí en madre ama de casa porque había visto sonreír a un bebé en la guardería. No podía no estar con mi hijo, sencillamente no podía. La risa de aquel bebé desconocido me llevó a quedarme en casa y sentirme desesperadamente sola… y eso me llevó a compartir las risas de mi hijo con esta recepcionista embarazada. La abracé y lloramos juntas sus preocupaciones.

Hablamos de sus posibilidades. Nunca antes había aconsejado a nadie, pero elaboramos un plan: llamaría a un médico para hacerse una revisión, llamaría a sus amigos y amigas para sentirse apoyada y llamaría a su novio para darle la noticia. No sabía qué es lo que iba a suceder, pero le dije que estaríamos para ella pasara lo que pasara. Le dio un beso a mi hijo y se secó los ojos.

Me marché pensando que la soledad de ser una madre primeriza en casa no era nada comparado a su situación. Llovió a cántaros la semana siguiente, así que no salí para mi paseo diario. Las pocas veces que pasé por la recepción, ella no estaba allí. Y me preocupé.
Sin embargo, la próxima vez que la vi, abrió la puerta de inmediato y me dio un abrazo. Todos la apoyaban. Su novio y sus padres. Ahora, en vez de soledad, había una familia totalmente comprometida y llena de vida, anticipando con entusiasmo el nacimiento del bebé. Se casaron y, antes de que yo me mudara, ya tenían un hijo y una hija. Las sonrisas de mi hijo permitieron que el mundo conociera otras dos sonrisas de dos niños y otro buen montón de sonrisas de la madre, el padre y los abuelos.

No conquisté un corazón en una crisis de embarazo con una manifestación ni protestando o haciendo presión. Lo hice con mi presencia. Así que, aunque nos manifestemos por todos aquellos a los que no les dieron la oportunidad de vivir y por los que resultaron heridos por el aborto (padres, madres, hermanos y todos los demás), y aunque confiamos en que la empresa abortista Planned Parenthood pierda su financiación, deberíamos reconocer la otra parte de ser provida. Tenemos que ser más provida y pro-vivir que protestar.
Así que sonreíd y paseaos por el mundo y sabed que Dios os llevará allí donde seáis más efectivos.