lunes, 28 de noviembre de 2016

Cómo engañar a su esposa (esposo) en 10 lecciones

O cómo mantenerse fiel cuidándose de estos errores comunes  


Cómo engañar a su esposa (esposo) en 10 lecciones


  1. Comer a solas con un amigo del sexo opuesto y confiarle tus problemas de pareja. Por fin un oído atento que te escucha.
  2. No tener vida sexual ni gestos de ternura con tu pareja. Estás muy cansado, qué sentido tiene esforzarse.
  3. Rumiar tus tristezas y decepciones en soledad, para evitar una disputa. Ni se te ocurra conversar con tu pareja, te arriesgas a entrar en un debate eterno.
  4. Envidiar a las parejas de tus amistades: tiene pinta de que en su casa todo es mejor, eso seguro. Comparar y lamentar que tu pareja no sea tan divertida (o sexy/cariñosa/atenta/devota/atlética).
  5. Negar vuestro malestar conyugal; ya se arreglará por sí solo un día. Eso de ir a ver a un consejero matrimonial es para gente muy infeliz.
  6. Buscar a tu ex en las redes sociales, sólo para retomar el contacto, de noche, durante horas. Es una lástima perderse de vista y seguir enfadados. Ya irás a dormir más tarde, de todas formas tu pareja ya estará dormido/a.
  7. Ir en solitario a ese seminario de Club Med para evitar quedarte al cargo de los niños o usar un día de asuntos propios. De todas formas no lo vas a disfrutar tanto, es muy aburrido cuando no se conoce a nadie.
  8. Surfear por webs de citas, solamente para relajarte: no hay nada malo en mirar. No tomas riesgos, sabes parar a tiempo, tú controlas.
  9. Enviar mensajes con palabras tiernas a ese amigo/a tan agradable; solo para recordar la emoción del flirteo de la juventud. Por supuesto, es algo que nunca irá más lejos.
  10. Disfrutar con los cumplidos de otra persona, de todas formas, tu pareja ya no te valora, ¿por qué ibas a privarte?
Bonus:
  1. Creer que la fidelidad es una opción, que de todas formas nadie es fiel. Y pensar que, si nadie se entera, una pequeña locura no tendrá ninguna consecuencia…
¡Cuidado! Por si hubiera dudas, todo lo aquí escrito es ironía a modo de advertencia y no debe entenderse como una incitación.

BÉNÉDICTE DE DINECHIN

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